En do mayor

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“Quiero hablar con usted Padre. Me quiero confesar”-, dijo aquel joven al sacerdote, una tarde (casi noche), en que entró a una parroquia del puerto de Acapulco, situada en una de las colonias de más alta peligrosidad. El pbro. se encontraba ocupado y estaba a punto de retirarse a descansar.

La violencia se había desatado ya en el puerto y los familiares de las víctimas asesinadas, o de desaparecidos, o de levantados o de secuestrados ascendía vertiginosamente. A la par, el desfile de zozobra, azoro de los familiares que acudían a la Iglesia en busca de lo que – sentían- podía paliar un poco su desesperanza y dolor que la FE les proporciona.
– Vuelve mañana temprano, por favor, contestó el sacerdote. “No padre, tiene que ser ahorita, por favor”. El tono perentorio y el rostro de aquel joven, alertó al sacerdote, cuya Arquidiócesis ha venido trabajando en Programas de Acompañamiento a Víctimas de la Violencia.
Lo que el sacerdote escuchó durante la confesión, lo estremeció. El joven, cantante de un restaurante del puerto al que iban toda suerte de comensales, contó la razón de su deseo de confesión: Un día, mientras cantaba en el lugar de siempre, unos hombres que andaban por allí le ordenaron que les acompañara. No entendía la razón, pero intuyó frente a quiénes estaba. Era, y es, sabido por todos que ese es el sello característico de la forma de operar de los sicarios. Obedeció. No hacían falta más explicaciones.
Subieron al joven a un auto. Se alejaron del lugar y, en un punto solitario, pararon. En la cajuela llevaban a un hombre, un secuestrado. Los hombres aquellos bajaron de la cajuela al secuestrado y lo arrojaron al suelo. Enseguida pusieron un arma en las manos del cantante y ordenaron: “dispárale”.

El joven, no se atrevió a ejecutar la orden. Uno de los sicarios le quitó el arma y, sin más, la vació sobre el hombre postrado en el piso. Ahora la orden fue: “hazte cargo de él”, dijeron poniendo en sus manos un objeto para “facilitarle” la macabra tarea de deshacerse del cuerpo. El resto es posible imaginarlo. Esa era la razón de la prisa por confesarse. El peso del horror de lo vivido y de la culpa por haber sido obligado a hacer algo tan bestial, no lo dejaba en paz. Su espíritu todo fue violentado para siempre.
Esto que acaba de leer usted no corresponde a un cuento o a una narrativa de ficción. Es la atroz realidad que habita en este país y acentuada en estados como Guerrero. Una realidad que de tanto ignorarla, de tanto soslayarla, creció a tamaños inimaginables y sus repercusiones en todos los ámbitos de la vida continúan sin dimensionarse a cabalidad por gobiernos y sociedad. Y es una pequeña muestra de la impunidad con la que opera el crimen organizado y de los mecanismos utilizados para lacerar el espíritu de la sociedad.

El caso fue citado por el pbro. Jesús Mendoza Zaragoza, de la Arquidiócesis de Acapulco, el martes 16 del mes en curso durante su intervención en el Foro Internacional sobre Justicia Transicional convocado por la Universidad de Notre Dame y llevado a cabo en Santa Fe, CDMX, en la que participaron él y otros especialistas nacionales e internacionales. En este marco, en el que amén de otros testimonios contados de viva voz por las madres que han perdido a un hijo o familiar directo o cercano y que nunca han encontrado respuesta en las autoridades, hablaron del dolor de enfrentarse ante esta incertidumbre a causa de este muro de indiferencia gubernamental y social. Pero, también hablaron de la esperanza que representa para ellas estar acompañadas por quienes trabajan en conjunto a través de acompañamiento espiritual, como el que ha venido haciendo esta Arquidiócesis y , ahora, diversos organismos e instituciones que buscan a través de mecanismos como el de Justicia Transicional, una solución integral a esta crisis humanitaria que vive México. De eso trató este Foro en el que, además de los testimonios citados, se analizaron los diferentes ángulos la aplicación de este mecanismo.

He aquí algunas cifras señaladas por Guillermo Trejo, experto en el tema de Justicia Transicional y representante de la Universidad convocante a este Foro: “150 mil muertes asociadas al narcotráfico y sus ramificaciones, 37 mil personas desaparecidas, 200 alcaldes y autoridades locales asesinadas, Mil 300 fosas clandestinas”, fueron las cifras citadas allí en ese Foro. “En 1980, habían cuatro cárteles; 1990, la cifra se multiplicó y en 2015, la cifra registrada es de 250 organizaciones criminales operando en diversas actividades ilícitas y todas ligadas a estos cárteles”, abundó el especialista .

NADIE ESCAPA A ESTE FLAGELO.
“Después de escuchar el testimonio de las madres, permítanme decir lo ‘pinche’ que me siento. No hemos hecho los suficiente los mexicanos para enfrentar la violencia”, dijo el empresario Juan Cintrón, en una conmovedora y enfática intervención, en la que invitó a empresarios y sociedad civil a tomar conciencia de lo que este flagelo representa para la vida de México. “Si a México le va mal, nos va mal a todos”, recordó el empresario.
Por su parte, la periodista Marcela Turati, acotó los obstáculos que encuentran en el desempeño de sus funciones informativas e investigación periodística : “No sólo se calla a los periodistas, sino a los funcionarios que buscan hacer bien su trabajo y nadie sale a defenderlos. Un magistrado de la Auditoria Superior Anticorrupción, denunció que 500 familias de jueces y Magistrados se encuentran en la nómina del gobierno. Y nadie lo apoyó”, dijo durante su intervención. Ina Zoon ( Open society justice initative) habló de los retos de la justicia transicional en México y de la apertura que parece tener el próximo gobierno para que organismos internacionales trabajen en nuestro país en este tema.

A su vez, Carlos Beristain (Comisión de la Verdad de Colombia), entre otras cosas, enfatizó la importancia de precisar y puntualizar el lenguaje en este tema. “Levantados, NO. Son desapariciones extrajudiciales. Y el ejercicio de solidaridad para la memoria de las víctimas es fundamental. Sólo así se va a convertir esa empatía en una energía transformadora”.

Michael Reed (Georgetown University ) habló sobre la importancia de “no cargar todas las esperanzas en la Justicia Transicional. Crecen las promesas y expectativas en este mecanismo, y eso es bueno, porque la justicia Transicional es un mecanismo de cambio, pero requiere de otras dinámicas políticas y sociales para caminar. Esta transformación de la demanda sobre la verdad va a ser posible con la participación de la sociedad civil”.

Complejo en su abordaje, el tema demanda una exposición de su significado y sus mecanismos. Estaremos hablando sobre ello en próximas colaboraciones. Por lo pronto, comparto aquí la temática del Foro y los participantes.
1. Los retos de la Justicia Transicional en México: una visión internacional: con la participación de Eduardo González, Exdirector de Audiencias Públicas y Protección de Victimas de la Comisión de la Verdad y Reconciliación de Perú; Jan Jarab, Representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
2. Verdad y Justicia: Una propuesta de la sociedad civil. Con la participación de Guillermo Trejo, Universidad de Notre Dame, Edgar Cortez con el tema Plataforma Contra La Impunidad y la Corrupción e Ina Zoon.
3. La centralidad de las víctimas en un proceso de justicia transicional.
4. El rol de la sociedad civil en un proceso de justicia transicional.

En estos dos bloques, participaron el sacerdote de la Arquidiócesis de Acapulco, Jesús Mendoza Z. Marcela Turati, periodista independiente, Marco Antonio Fernández de México Evalúa y el empresario Juan Cintrón. así como diversas voces testimoniales de familiares de víctimas ( Colectivo solecito de Veracruz, Colectivo Familias de Acapulco en Búsqueda de sus Desaparecidos, Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México ( FUNDEM), Agrupaciones de Mujeres Organizadas por los Ejecutados, Secuestrados y Desaparecidos de Nuevo León (AMORES) quienes compartieron el drama que representa una experiencia de esta naturaleza, apenas una muestra de lo que se esconde detrás de esta realidad en la que
mantiene a una serie de actores comprometidos en la búsqueda de solución de lo que, a todas luces, es una crisis humanitaria que se vive en el todo el país.
5. La visión de los expertos internacionales. Carlos Beristain, Miembro de la Comisión de la Verdad de Colombia, Michael Reed Hurtado, Georgetown University.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com

 










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