En Do Mayor

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cdmx_terremoto_2017
Por. Jovita Zaragoza Cisneros.

Retomo aquí una de las preguntas que apenas hace poco menos de un mes una periodista del prestigiado noticiero Alemán, Deutsche Welle (DW), hiciera a la editora del portal periodístico Animal Político, Tania Montalvo, sobre lo que se conoce aquí y en el mundo como La Estafa Maestra.
La noticia proveniente de una investigación acuciosa que Animal Político y la Organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) dio a conocer sobre el desvío de 7 mil 670 millones de pesos por el gobierno de México a través de empresas fantasmas y en las que están involucradas también universidades públicas.

En la entrevista, vía enlace directo, se aprecia el tono de sorpresa de la periodista Alemana por la falta de respuesta de la sociedad mexicana ante un hecho que, en cualquier otro país del mundo, la mera mención de los nombres involucrados, les hubiera costado a estos la renuncia.

Preguntó la periodista alemana: “Tania, este asunto de la Estafa Maestra, así se conoce ahora internacionalmente, lo que está sucediendo en México es verdaderamente uno de esos impactos que debería llevar al gobierno Federal quizá, y a la sociedad mexicana general a tomar posiciones muy claras. ¿Por qué no está pasando esto? ¿Por qué, por ejemplo, la gente no está saliendo a la calle?”

La respuesta de Tania Montalvo fue precisa y transcribo aquí palabra por palabra : “… Mira, en México es tanta la corrupción, tantos los casos que hemos visto en los últimos años en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, que ya hay un sentimiento entre la gente de que no va a pasar nada.

Hoy mismo, la Secretaria de la Función Publica, a cargo de revisar los casos de corrupción en el gobierno Federal, emitió un comunicado al respecto de esta investigación de la Estafa Maestra y pues básicamente decía que investigará y que veremos si pasa algo. Y de inmediato la reacción en las redes sociales, los mensajes que nos llegaron a Animal Político fueron de: OTRA VEZ NO VA A PASAR NADA. …, son tantos los casos de corrupción, se están repitiendo constantemente que ya existe un sentimiento en México de: “este gobierno no va a resolver los casos de corrupción.” …La gente está un poco desilusionada, les cuesta trabajo participar en este sentido. Si existe un sentimiento de “¿qué más podemos hacer? , cuando hemos revelado tantos y tantos casos de corrupción sin que haya consecuencias, sin que el gobierno federal los castigue y prevalezca la impunidad”, concluyó Montalvo.

Hoy, durante el pasado terremoto del 19 de septiembre la sociedad mexicana dio su respuesta. El mundo presenció asombrado el actuar de los mexicanos y la manera cómo respondieron a la tragedia a través de acciones colectivas maduras, prontas, coordinadas, unidas e incondicionales, ayudando a los directamente afectados por le terremoto.

Y es que desde hace tiempo nos sabemos solos a merced de nuestros recursos y en medio de las ambiciones y de los intereses grupales de gobiernos y políticos para los que somos invisibles cuando así les conviene y visibles en tiempos que les son favorecedores, como en elecciones. Hace mucho que nuestro clamor para ser tratados como ciudadanos dignos se perdió en los oídos sordos de los gobernantes. Cansados de tantas injusticias, de ver desdibujados el horizonte que nos devolviera la esperanza pisoteada tantas veces y violentada como nunca antes en este periodo de gobierno, rumiábamos nuestra indefensión ante las imágenes de horror que han desfilado ante nuestros ojos mostrándonos la violencia y la impunidad con la que se cometen crímenes a plena luz del día, robos, ejecuciones. Todo ello nos habla de la indiferencia de aquellos que tienen todas las herramientas y facultades, pero no voluntad de contenerla para brindarnos la seguridad al pueblo que les paga y del que se sirven.

Por eso, el terremoto pasado nos hizo reaccionar con esa reserva de solidaridad que estaba allí, fiel a la naturaleza que es propia de nuestra raza. Por eso, sin mediar palabra, respondimos con esa sabiduría y grandeza que reservamos para nosotros y que, sin saberlo, manteníamos resguardada de la malicia de quienes nos quieren separados.

En el fondo de nosotros teníamos claro que poco o nada conseguimos con marchas, mítines y gritar los ¡ya basta! a tanto saqueo descarado de recursos, a tantas promesas huecas de los gobiernos en turno.

En el fondo, intuíamos que poco podemos hacer para parar a los grupos delincuenciales cuyos rostros no vemos, pero los sabemos insertados en los puntos estratégicos de donde se debe impartir justicia y se esconden por todos lados, usando como parapeto puestos de poder.

No podemos probar los robos y Estafas Maestras, los desvíos de recursos, porque operan desde el centro mismo del poder y tienen las herramientas para hacer desaparecer toda prueba de ello. No podemos pedir que apliquen el peso de la Ley en asesinatos como el de Mara, un caso emblemático que representa el de tantas jóvenes que han sido asesinadas por quienes saben que pueden actuar con impunidad porque cuentan también con la indiferencia de quienes ganan sembrando o manteniendo el miedo en la población. No pedimos que actúen con transparencia porque hace tiempo que están metidos en una oscuridad desde donde aprendieron a olfatear el dinero y guiarse por los destellos de las monedas.

Fue por todo lo anterior, y más, que supimos cómo actuar ante un hecho de la naturaleza que reconocemos proviene de una fuerza pura, un orden superior que rige las reglas de la tierra que habitamos. Por eso, esta vez sin pensarlo, fuimos al rescate de esos que son como nosotros, víctimas de un sistema de gobierno y clase política ya podrida y de la que nada bueno esperamos. Actuamos con la certeza de que todos estábamos en una situación límite y era necesario sacar lo mejor de nosotros para ofrecerlo al otro con el que nos hermanamos. En esa respuesta reafirmamos lo que estaba allí y que surgió unida y poderosa para dignificar a este país cuya gente demostró estar por encima de sus gobernantes y clase política de la que solo ha recibido menosprecio y oprobio. Y eso lo ha entendido ya el mundo. Hoy el mundo sabe ya quién es quién.

¿BORRÓN Y CUENTA NUEVA?

Viene a mi mente la frase precisa de mi querido amigo ( palabrero se dice): “templar las palabras”. Trato. Y también trato de templar las emociones, frescas aún ante lo vivido y de ordenar las preguntas que surgen ¿Qué sigue ahora? ¿Cómo reconstruirnos? ¿Qué dice la clase política a todo esto? ¿Reconocerá la clase política la enorme deuda moral que tiene para con la ciudadanía? ¿Sabrá reconocer la grandeza de esos jóvenes a los que ha dejado fuera de programas educativos y laborales dignos y que el mundo entero vio ayudar de manera unida a los afectados por el terremoto?

¿Qué piensa de todo eso la clase política? ¿Sabrá leer que en esta respuesta de la ciudadanía hay de manera involuntaria, una fina cachetada con guante blanco? ¿Sabrán ver la sabiduría y riqueza de un pueblo capaz de unirse sin discursos ni retórica, para ir en pos de su hermano? ¿Sabrán leer que en el abucheo a Osorio Chong no hubo un revanchismo partidista, sino el claro mensaje de que están frente a una ciudadanía con el temple necesario para distinguir entre lo que nos es dado hacer y lo que ellos tienen qué hacer y no han hecho? ¿Sabrá leer Enrique Peña Nieto la voz de de quienes reprochamos su frivolidad?: “ usted nomas quiere la foto”, dijo alguien a EPN cuando arribó allí, a los escombros del Colegio E. Rébsamen.

Poco antes del terremoto circulaba por todos lados la imagen de EPN y su peinado y ropaje impecable, sonriendo. Se le vio en Oaxaca desparpajado y hasta “locuaz” haciendo acto de presencia y anunciado las acciones de su gobierno para devolverle su hogar a los afectados por el pasado sismo del día 7 de septiembre. Así se le había visto antes en Chiapas, estado gobernado por uno de los hombres que bien parece su espejo en cuanto a vanidad y en cuanto a lo que convive con él. “Aquí también hay güeritas” , decía sonriente ante los afectados que sonrieron con la ocurrencia. Simplón y tratando de vender la imagen de un presidente cercano a la gente abrazaba, se retrataba, iba por allí y acá. Y más allá iba una de sus colaboradoras más cercanas que se ha ganado a pulso el repudio ciudadano. “ Los medios no ayudan”, decía Rosario Robles , con su inconfundible voz, mandando con ello el mensaje de desacreditación a los medios de comunicación que no les son favorables.

Esa era la imagen que prevalecía de EPN cuando se apersonó en el Colegio E. Rébsamen, un lugar que mantenía altamente sensible a toda la población mexicana por la afectación a niños de primaria y secundaria y a sus familias. Lo que era una tragedia, la televisión convirtió en un “show” de dolor y suspenso. Hasta allí llegó EPN y su equipo cercano dando órdenes, imponiendo sus reglas a una ciudadanía organizada y unida desde el primer momento y que ya había sacado de allí a algunos niños. “Los mexicanos estamos unidos en esta tragedia”, dijo EPN, aprovechando el escenario que le favoreciera a él y a su imagen de salvador y bajándose un momento de su viaje del tren tambaleante en el que va solo acompañado de su gente y cuyo rumbo solamente lo sabe él.

La percepción de un gobierno oportunista, está. Sus respuestas siguen siendo cuestionables. Y en mucho, repudiables. Este repudio se extiende a toda la clase política y de todos los partidos y de los que salieron a flote sus carencias humanas más profundas. Ya lo vimos con el actuar de Graco Ramírez y su mujer, obstaculizando la ayuda enviada de otras partes del país a Morelos, donde la devastación fue también severa. La mezquindad afloró en un hombre que en un tiempo formó parte de aquellos que se dijeron revolucionarios y críticos de un sistema al que una vez que llegaron y obtuvieron su cuota de poder terminaron haciendo lo mismo que aquello que dijeron querer cambiar.

¿Sabrán aceptar que aquellos sueños e ideales de cambios que tanto enarbolaron los de su generación que se llamaron orgullosamente izquierdosos , eran viles mentiras, trampas tejidas por su mente que disfrazaba en realidad una envidia hacia aquello que decían querer combatir? ¿Exagero, lector? ¿Cómo llamarle entonces a su actuar donde se les vio desviando las despensas hacia el DIF para erigirse ellos salvadores y usarlo como moneda de cambio a favor de voto?

¿Cómo llamarle a lo que está sucediendo en Tláhuac, en donde están obstaculizando la ayuda ciudadana? ¿Qué dicen los demás delegados de las diversas delegaciones de la capital?

¿Qué sigue ahora? ¿Qué sigue para el país, para los ciudadanos, para todo México?

¿Borrón y cuenta nueva? No. Ni revanchismos.

El justo reclamo y la atenta vigilancia al proceder de toda la clase política. No olvidar que harán todo lo posible por convencernos de un cambio que no vendrá. No. Ni borrón ni cuenta nueva. NO. Que ellos hagan su balance personal y como funcionarios públicos. Nosotros como sociedad seguir fortaleciéndonos y no cejar en nuestro empeño por mantener a este país de píe y con dignidad. Porque ellos, todos ellos, están haciendo todo lo posible por dividirnos.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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