En Do Mayor

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 debate_presidencial_2018
Por. Jovita Zaragoza Cisneros.

El economista y escritor español Juan M Blanco en un esplendido artículo “La incontenible infantilización de Occidente”, ofrece todo un ensayo sobre este fenómeno en el que la juventud se ha convertido en icono de culto y alabanza. Parte de su escrito lo sostiene en el estudio del antropólogo y escritor Italiano, Marcel Danasi, autor de “Forever Young” quien habla sobre este síndrome de occidente, presente hoy en la mentalidad y actitud de los adultos, “ Los nuevos tiempos son testigos de la preponderancia de los rasgos infantiles sobre los maduros”.

Aplicado en el tema de la política específicamente de España, el autor habla de los rasgos que caracterizan a sociedades de hoy: “En una sociedad adolescente el discurso político se simplifica, dogmatiza, se agota en sí mismo, se limita a meras consignas, sencillas estampas. Pierde la complejidad que correspondería a un electorado adulto. En concordancia con la visión adolescente del mundo, no se exige en los líderes políticos ideas, capacidad de elaboración, sino belleza, atractivo, tópicos, divertidas frases, una imagen que conecte con un electorado envejecido en edad pero muy rejuvenecido en mentalidad… Se explica así que el “adolescente” José Luis Rodríguez Zapatero pudiese ganar dos elecciones consecutivas en España, ayudado por la inanidad de su oponente, Mariano Rajoy. .. Nada tan significativo como el discurso arbitrista, empachado de “lo público”, proclive al reparto de prebendas, tendente a eliminar los restos de responsabilidad individual. Líderes adolescentes y caprichosos para una sociedad infantil, anestesiada, entretenida con los juguetes que los de arriba dejan caer a voluntad”.

Tome usted la parte que corresponda, o saque conclusiones a lo que estamos presenciando en nuestro entorno diario y, específicamente lo que estamos viendo y viviendo en materia política.

EL DEBATE DE LOS CUATRO FANTÁSTICOS Y UN “TRAVIESO”.

Quizá los menos relajados: AMLO y “El Bronco ” . Se les veía más tensos que los demás. Aunque… la sonrisa de Ricardo Anaya parecía impostada, poco natural también.

Y allí estaban los 5 en su guión ensayado tantas veces y repetido muchas más sin salirse de su papel aparentando cada uno dominio de la situación, siguiendo un guión en apego a una realidad que no es la de la mayoría de los mexicanos. Los cinco vestidos de traje oscuro, camisa y blusa blanca, en el caso de Margarita. Lo diferente fue el color azul acero de la corbata del candidato Neoleonés y la corbata roja de AMLO.

Saben de estadísticas de pobreza y miseria. Pero no han palpado su rostro ni conocen el rictus del hambre. Los rostros de los miles de pobres y miserables que habitan en un país se desdibujan en el horizonte lejano de palabras prometiendo soluciones y acciones que hasta hace unos sexenios atrás se creían, pero que hoy suenan huecas, vanas ante una realidad que nos duele a todos y que ellos mencionan de manera generalizada y muy de pasadita, por no dejar.

Allí los cinco. Bien alineados, con su pragmatismo insultante de soluciones simplistas, manipuladoras, apelando al sentimiento, como fue el caso del relato de la muerte del hijo de “El Bronco” quien logró por momentos mover las fibras sensibles. Pero ¡hey! es “El Bronco” . Y está lleno de trampas. “Mochar la mano a los que roben”, fue culmen de su idea. Sonó a ocurrencia, pero es terrorífico y cumplió su papel: quitar tiempo a los demás y distraer la atención de todos. Cumplirá la encomienda que tiene con su candidatura : pulverizar el voto.

Detrás d e la pantalla, ellos. De este lado, nosotros, el electorado, el producto que somos y al que hay que seducir con engaños y constantes bombardeos publicitarios repletos de mentiras y frases simples que ellos han desarrollado con el verbo fácil. Más que ideas o la capacidad de generar conceptos y propuestas de fondo de soluciones reales, lo suyo son buenas intenciones. ¿Alguien habló de políticas públicas? ¿Saben de lo que se trata realmente?

MARGARITA ZAVALA.

Inició Margarita Zavala Gómez del Campo. Es el engañoso uso de la imagen femenina para vender la idea de la emancipación e igualdad de derechos de la mujer , cuando todo mundo sabemos que no hay tal libertad, y atrás de ella hay todo un grupo masculino (esposo, hermanos) que cuidan que dé esa imagen. No porque no haya en ella la capacidad, sino porque poseyendo atributos encomiables, no son –sin embargo- suficientes para plantear estrategias y políticas que beneficien a todos por igual.

Abogada de profesión y militante de toda la vida del partido (PAN) que alguna vez sirviera de contrapeso al sistema antes de terminar siendo comparsa, remedo indigno del partido que ahora todos desean su extinción y que arrastró al PAN en su vorágine, terminando por mimetizarse hasta convertirse en lo que es hoy: PRIAN.

Margarita Zavala, es -dicen quienes la conocen o han tratado de cerca- una mujer generosa, de trato afable, pero con una visión poco aterrizada de la realidad de los otros. Y esto no se trata de concurso de simpatías. Se trata de enfrentar realidades dolorosas, descarnadas. De un país huérfano de representación genuina e iracundo ante tanta injusticia. Por más que M Zavala se disfrace de independiente y soberana, trasmina por su poros un talante conservador. Además ¡por favor! No gobernaría sola. Mujer entre hermanos varones y un esposo que fue presidente, pues…Pero ella compitió sabiendo que no tiene posibilidades de llegar a Presidente. No en estas elecciones. Quizá lo que le conviene a Zavala es intentar rescatar al PAN de las manos de Anaya y devolver a su partido la filosofía y principios con los que nació y a los que – hace tiempo- les dieron una patada. Es y sería lo más digno. Están a tiempo.

AMLO.

Se notaba tenso y la mirada desconfiada. No se molestó en repasar otras respuestas. Sus guión es el mismo y las frases, a fuerza de repetirlas, preocupa: “la mafia del poder”, “ el pueblo bueno” y sus evasiones constantes. Nada que no haya repetido una y otra vez. Ha encontrado en su victimismo la fórmula perfecta para nadar “de a muertito”. Ya sembró. Solamente espera la cosecha. Sabe usar las palabras precisas para un pueblo ávido de justicia y necesidad de ser visibilizado en su dolor. Es el AMLO de siempre. El que dice haber recorrido todo el país siguiendo brechas y veredas, pero simplificando una realidad y la solución a los problemas que vivimos. No hay manera de sacarlo de sus sempiternas respuestas: “Soy Peje, pero no lagarto… la mafia del poder…el pueblo es noble, no miente… a los dos años convocaré a plebiscito” . Ni hablar de su buena voluntad. ¿La tiene? ¿Y son viables las soluciones que ofrece?

LA PIEDRA DE SISIFO DE MEADE.

Es José Antonio Meade Kuribreña, protegido por un aparato cuyo control mediático no le fue suficiente para colocarle. Nadie le cree lo que dice y promete. Saben que su perfil fue diseñado, aconsejado el discurso, asesorado en la forma por un grupo de hombres que acabaron con lo que antes fue un partido poderoso, sutilmente arbitrario, hábil en manejo de masas. Un partido insultantemente cínico, despojado de máscaras que antes llegaron a seducir y cuya permanencia se mantiene por el alto grado de fuerza corruptora que ha ejercido y sigue usando para mantenerse. El partido que fue muchas cosas. Entre ellas capaz de encauzar los enojos con una sobadita y paliativos cortoplacistas y terminó ganando su ambición desmedida y su ligereza . Su candidato de hoy paga la historia de ignominia y corrupción de un partido que –vaticinan- desaparecerá.

Hombre gris. Figura más cercana a un burócrata – dicen eso de él algunos analistas- Meade Kuribreña no sedujo. No fue su culpa. Es solamente que nada que venga del partido que ha llenado de oprobio al país en los últimos tiempos, es creíble. “No habrá estafas maestras, ni ligas, ni ……..” dijo tratando de imprimir en su tono fuerza y creyendo que engañaría con su barnizada de intención de desligarse del partido que lleva tatuado. ¿Y la Casa Blanca? ¿Y todos los gobernadores de su partido? … nada. Nada dijo.

RICARDO ANAYA

Tan joven y echado a perder ya por un sistema que pervirtió a la política.

Anaya el joven prototipo del éxito y dinamismo. El echado para delante. El joven mediático y “light” , pero capaz de venderse como el innovador acorde a los tiempos. El producto de una generación de jóvenes ambiciosos de poder que obedecen a impulsos y la satisfacción inmediata. Un hijo aguzado de aquellos que cincelaron la frase “el que no transa no avanza”, Anaya utiliza los atajos para conseguir sus objetivos. Pragmático y aguzado , con la suficiente desfachatez y sangre fría, habilidoso para vender, transforma en audacia el descaro y cinismo. Buen alumno de viejos maestros a los que , si continúa avanzando, puede superar. O ¿ya están superados? Libró bien este primer encuentro.

JAIME RODRÍGUEZ “EL BRONCO”.

La viva estampa de un país que popularizaron los charros de las películas de los 60s. “El Bronco” encarna al folclore que llenara de orgullo al México ya rancio y hoy de aguas pestilentes. Una imagen que solamente se puede entender que figure en el escenario actual porque fue colocado por una consigna perversa. ¿Cómo entender su presencia en un proceso que premia la trampa y rechaza la honestidad? ¿Cómo entender la desfachatez de alguien que parece estar queriendo seducir con su imagen bravía, bronca de palabras simples a punta de refranes grotescos que aluden una capacidad de poco entendimiento y carencia de sentido común?

-¿Ha mentido alguna vez usted?”, le pregunta la moderadora designada por el INE y ´con clara malicia en sus preguntas.

“No miento, nunca”, responde “El Bronco”, imperturbable.

– ¿Nunca ha mentido?. ¿Ninguna mentira nunca?

“Una vez que le dije a mi mujer que la iba a llevar al cine y no pude llevarla”.

Ninguno de los que estuvieron en el debate es novato en estos asuntos de la política. Tienen un molde al que se han acomodado y que no están dispuestos a abandonar. Se han medido, sopesado en sus debilidades y aciertos. Son las primeras, las debilidades de sus contendientes, las que utilizan para montarse a una supuesta superioridad moral que solamente está en su imaginario personal. Flojos e indolentes, usan la palabra fácil a la que han pervertido con el eufemismo que suaviza y disfraza sus carencias. Reparten culpas a diestra y siniestra, para cubrir las propias. Viven todos en el mismo país, pero cada uno hace su versión del trozo que habitan.

La traída y llevada amnistía ofrecida por AMLO a los delincuentes fue el pretexto perfecto para cargarse hacía él. ¿La respuestas de AMLO?: la ambigüedad y su proverbial escapismo.

Ellos allá. Nosotros aquí, padeciendo las consecuencias de lo que por generaciones dejamos de hacer. Omisos e indolentes para de velar por los intereses de un país, nos acomodamos en el papel de espectadores en lugar de participantes activos, sin coraje para enfrentar la trama fársica a ratos, hilarante muchas veces y trágica la mayor parte del tiempo.

No somos victimas. Somos corresponsables de todo un sistema que trabajó en esa infantilización que nos ha llevado donde estamos.

Acaso, mucho de la respuesta de lo que hoy vivimos esté en lo que Juan M Blanco escribe en el articulo citado al inicio de estas líneas y con el que cierro la columna de hoy:

“Muchos olvidan que la madurez consiste básicamente en la adquisición de juicio para distinguir el bien del mal, la formación de los propios principios y, sobre todo, la disposición a aceptar responsabilidades. Y que los dirigentes han contribuido con todas sus fuerzas a diluir o difuminar la responsabilidad individual. A sumir al ciudadano poco avisado en una adolescencia permanente. El Estado paternalista aseguró al súbdito que resolvería hasta la más mínima de sus dificultades a cambio de renunciar al pensamiento crítico, de delegar en los dirigentes todas las decisiones. Fue la promesa de una interminable infancia despreocupada y feliz”.

“El populismo constituye la fase final, el perfeccionamiento del proceso de infantilización.

La cosecha definitiva de esas semillas sembradas concienzudamente por los dirigentes del Mundo Occidental. Nada tan significativo como el discurso arbitrista, empachado de “lo público”, proclive al reparto de prebendas, tendente a eliminar los restos de responsabilidad individual. Líderes adolescentes y caprichosos para una sociedad infantil, anestesiada, entretenida con los juguetes que los de arriba dejan caer a voluntad”.

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