EN DO MAYOR.

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Es verdad que es poco tiempo aún para hacer una evaluación sobre los logros que el gobierno actual está teniendo en las acciones hasta hoy emprendidas. Pero el lenguaje que ha venido utilizando ayer e insiste en mantener en el tramposo escenario de los eufemismos y contradicciones, van delineando una ruta nada tranquilizadora para una gran parte de mexicanos inconformes con sus constantes descalificaciones a los otros , al tiempo que replica en su gobierno las fórmulas que antes descalificó.

No sabemos aún, y él no lo dice, cuáles son los criterios a seguir por su gobierno en los diversos ámbitos de la vida del país. Surgen interrogantes que parece no estar dispuesto a responder. ¿Su falta de claridad en las políticas a emprender forman parte de su estrategia de gobierno? ¿Vender su imagen de buena voluntad, de hombre sencillo, humilde, que lo mismo se desplaza en vuelos comerciales, que se detiene en un puesto de comida que le sale al paso, es genuina o parte de su estrategia? ¿Hay conciencia en lo que dice, en su forma de hablar y hablar, en su masticar las palabras hasta triturarlas para soltarlas luego hechas polvo? ¿Sabe que eso contribuye a enrarecer el ambiente? ¿Qué de inocente hay en los actos de un Presidente que insiste en continuar utilizando el lenguaje divisorio del “nosotros” y “ellos” y que tan buenos resultados le dio para conseguir lo tan largamente anhelado por él: el poder absoluto?

Mucho me temo que no hay nada de inconsciencia, mucho menos inocentada en los actos emprendidos hasta hoy. Lo que hay es una estrategia bien planeada que busca despejarle el camino a quienes se encargarán de colocar su nombre en el lugar de la historia que el quiere y que ha diseñado a lo largo de su caminar.

Fiel publicista de su imagen, vendedor machacón de palabras simplonas, pero nada inocentes, son -entre otros-, aspectos que le han llevado a su anhelado sitio de un poder que hoy maneja a modo y tamaño de su egolatría disfrazada de inofensiva sencillez.

Baste verlo allí, en sus conferencias mañaneras, en su tinglado del teatro cotidiano jugando con todo lo que de imaginario hemos construido los mexicanos alrededor de la figura Presidencial. AMLO juega con el poder de las palabras. Al estar “informando” personalmente a la prensa de las acciones que emprende y anuncia emprenderá su gobierno, en realidad está utilizando la creencia o fantasía existente de que ha derrumbado el poder del presidencialismo , esa imagen tan intocable y lejana al pueblo. A través de eso sacia la curiosidad, no exenta de morbosidad y fantasía que ha existido en torno a la figura presidencial. Y mientras juega con ese imaginario, desde su púlpito hace propaganda para su causa y partido.

El dice “pueblo”, pero trata de construir una masa alineada. No regula la forma de conducirse de los que componen su gabinete. Les prohíbe, amonesta. No pide aplicación de la ley, se queja de los que han hecho actos de corrupción. Pero…momento, no de los que están cercanos a él, sino de los otros, de los de enfrente o lejanos.

Todo, todo lo que criticó en los otros lo replica en su gobierno de ahora. ¿Para qué construir algo diferente? ¿acaso no es más fácil RESETEAR el modelo que ya había y del que conoce perfectamente su estructura? ¿Acaso no vende aquello de cambiar todo para que nada cambie y se empiece de nuevo sobre las mismas bases que están allí? Solamente es cosa de cambiarle el nombre y machacar ese cambio, una y otra vez…… una y otra vez….. una y otra vez…. una y otra vez…una y otra vez..una y otra vez, unayotravezunayotravezunayotravezunayotravez.

¿Para que hacer un fino trabajo de depuración y selección de sacar de las instituciones a aquellos que las han dañado y dejar a los que lo han hecho bien? ¿ No es eso lo propio de un gobernante que habla de justicia? ¿Por qué ese afán de destruir todo lo habido a rajatabla, sin concesiones de ninguna clase?

Mucho me temo que detrás de todo eso, esté un mero pretexto para erigir su propio mando corporativo que le sea incondicional y a la medida del culto que quiere tener. ¿Acaso no lo estamos viendo con el reciente anuncio de Napoleón Gómez Urrutia y la fundación de su “sindicato” llamado Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) ? ¿No es el anuncio del nacimiento de una nueva central obrera corporativa como la que creó el viejo PRI ? ¿No es Napoleón Gómez Urrutia el símil del viejo líder Priista, Fidel Velázquez? ¿No es el nacimiento de un líder alineado al presidente? ¿Un líder incondicional al nuevo gobierno que se encargue de administrar las relaciones laborales?

¡Ah, la deslumbrante y tramposa vestidura disfrazada con ropaje de la humildad!

Empeñado en borrar del escenario de México lo que le recuerde aquello que llama “mafia del poder”, el Presidente va contra todo lo que construyeron otros antes. ¿Con qué afán? ¿ lo que quiere son incondicionales? ¿Cuál es la vara con la que mide, califica y/o descalifica? ¿Las designaciones que ha hecho con personajes colocados al frente de organismos claves, o instituciones, son mejores que los que estuvieron allí? ¿Más preparados? ¿Más honestos? ¿Más capacitados?

Parece que no. Al parecer, no. Hablamos de los Cuatachismos y amiguismos que tanto criticó…en los otros.

LA RESISTENCIA.

En materia de ciencia y cultura, ¿qué pretende cultivar o construir? ¿Una democracia cultural o la masificación de la cultura? ¿Mero espacios de esparcimientos o generación de una sociedad más critica a la vez que participativa en la vida política y social?

Si critica tanto a los otros, los “fifis”, los que hicieron de la cultura un campo de elitismo, hoy ¿qué persigue este gobierno? En literatura, por ejemplo, Salvo Elena Poniatowska, ¿Cuál o cuáles de los intelectuales más cercanos a él es capaz de ofrecer obras cercanas en calidad como las de los desaparecidos Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes y el aún , por suerte y fortuna, vivo, Gabriel Zaid, entre tantos más que tienen un espacio ya en la historia de las letras de México ?

¿Cómo resistir a esto que parece un afán de la nueva administración por desprestigiar y, hasta borrar de la mirada de las nuevas generaciones, los nombres de científicos e intelectuales que, al margen de filias o fobias partidistas, enriquecieron la vida nacional? ¿No cuenta nada de su obra?

En el caso de la literatura me opongo a lo que estoy viendo. Y no se me ocurre otra cosa u otro acto de resistencia más civilizatorio y vigoroso que leyendo a aquellos que insisten en borrar del escenario cultural. Mencionar sus obras, releerlas, pronunciarlos, mantener fresco su pensamiento tan actual.

Leer, leer , leer y leerlos. Abrevar de sus letras. Mencionarlos. Recuperar el goce la buena conversación que enriquece la vida con los otros. Recuperar la riqueza de la dialéctica.

Decía Octavio Paz: “leer un libro estimula nuestra capacidad receptiva y nuestra imaginación pero, a veces, neutraliza nuestra sensibilidad y paraliza nuestra critica. Al cerrar el libro no le podemos comunicar al autor nuestro desacuerdo. El libro, en cierto modo, nos roba el derecho y el placer de la réplica. Por eso Platón desconfiaba de la palabra escrita y prefería la hablada”.

Octavio Paz, el constructor de puentes de luz, como bien dice Julio Figueroa. El inmarcesible y exquisito escritor, poeta y provocador del dialogo que gustaba de debatir conceptos, ideas. Octavio Paz, el espíritu sensible y mirada aguda, lúcida que supo ver el alma de México y lo mexicano y el alma toda de occidente, del que sostuvo, transitaba ya por el empobrecimiento espiritual. El inefable Octavio Paz nos dijo mucho con la brevedad de su concepto sobre lo que significa la lectura de un libro. Pero Octavio Paz era Octavio Paz. Y las dimensiones de su espíritu y estatura intelectual está allí en sus obras para acercarnos a ella y, a través suyo conocer el tesoro de un espíritu que ha trascendido a su tiempo.

Que sus biógrafos nos continúen hablando de Paz. De todos los escritores que han formado parte y han enriquecido la historia de México y que nos entregaron una dimensión inmensa de nuestra humanidad. Escritores profundos que no escribieron de dogmas o para dogmatizar, ni para abaratar el pensamiento. Intelectuales que pese a no ser ajenos al narcisismo y egolatría que aqueja a todo simple mortal, leyeron y escribieron desde la mirada lúcida, amplia, generosa , conciliadora y profundamente desoladora a la que llegaron luego de ver, leer y transitar por las profundidades de la condición humana.

Personajes de ese México que las ruedas filosas del tren de la modernidad y su vertiginosa velocidad no pueden triturar sus letras, porque el peso de la verdad que encierran es a prueba del tiempo. Por eso, difícilmente las dañarán los populosos y populistas que desde el razonamiento primitivo que les dicta su soberbia tratan de acabar con los nombres de esos intelectuales, esos personajes respetuosos y constructores de exquisitos puentes de letras que están allí, silenciosas y sin alardes, para quienes quieran acercarse a ellas.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

2 Comentarios en “ EN DO MAYOR.”

  1. Edmundo González Llaca dice:

    Magnífico artículo Jovita, ante el poder estaba representado en la figura de Fidel Velázquez: misterioso y distante. Ahora la imagen es de transparente y cercano. Los hechos se irán imponiendo. Saludos y felicidades.

  2. NO SE PUEDE SIMPLIFICAR Y BORRAR LA HISTORIA

    WOLDENBERG pide, con razón, al poder en turno del gobierno de AMLO no simplificar la historia a su conveniencia y, sobre todo, no borrar los años arduos, lentos y difíciles de la construcción de nuestra endeble democracia que, pese a todo, han permitido precisamente a Andrés Manuel López Obrador llegar a la Presidencia por la democracia formal de los votos populares, y no por otros medios antidemocráticos.

    Pese a todos los pesares, hemos tenido el cambio del tránsito democrático del monopartidismo fáctico al pluralismo… Escribe Woldenberg:

    –Da la impresión que no sólo no se aprecia ese cambio, sino que se de le desprecia y que se añora el despliegue de un poder presidencial sin contrapesos.

    –Y ojalá la nueva mecánica de la política (de la era AMLO) no acabe por tirar al niño junto con el agua sucia.
    Liga: http://www.eluniversalqueretaro.mx/content/la-historia-borrada

    Q, Presidentes, martes 119-II-2019.

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