En Do Mayor

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 acoso sexual-laboral
Por. Jovita Zaragoza Cisneros.

“La SCJN es candil de la calle y oscuridad de su casa”, dice una joven y valiente mujer quien ha venido sufriendo violencia y acoso en su campo laboral nada menos que allí donde se ven los casos de impartición de justicia: la Suprema Corte de justicia de la Nación.

El hecho y fue denunciado en agosto de 2014 ante el órgano correspondiente donde descansan treintena de quejas de este tipo, sin que se de seguimiento y se ejerza la sanción correspondiente a quienes son denunciados.

Silvia Angélica Vivar Gómez Farías es el nombre de la joven profesionista que tiene trabajando en la SCJN 10 años y denuncia sin ambages el acoso por parte de su jefe, iniciado cinco años atrás, y efectuado a través de comentarios e insinuaciones obscenas e insultantes del director del área Leopoldo Ceceña Cubría, Director de Comunicación y Vinculación Social, de la SCJN y a Luis Carretero y González, subdirector, dos nombres que a pesar de ser señalados continúan en sus puestos de trabajo.

Vivar Gómez Farías viene de padres profesionistas honestos y formados en la cultura del esfuerzo. Es, también una joven madre de 35 años, divorciada y que ha llevado a sus dos hijos a ser destacados estudiantes de bachillerato. Una mujer de carácter y de principios bien definidos. A la par que trabaja, continúa estudiando sin dar tregua a su continúa preparación.

Su caso y otros más salieron a la luz el pasado agosto y fueron dados a conocer en La Jornada por San Juana Martínez. Hoy, Vivar Gómez Farías, habla para este espacio de DQ y comenta a quien esto escribe lo que ha significado para ella vivir esta situación nada cómoda de enfrentar, pero que asume con la entereza que le da el tener la verdad de su lado.

Ella no es la única que ha sufrido las actitudes mezquinas de estos sujetos, la secretaria del área también denunció a los mismos personajes por acoso hacia ella. Y no pasó nada.

Sobre el caso, Gómez Farías enfatiza: Hay registrados varios casos que se ajustan al protocolo de AGAlll/2012 en donde están fijadas las bases para investigar y sancionar el acoso laboral y sexual dentro del máximo tribunal. Los acusados se valieron de toda clase de argucias y a fin de desestimar las conductas de acoso, para que la sanción fuera menor, usaron la conducta de “insultáis verbales”, precisa.

-¿Cómo ha repercutido en tu carrera, en tu relación con los demás compañeros y en posibilidades de ascenso en ella? – inquiero.

“Se dedicaron a difamar y hablar mal de nosotras y de nuestro trabajo. Nos hicieron pasar por mentirosas. Por supuesto que eso incide en mi desempeño y en el ambiente. Algunos compañeros nos tratan mal, otros apenas saludan y nos critican”.

El caso de Angélica llegó a manos de la organización Pro Persona, dirigido por el abogado Sergio Méndez Silva, fundador también de este organismo no gubernamental quien- entre otras cosas- destaca y lamenta la falta de acción contra estos dos elementos que, amparados en compadrazgos con el ministro de la SCJN, José Fernando Franco González Salas, continúan haciendo de las suyas. “Su fama de abusadores es conocida”, dijo Méndez Silva (La Jornada, 27 de agosto, San Juana Martínez )

Por su parte, Angélica Vivar Gómez Farías advierte sobre las repercusiones que tiene la falta de acciones contra quienes ejercen hostigamiento desde los puestos de poder. Puntualiza que, al no haber sanción alguna, motiva a que esta se extienda a hostigamiento laboral. Después de que ella diera a conocer el caso, ahora padece hostigamiento por parte Carlos Avilés, director de Comunicación Social quien a partir de la denuncia, ha obstruido su comprensible deseo de ascender y mejorar laboralmente. Pese a todo, ella continúa preparándose académicamente. Recientemente obtuvo mención honorífica en la maestría sobre Derechos Humanos y Democracia, cursada en la Universidad Panamericana.

“Se trata de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y si esto sucede aquí ¿qué les esperará a otras mujeres en otras instituciones?”, pregunta Angélica, una mujer que se niega a callar lo que a los demás viene bien soslayar.

¿Veremos algún día en México una reacción condenatoria real verdaderas acciones legales contra el acoso sexual y laboral que hemos sufrido y sufren a diario tantas mujeres? ¿Quién regula que el máximo órgano de aplicación de justicia de nuestro país esté compuesto por hombres cabales y de bien y capaces de aplicar con el rigor necesario las leyes que la enmarcan?

¿Qué se necesita para que en México cambie la mentalidad que no nos deja abrir espacios a una convivencia sana, basada en el respeto y la justicia? ¿Cambiará algún día y plazo cercano la mentalidad de mujeres y hombres que censuran a quien o quienes se atreven a denunciar casos de acoso, empoderando con ello a los depredadores?¿Qué se necesita para que las mujeres demos el paso verdadero hacia el respeto a nosotras mismas y dejemos de solapar tanta ignominia ¿Qué se necesita?

¿Qué se necesita para que sean suspendidos de sus puestos aquellos que hacen de su espacio un coto de poder para vejar, acosar a toda mujer con la que comparten espacio laboral, como el caso de los aquí señalados?

¿Cuándo ocurrirá en México algo similar a lo que acaba de suceder con el poderoso productor de cine de Hollywood, Harvey Wenstein, cuya carrera exitosa fue vencida por el peso de sus acciones para con las mujeres?

Tengo en mi haber testimonios directos de denuncias interpuestas por mujeres que han sido acosadas y vejadas por sus superiores. Pero hoy di espacio a este caso porque resulta inspiradora la valentía con la que la joven profesionista y trabajadora de ese lugar, Silvia Angélica Vivar Gómez Farías, ha enfrentado este caso al que vale la pena seguir de cerca. No debemos dejarla sola. Ni a ella, ni a tantas más que se atreven a denunciar casos como estos.

Por el bien de este país, urge ir depurando la cloaca que los que están encargados de sancionarla y limpiarla insisten en mantenerla contaminada, haciendo víctimas de sus bajezas a hombres y mujeres que son vulnerados en sus derechos a trabajar en paz y en ambientes sanos de protección laboral y con la salvaguarda de su dignidad.

HÉROES DE DÓLAR.

Hoy, el clamor de protesta de mujeres ante hechos como estos nos está llegando de Estados Unidos. Y se están uniendo potentes voces masculinas. El mundo está pidiendo acabar con tanto disimulo. El silencio que por años ha acompañado a las vejaciones de miles de mujeres empieza a romper los gruesos muros que lo contienen, harto ya de permanecer atrapado entre la ignominia del actuar de quienes se sirven de ese silencio para cometer toda suerte de tropelías. Por lo menos en Estados Unidos eso está sucediendo. Y en México ¿hasta cuándo?

¿Cuál es la reacción de la sociedad en su conjunto y cuál la respuesta de mujeres, cuyos maridos son acusados de abusos sexuales y laborales con pruebas suficientes que avalan tales acusaciones?

Visiblemente identificable o sutilmente disfrazado, en Estados Unidos, el machismo es suerte de campo fértil que ha servido para cubrir figuras y familias enteras que han solapado esta actitud. Baste echar un ojo a diversos documentos que han recopilado la biografía del Clan Kennedy para ver su historia de unión familiar indisoluble y la influencia ejercida por el padre y la madre de ellos, celosos veladores de que sus hijos llegaran a puestos exitosos. Los finos hilos tejidos, donde las mujeres de los hermanos Kennedy fueron inducidas de manera sutil y subliminal a ver cómo normal lo que la madre de ellos se encargaba de solapar con su silencio cómplice. De ese tejido silencioso, la inteligente y carismática Jackeline (más tarde Onassis) dueña , además , de un carácter fuerte y definido, fue la única capaz de separarse emocionalmente.

Hoy, un caso ha cimbrado a la opinión pública. Las mujeres de Estados Unidos deciden hablar por lo alto lo que antes permaneció soslayado. Ya no callan ante el machismo de Donald Trump quien a cada paso que da y en cada frase que dice relacionado con el tema de las mujeres, evidencia su acendrado machismo cerril e insultante. El hombre que representa a una gran parte de la cultura estadounidense, no está nada alejado de lo recientemente dado a conocer sobre el poderoso magnate de la industria cinematográfica Hollywoodense, Harvey Weinstein. Su acoso y violaciones ejercidos durante 30 años con decenas de aspirantes a actrices que caían en sus manos, hoy salen ala luz. La noticia fue dada a conocer por periódico New York Times el pasado 5 de octubre.

“Es solo la punta del iceberg”, dijo al respecto La consagrada actriz Ema Thompson, al enterarse de las acusaciones hacía el intocable productor de Hollywood y cuya cifra de agraviadas va en aumento. Los relatos de las afectadas, dan cuenta de la forma como actuaba. Sabía calibrar a su presa, dónde y en qué momento actuar. En otros casos, hacía uso del golpeteo emocional para debilitar su autoestima y así cedieran a su acoso.

“El era y es la parte culminante de un sistema de acoso y menosprecio hacia las mujeres, Así que, sobre lo que necesitamos empezar a hablar es la crisis en la masculinidad, la crisis de una masculinidad extrema, que es este comportamiento, y el hecho no sólo de que está bien sino que está representado por el hombre más poderoso del planeta en este momento”, enfatizó la carismática actriz, precisando que lo de Harvey no es “problema de adicción al sexo”, como el autocalificó. Es – dijo Thompson- “un depredador”.

– ¿Crees que hay otros de este tipo en la industria de Hollywood? , preguntó la entrevistadora.

Muchos, contestó Thompson.

—¿Hasta ese punto? –insistió la entrevistadora.

“Puede que no hasta ese punto. Pero ¿deben de ser todos malos hasta ese punto para que se le empiece a tener en cuenta? ¿Cuenta sólo cuando haz hecho mal a cantidades y cantidades de mujeres? ¿O debería contar con que le hayas hecho mal a una mujer sólo una vez? Yo creo que más bien lo segundo”, concluyó la actriz.

La lista de acosadas por el productor crece a medida que pasan los días. Pero la respuesta de los sectores industriales cinematográficos a los que pertenece no se ha hecho esperar. Tan solo darse a conocer el escándalo, la academia británica, encargada de los premios Bafta expulsó de su lista de agremiados al productor. Los actos de solidaridad hacia las victimas fueron abiertamente manifestados por los encargados del El festival de Cannes quienes hicieron saber su repudio hacia la actitud del productor.

A este rechazo, el pasado sábado 14, se sumó también la Academia de Cine de Estados Unidos, expulsándolo de sus filas: “No solo nos separamos de alguien que no merece el respeto de sus colegas sino que también enviamos un mensaje de que la era de ignorancia deliberada y vergonzosa complicidad en casos de depredación sexual y acoso laboral, en nuestra industria, se ha terminado. El problema de esta situación es un conflicto inquietante que no tiene lugar en nuestra sociedad”. .

La declaración de Thompson, actriz que goza de prestigio y seriedad profesional, puso el acento a un comportamiento masculino que, desde luego, no es privativo de esa cultura norteamericana, pero bien refleja, con las “particularidades” propias de cada cultura, la violencia que existe en muchos países, incluida México, claro está. Solamente vale la pena destacar que en esas “particularidades”, muy a propósito entrecomilladas, está la forma de cómo se actúa frente a ellas. La industria cinematográfica no tuvo empacho en tomar acciones inmediatas hacia quien a lo largo de su carrera usó su éxito y poder para acciones que hoy salen a la luz plena, terminando con una carrera cuyo éxito no encontró el contrapeso a su incontenible actitud que terminó volviéndose contra él.

La misma esposa de Harvey Weinstein, ha declarado su intención de separarse de él e hizo publico su solidaridad con las víctimas.

—Imagina cuántas réplicas como la de Harvey hay aquí en México. Acentuadas en ciertos medios. …- interviene Niniane, ya casi recuperada , del tremendo susto con último terremoto.

¡Uyyyyy, Niniane! ¿Por dónde empezamos?

zaragozacisneros.jovita@gmail.com

 










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