En Do Mayor. Testimonio de Don Héctor Espinosa Maldonado (Parte I de IV)

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“Un político se convierte en estadista cuando comienza

a pensar en las próximas generaciones

y no en las próximas elecciones”.

Winston Churchill.

Lugar común, pero necesario, citar aquella máxima que habla de que “el pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetir sus errores”. Hoy, un grueso de las nuevas generaciones ignora mucho de los sucesos que marcaron la historia de México, y eso debiera motivar, a quienes rebasamos los 50 años, para contarles aquellos hechos que no queremos que se repitan. Como ciudadanos de este país en una obligación cívica; como individuos es un compromiso moral.

Hoy que está a punto de entrar una nueva administración que habla de transformar instituciones claves como Pemex y la Secretaría de Educación Pública –, se hace pertinente traer al presente los nombres de quienes hicieron de esas instituciones cotos de poder y se sirvieron de ella hasta llevarlas al punto donde hoy están.

Nombrar a los malos gobernantes y hombres que hicieron del espacio público una fuente de inexplicable riqueza personal.

Los de nuestra generación ubicamos bien sus nombres y fuimos testigos pasivos de las “barnizadas” que daban a las fachadas de las instituciones que dirigieron, mientras corroían desde adentro su engranaje. Nada pudimos hacer, o no supimos cómo hacerlo, o no quisimos hacer nada contra ese presidencialismo absoluto, contra la incondicionalidad, la sumisión y contra la conformación de grupillos de poder, los compadrazgos que se adueñaron de la vida pública, creando y contribuyendo, unos y otros, a la estructura de corrupción que hoy es emblema del sistema y la vida nacional.

¿Acaso no hubo oposición a ello?: Sí, pero siempre marcada por los márgenes que imponía el poder. Ir más allá era provocar una respuesta que iba desde “un jaloncito de oreja”, o una llamadita de atención de “estate quieto…no le busques”, o la desaparición. De eso está llena nuestra historia política que fue degradando la vida del país. Eso y más hay que contarles a los jóvenes, pero no sin antes reconocer que nada de lo que hoy sucede es fortuito. Es un claro reflejo de cómo gobierno y sociedad nos fuimos acomodando a esta descomposición que hoy nos estalla en el rostro.

Pero, mire usted, lector de DQ, también se hace pertinente y necesario recordar a políticos, funcionarios y servidores públicos que fueron lo opuesto. Traer a la memoria a quienes desempeñaron un papel ético y digno, anteponiendo por sobre todas las cosas el bien del país.

Y, entre estos últimos, hay un nombre ligado a los de Instituciones claves que hoy están siendo contantemente mencionadas por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Hablo del IMSS, PEMEX, SEP. Tres instituciones en las que Don Jesús Reyes Heroles (1921-1985), funcionario público de pensamiento liberal y de grandes aportes a la vida del país, dejó su huella en su paso por ellas. Abogado, historiador, académico y -entre otras cosas- autor de grandes ensayos y de una obra que es referente para la vida del país: “El liberalismo Mexicano”, escrita entre 1957 -1961 y considerada una obra de lectura necesaria para comprender el liberalismo en México y la Reforma.

“EN POLITICA LA FORMA ES FONDO”.
Jesús Reyes Heroles.

Trazos de su biografía, datos sobre su obra y desempeño están documentados. Pero su diario hacer laboral, la vida que transcurre en lo cotidiano, los momentos claves de gozo y dolor que están en el frenesí de la vida pública, su forma de concebir y asumir su responsabilidad, su convicción y amor por esta tierra, su dignidad para no dejarse seducir por “un hueso”, su valentía y honestidad para decir “NO” al ofrecimiento de Gustavo Díaz Ordaz para lanzarlo como su sucesor en la presidencia y su pundonor y frontalidad para enfrentar los embates de un personaje probadamente oscuro y perverso, como Luis Echeverria, quien se encargó de meterle zancadillas para obstaculizar su labor, son rasgos que conoce muy bien un hombre que trabajó de una manera cercana a él durante más de 35 años y que hoy da testimonio de esa etapa.

Don Héctor Espinosa Barba, nacido en 1934, en Campeche, es dueño de una mente absolutamente lúcida, en la que nombres y fechas están allí prestas a ser citadas sin equívocos. Colaborador cercano de don Jesús durante más de tres décadas habla con familiaridad, pero siempre con respeto, refiriéndose a “don Jesús o licenciado Reyes Heroles”. Don Héctor Espinosa quiere dejar testimonio de esa etapa. No hay ninguna otra pretensión en ello, solamente el compromiso genuino para con sus hijos, sus nietos y para quien quiera conocer su testimonio de la vida laboral a lado de un hombre que, a 33 años de su muerte, sigue recordando con afecto y respeto por considerarlo de los mejores funcionarios y personas.

Impulsado por este deseo, confía a esta servidora la parte profesional y humana que el conoció de “un hombre de letras, de gran inteligencia y sensibilidad, intelectual e ideólogo liberal que amaba a este país por el que trabajó con genuina pasión”, refiere don Héctor Espinosa.

Tiempos pertinentes para mencionar a este hombre de la vida pública, hoy que en el cielo de México hay turbulencias y llueve dolor, zozobra, dudas, beligerancia, dolo, divisiones, indignación , impunidad, vulgaridad, incapacidad de concitar puntos de vistas de los opuestos; pero también una esperanza que parece jugar a capricho con quienes apuestan a un cambio en manos de un solo hombre que ahora promete cambios, y mañana… quién sabe. Hoy que el tema de los 50 años de la matanza de Tlatelolco y del movimiento estudiantil, parteaguas en la vida de México, las sombras densas y non gratas de los ex presidentes Gustavo Díaz Ordaz (1911-1979) y, sobre todo, la de Luis Echeverria Álvarez (Enero 1922), quien aún vive y cuenta con 96 años, don Héctor Espinosa habla de Reyes Heroles y su relación con estos dos ex presidentes.

Cedo la palabra a don Héctor Espinosa, en un trabajo de cuatro entregas y con el que regreso a mis colaboraciones habituales a este espacio que tanto aprecio y adelanto tres de las frases que don Jesús Reyes Heroles solía pronunciar y que López Obrador ha venido repitiendo:

“En política la forma es fondo”
“No tengo enemigos, tengo adversarios”
“No despertemos al México bronco”.

A decir de don Héctor, esta última frase, en boca de AMLO sufrió una pequeña variación: “no despierten al tigre”.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com










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