EN DO MAYOR.

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POR GUERRERO.

“Acabamos de estar por allá y lo que vimos fue una actividad vibrante. Un ir y venir de personas del puerto, haciendo sus labores cotidianas”, frase que escuché hace poco a unos conocidos que fueron con sus hijos a pasar vacaciones este verano a Acapulco, Guerrero, tierra desde hace mucho sin ley, sin orden, sin control y que solo logra una relativa tregua con la violencia en las épocas vacacionales, o temporadas altas.

Y es que asaltos, secuestros y ejecuciones no paran en ese Estado donde los habitantes tratan de sobrevivir , aparentando una normalidad que transcurre en medio de una violencia que lacera su alma y a la economía del lugar , ante la incapacidad, el cinismo o indolencia del gobierno de la entidad. Sea por omisión – o hasta anuencia de ellas-, la realidad que la brutalidad se ha asentado en Guerrero y avanza cada día.

No hay lugar en el Estado de Guerrero que no esté sometido a los embates de la violencia que tiene años operando allí. Sobre ella hemos hablado en este espacio y documentado las voces que hacen lo humanamente posible por buscar soluciones. Propuestas van y vienen. Unión de voluntades ciudadanas de diversos sectores se han dado cita en Foros con invitados de organismos internacionales, exponiendo, analizando, denunciando la crisis humanitaria en Guerrero … y nada.

En el puerto, sus pobladores saben que vivir allí es “jugársela” diariamente. Vivir o morir está sujeto a los caprichos de grupos del crimen organizado que se disputan el control de la zona y quienes, para mostrar su fuerza y poder , no vacilan en cometer toda clase de atrocidades. Vivir allá es sortear balas y ráfagas que retumban a cualquier hora del día y de la noche, es escabullir los bultos de cuerpos arrojados por aquí y allá.

Tierra de nadie. Tierra dejada a manos de quienes escupen para arriba y que empañan con su odio ciego lo que de belleza natural aún conserva el lugar.

A los que nacimos allá nos duele ver el nivel de descomposición que ha alcanzado Guerrero. Quienes crecimos allá, tuvimos asideros construidos por nuestros ancestros. Fuimos formados entre figuras que movían al respeto y con eso había un equilibrio en la vida diaria. Cacicazgos , resabios generacionales los había. Y los hay. Pero habían ciertos límites . Y los niños lo entendíamos así. Un hecho violento nos cimbraba, porque no era parte de la normalidad.

En nuestra infancia las calles se vivían y gozaban con los juegos inventados. Las historias sobre los chaneques ocupaban nuestros relatos. Esos hombrecillos, pequeños barbudos, que gustaban de ser amistosos o en otros casos asustar, llenaron nuestras historias en las noches cuando cansados de corretear nos sentábamos en círculo a contar sobre sus merodeos y apariciones y , a medida que tomaban forma en nuestra imaginación, íbamos cerrando el círculo, temerosos de su poder de ubicación.

¿Cuáles relatos acompañan ahora a los niños de allá? ¿Se tejen historias alrededor de ellos? ¿La imaginación ha huido también atemorizada por lo que sucede? ¿Los chaneques de ahora están construidos sobre una realidad actual y ya no son pequeños seres inofensivos, sino que portan metrallas y lanzan fuego de muerte? Los de nuestra generación no se disputaban tierra alguna. Eran traviesos, pícaros, festivos. Habitaban la espesura de la vegetación y nada más.

¿ A qué juegan los niños de ahora? ¿Cómo sostienen el agobio de esta violencia que se muestra a cualquier hora con una brutalidad inconcebible? ¿Cómo se reflejará en las futuras generaciones que hoy presencian todos estos horrores? ¿Cuáles son las fantasías que su imaginación construye para salvaguardar su niñez?

¿ Los niños de ahora ven a las palmeras mecerse rítmicas al vaivén de las olas en su sempiterno ir y venir? ¿Escuchan la melodía de notas suaves que hacen con su sensual cadencia? En nuestros años, si. El agua del río y el mar era transparente. De vez en vez, el aguamala se hacía presente; pero se iba pronto. Por supuesto que hubieron hechos violentos que llegaron a cimbrar la vida del lugar. Y saberlo llenaba de temeroso silencio y dolor el corazón. Pero eran hechos aislados. “Dios los perdone”, solían decir nuestros mayores al tiempo que se persignaban. ¿Hoy qué dicen los adultos que crecieron en aquellas tierras y ven languidecer o morir toda esperanza de recuperar un poco de tranquilidad?

Hace años, las conchas y caracolas marinas tapizaban las orillas de la playa. De vez en vez, aparecía el cuerpo de un ahogado, que -audaz o inocentemente- se metía a nadar, y el mar lo zangoloteaba, para luego arrojarlo a kilómetros de distancia del lugar. Pero eso era cosa de la naturaleza. Los caprichos de ella son unos. Los de la naturaleza humana son otros. Y de una crueldad que no dejan cabida al consuelo ni la reconciliación para un futuro dignamente humano y nos enfrenta al inmenso y profundo desaliento de que el mal , encarnado en el hombre, avanza.

Hoy, ese mar escupe cuerpos perforados por balas. La espesura de la vegetación es alterada por las ráfagas de metralletas y cuernos de chivo. Escarbar el suelo es encontrarse con fosas clandestinas, el asfalto es transitado por camionetas llenas de hombres que sostienen armas de alto calibre, capaces de enfrentarse al tu por tu con las autoridades. Basta con que a uno de esos hombres se le “antoje” probar su autoridad para ordenar a quien transita por la calle subirse al auto. O dispararle a distancia. Así nada más.

Los niveles de perversión son enormes. Justo documenté hace cosa de un año el caso del joven músico del puerto. Caso que fue expuesto por el Sacerdote Jesús Mendoza Zaragoza, cuya diócesis viene trabajando con acompañamiento espiritual con las víctimas de la violencia. De manera sucinta trato nuevamente el tema: Caminaba el joven guitarra en mano por una de las calles una tarde- noche, cuando unos hombres le ordenaron subirse a la camioneta. Obedeció. En la camioneta iba hombre amordazado. Lo llevaron a un descampado y le ordenaron matar al hombre secuestrado. Con un machete. Obedeció. Y lo regresaron al lugar donde lo habían recogido. El joven aquel, obligado a hacer lo que no estaba en su naturaleza, jamás ha vuelto a ser el mismo. Preso del sentimiento de culpa, acosado por las escenas vividas, clamó la confesión buscando compartir los horrores de lo vivido y el perdón.

Ese es hoy lo que parece definir a mi Estado: la violencia reproducida por todos los rincones y que invade con su dolor a quienes ven caer asesinados a sus familiares , o secuestrados y buscan a sus desaparecidos, al tiempo que hacen lo posible por continuar en esas tierras que clama JUSTICIA Y PAZ.

ERICK CASTILLO SÁNCHEZ.

Hoy, lo sucedido con el fotógrafo este miércoles, coloca nuevamente a Acapulco en el foco de atención del mundo . El hecho ha trascendido porque la víctima era conocido en el sector creativo y se encontraba de descanso en el puerto, luego de participar en un proyecto para Discovery Chanel.

Castillo Sánchez de origen Chiapaneco también participó con su trabajo fotográfico en la cinta Roma del director Alfonso Cuarón. Y una de las versiones más claras y completas del caso lo ofrece Héctor Briseño, corresponsal del periódico La Jornada:

“ El director de fotografía Erick Castillo Sánchez, de 46 años de edad, fue asesinado en un aparente asalto la noche del miércoles, afuera de una tienda Oxxo del poblado Alfredo Bonfil, en la zona Diamante de este puerto…Castillo Sánchez, fotógrafo profesional originario de Chiapas, pasaba unos días de descanso en el puerto tras haber participado en un proyecto para Discovery Chanel, de acuerdo con la Sociedad Mexicana de Autores de Fotografía Cinematográfica ( AMC)…El homicidio fue reportado alrededor de las 20:30 horas del miércoles pasado, sobre la carretera a Barra Vieja, en el poblado Alfredo Bonfil, a unos metros de la playa del mismo nombre. Reportes oficiales refirieron que lo acompañada su esposa, Estefanía Carpio Ávila, quien resultó ilesa. Ambos estaban hospedados en un hotel, ubicado a unos 2 kilómetros del lugar…El reporte policíaco señala que la víctima y su esposa acudieron a comprar a la tienda Oxxo, cuando de los cuatro agresores que arribaron al estacionamiento a bordo de una camioneta Ford Expedition color arena, uno de ellos les ordenó: “súbanse a la camioneta, no les vamos a hacer nada”.

Agregan otras notas informativas que la víctima se negó a obedecer la orden , al tiempo que la esposa del fotógrafo corrió a ponerse a salvo. Y vino la respuesta violenta de los asesinos.

Así, con esta impunidad, con esta normalidad se vive la vida en un Puerto y en todo el Estado.

La respuesta ciudadana ante este hecho no se ha hecho esperar. Comprensiblemente agitadas las emociones ante este escenario de horror que aumenta con los días, miles de voces piden cuentas y soluciones impostergables. Por más que los defensores de este gobierno esgriman todo lo que quieran y digan que es un problema heredado, enquistado en los gobiernos anteriores, la realidad es que no se le está pidiendo al actual gobierno nada de lo que él y su partido pedían a los anteriores gobernantes. El Estado de Guerrero está gobernado hoy por el PRI de Héctor Astudillo Flores, quien está al frente de la coalición «Un Guerrero con Orden y Paz» conformada por el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Verde Ecologista de México (para el periodo 2015-2021). Los señalamientos a la actitud omisa de Astudillo Flores han sido expuestos reiteradamente por los lugareños.

Allí y así está ese Acapulco. El del “pintoresco” y hasta excéntrico, Félix Salgado Macedonio, quien fuera Presidente del puerto de 2005- 2008 y en cuya gestión se elevó el número de casos de violencia. Salgado Macedonio está hoy integrado a MORENA, desde donde lanza sus ocurrentes propuestas, como la reciente de hace dos días, en que pide que las afores las manejen el ISSSTE y el IMSS. El Acapulco cuya Alcaldesa, Adela Román Ocampo, luego de negar que hayan asesinatos y declarado que son inventados por la oposición a fin de desprestigiar su gobierno, reconoció hace un par de horas que en Acapulco los tres órdenes de gobierno tienen una deuda pendiente con la Seguridad.

Poco hay que agregar con estas declaraciones y los llamados hechas hace poco por el actual Presidente de la República al crimen organizado y que han despertado una comprensible indignación ciudadana.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com










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