EN DO MAYOR.

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“ADVIERTE CÓMO ENTRAS, MIRA DE QUIÉN TE FÍAS, Y NO TE ENGAÑE LO ANCHUROSO DE LA ENTRADA”

(La Divina Comedia)

Fue en marzo del 2000, durante su campaña, cuando Vicente Fox lanzó una de sus tantas frases que acompañaron su sexenio: “Pemex es igual a la Virgen de Guadalupe, son símbolos para los mexicanos que deben manejarse con mucho cuidado.”

Imprecisa y vaga la frase citada no fue cuestionada por ninguno de los reporteros que cubrieron su campaña y pasó a formar parte de las “ocurrencias”.

¿A qué se refirió exactamente Fox? ¿Por qué manejar Pemex con mucho cuidado? ¿Qué acciones ejecutó con esa paraestatal, fundamental para la economía del país y punto controversial con el que ha arrancado su sexenio el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ?

La respuesta del manejo de Pemex en el transcurso del gobierno Foxista la documentó el académico de la UNAM, Ing. Víctor Rodríguez Padilla, experto en contratos de riesgo:

“La histeria privatizadora es inexorable en Pemex Delirante, el gobierno de Vicente Fox recurre a todas las artimañas a su alcance para servirle en bandeja de plata al capital privado, tanto nacional como extranjero, a la única empresa pública capaz de darle al país viabilidad financiera Negocio hoy de funcionarios foxistas, Pemex ha doblegado en este afán a un sindicato igualmente corrupto e incapaz de defender a los miles de empleados y técnicos de alto nivel que están siendo echados a la calle por oponerse a este atraco histórico… Al finalizar el sexenio, en diciembre de 2006, el presidente Vicente Fox habrá alcanzado uno de los objetivos más importantes de su gobierno: entregar la renta petrolera a los intereses extranjeros y convertir a Petróleos Mexicanos (Pemex) en una simple empresa administradora de contratos…Sin dinero ni rumbo, a cuatro años de gobierno foxista, la paraestatal muestra graves signos de crisis financiera como consecuencia de su estancamiento, fallas y errores en su conducción, falta de planeación a largo plazo, corrupción y carencia de inversión propia, pues la mayor parte de sus ganancias siguen siendo utilizadas para apuntalar la endeble economía mexicana” (Proceso, 29 de agosto de 2004).

Más tarde, ya en el gobierno de Enrique Peña Nieto, el experto en el tema y autor de libros sobre Energía, quien vio venir la inminente derrota del PRI, cuestionaba: ¿Qué harán cuando pierdan la Presidencia en 2018? En un artículo de opinión, publicado en marzo, 2017, entre otras cosas aseguró: “Peña Nieto ha hecho todo para que el PRI pierda la Presidencia de la República. Pasará a la historia como el presidente que privatizó el petróleo y la electricidad. También será recordado por su debilidad frente a Trump y por no saber qué hacer en el viaje a la deriva en el que embarcó al país”.

Y vaticinaba parte de lo que hoy sucede:

“El Ejecutivo federal cerrará la pinza: la adecuada interpretación y aplicación de la ley traerá de vuelta al Estado y se detendrá la privatización. Todo lo que el gobierno Peñista hizo al margen de la Ley –su propia Ley–, será revertido, como la Ronda Cero y no pocos aspectos de la Ronda Uno. Aquellos que piensen que están cubierto porque sus contratos parecen brindarles suficiente certeza jurídica podrían estar equivocados, sobre todo con un gobierno que observe y razone diferente, ya no digamos que se muestre menos protector, dadivoso y servicial como el que ya se va. Además, el estilo personal de gobernar también cuenta…Con la izquierda en el poder la apertura y liberalización del comercio y la inversión seguirá en el papel pero se atascarán en terreno escabroso y accidentado; la derecha empujará pero el carro no se moverá. Lo que se dio se dio y basta. Ya no habrá más regalos. Que se den por bien servidos. Se aceptará la inversión privada pero en condiciones muy distintas. Eso explica por qué Peña anda a las carreras privatizando todo en condiciones desventajosas para el país. Con cara de angustia ve correr el tiempo. Le preocupa que se acabe su gobierno sin haber conseguido la omnipresencia del mercado y la expansión privada, que no acaba de cuajar a pesar de las garantías, protecciones y salvaguardas que generosamente le ha otorgado. De cara a la inminente llegada de la izquierda Peña se planta con una política de hechos consumados creyendo que la izquierda no tendrá otra alternativa que asumir los resultados del impúdico festín. Se equivoca. La izquierda no perdona, ni acepta el borrón y cuenta nueva. No habrá cacería de brujas pero las transiciones tienen víctimas…”

Y en esas estamos ¿o no? Veamos.

……………….

“¡AH JUSTICIA DE DIOS! ¿QUIÉN ACUMULA ALLÍ TANTAS NUEVAS FATIGAS Y PENAS COMO SE OFRECIERON A MI VISTA? Y ¿POR QUÉ NUESTRAS CULPAS NOS ENVILECEN TANTO?”

(La divina comedia).

Dejar de hablar de ello es minimizar la brutalidad de los hechos y escenas y lo irracional de lo ocurrido el viernes 18, en Tlahuelilpan, Hidalgo.

Parecía un aquelarre. Reían, gritaban. El frenesí y desenfreno. Doloroso espectáculo. Dantesco. Presos en el delirio de llenar un bidón, garrafas, cubetas. Olvidada ya la proporción del peligro, fue más allá de la imprudencia. La pérdida total del amor a la vida. La ceguera moral de la que habla Zygmunt Bauman en su libro del mismo nombre.

Una ceguera justificada en la pobreza y falta de oportunidades y usada por los políticos, dependiendo si sirve o no a sus fines.

“Fue la corrupción y el abandono al pueblo. Se dedicaron a robar, a saquear y le dieron la espalda al pueblo de México, sobre todo a los más desprotegidos”, aseguró el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sobre lo sucedido el viernes 18 en Tlahuelilpan, Hidalgo.

Pero ¿qué fue entonces lo sucedido hace unos días antes, el 14 de enero, en el municipio de Cosamaloapan , Veracruz, cuando dos tráileres chocaron y los pobladores aprovecharon el momento para robar las reses que uno de ellos transportaba. Enardecidos, aquella masa no solo las robó, sino que allí mismo descuartizaron algunas para facilitarse el traslado? ¿Por hambre ? ¿Por Gandallas?

Ceguera moral, le llama Zygmunt Bauman.










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