En Do Mayor

|




 Ricardo_Anaya_Camara de Diputados_Queretaro
Por. Jovita Zaragoza C.
LOS QUE MATAN A LA VACA.
(¿Ellos?)

¿Sabremos algún día la verdad de lo que hay detrás de esta persecución contra Ricardo Anaya, el joven polluelo que afiló los incipientes espolones para enfrentar a la jauría de lobos que, en montón, al verse amenazados con el final de su festín, lo cercan por todos lados?

En este desagradable espectáculo de lo que bien puede llamarse “lucha en lodo” que los políticos nos obligan a presenciar, vemos, como nunca antes, los excesos en el abuso del poder y las mezquindades de una clase política inmersa en sus intereses. Y vemos, también, a una ciudadanía harta e irritada, pero incapaz de unirse para enviar un mensaje de rechazo y repudio contra este farragoso espectáculo.

Nos ha quedado claro que el joven Anaya no es una blanca paloma. Y, si en pos de su ambición pateó y brincó las trancas para llegar a la candidatura, que sean los de su partido los que hablen y le tomen cuentas y nos den a la ciudadanía también cuentas de su proceder. No para hacer un linchamiento, sino porque es necesario ya desarticular este tinglado perverso de la política mexicana, en buena medida reflejo de nuestra sociedad y de carencia de conciencia individual y colectiva.

Ya basta de estar atrapados en este disimulo. Basta de que la clase política nos estén salpicando con su lluvia de palabras ácidas. Basta de usar a la ciudadanía como botín de intercambio. Basta de tomarnos como escudo para esconder su omisión para no hacer un contrapeso necesario a los evidentes actos cometidos por un gobierno que desde sus inicios mostró su talante represor, oscuro, autoritario. Basta de permitir discursos simplistas y dogmáticos que suplen la ausencia de compromiso. No podemos, no debemos, no nos merecemos seguir en esta dinámica violenta (visible o disimulada) que nos empobrece y envilece como país.

Lo que haya hecho Ricardo Anaya, logró desatar la furia de quienes –desde el centro del poder- están usando lo que está a su alcance para quitarlo de la contienda. Y este hacer no tiene nada que ver con un interés de aplicar la justicia. Y todo apunta a que, en realidad, lo quieren llevar a juicio y –hasta- encarcelar.

O…¿hay algo más que nosotros –los ciudadanos- no sabemos? ¿Qué hay detrás de esa intención? ¿Distraernos y diluir la atención de casos como el de César Duarte a quien ya exoneraron? ¿Distraernos también con la reciente aprobación de los artículos 132 fracción VII; 147, tercer párrafo; 251, fracción III y V; 266 y 268 que dan facultad a los elementos policiacos para realizar revisiones de personas y vehículos sin previa autorización judicial? ¿Se trata de una maniobra para desgastar la imagen de Anaya o, incluso, quitarlo de la contienda para , redireccionar el voto contrario a MORENA? ¿Suena descabellado? No tanto.

El PRI cuenta con sus incondicionales. Y algunos de ellos hicieron circular una petición ante change.org recolectando firmas, exigiendo que Anaya dejara la candidatura presidencial por que –argumentaron: “ha dejado de ser un aspirante digno, con los valores que se requieren para aspirar a gobernar un país como México… Las evidencias que han salido a la luz, su falta de liderazgo al interior de su partido y la investigación en curso por parte de la PGR por presuntos actos de lavado de dinero a través de la compra de terrenos y la triangulación de fondos, han puesto en duda su credibilidad, liderazgo y honorabilidad”, argumentan.

Y aunque en la redacción que sostiene esta petición los firmantes dicen ser militantes de PAN, PRD y MC y argumentan que Ricardo Anaya debe ser sustituido “ por un mexicano que cumpla con los requisitos que solicita la ley”, no es difícil suponer que entre esos firmantes esté la de MZ y las de otros panistas afectados con las acciones de Anaya. Pero –diga usted lector- ¿no le parece hilarante eso de “ ha dejado de ser un aspirante digno, con los valores que se requieren para aspirar a gobernar un país como México”. Ricardo Anaya ¿Es peor que los demás? ¿No es una muestra de una joven clase política que abrevó de todos las mañas y corruptelas que los hombres viejos en el poder fueron heredando a las generaciones posteriores?

Vea los nombres y edades de jóvenes políticos que se han visto ligados en actos serios de corrupción. ¿No son ellos un reflejo de una clase política y ciudadana carente ya de un marco ético y de valores?

¿Dónde se formó EPN y de dónde tomó sus referencias de valores marcaron su manera de hacer política? ¿Quiénes fueron sus padrinos políticos? ¿ Y qué decir del caso de Javier Duarte de Ochoa?, por citar apenas dos casos, frescos aún en la memoria.

LOS QUE AGARRAN LA PATA.

(¿Nosotros?)

Larga es la lista de los jóvenes políticos actuales (hombres y mujeres) que no han alcanzado los 50 años de edad , incluso algunos ni los 40 años, inmiscuidos en escándalos de corrupción. Quizá- uno de los más emblemáticos sea el del “niño verde”, protagonista de aquel asunto ocurrido en 2004 y conocido como “el video escándalo” y en el que se le vio en una clara negociación de tráfico de influencias y manejando millones de dólares. El asunto del “niño verde” fue sepultado por otro escándalo mayor: el de René Bejarano “el señor de las ligas”. Este último viejo en el hacer político y en mañas.

Siete años pasaron del primer escándalo del “niño verde”, quien en 2011, volvió a relacionarse en uno de los asuntos más turbios, ocurrido en Cancún , y nunca esclarecido. Hoy, mantiene un bajo perfil político.

Para nadie es un secreto que Televisa es una de las formadoras de cuadros y diseño de imagen de candidatos que militan en el PVEM. Pero esta forma de operar ha llegado ya hasta las instituciones académicas, que fungen también como formadoras de cuadros políticos que cuidan sus intereses. Ni qué decir del descrédito de otras instituciones, cuya pérdida de credibilidad va en picada.

¿De qué nos admiramos o espantamos, entonces? ¿Por qué sumergirnos en este griterío ensordecedor que muestra una indignación vociferante y volátil? ¿Por qué no apelar a la templanza para dilucidar que detrás de todo esto hay un sistema operativo e intereses de grupos que busca llevarnos precisamente al punto en el que estamos: desarticulados y divididos, en una lucha que nada tiene que ver con la defensa de ideología sino con asuntos de egos e inmadurez colectiva que nos ha impedido desarrollar una actitud critica y ha neutralizado la capacidad organizativa ciudadana.

Así, pues, Ricardo Anaya, sin ser una víctima, si representa a una generación de jóvenes que forman parte de una sociedad con pérdida considerable de valores y de cuadros políticos ya viciados que encuentran su expresión, visible y justificada, en la política. Forma y fondo fue heredada de los antecesores y aceptada por nosotros, los ciudadanos.

En lugar de perdernos en estos enconos partidistas, en esta tramposa manera de ver la paja en el partido ajeno, no la viga en el que es de nuestra simpatía, (o de no rechazo) y estarnos vendiendo consuelos de “ votar por el menos peor”, tengamos un mínimo de pundonor y coraje , y sobre todo, la conciencia de ser dueños de nuestro destino futuro y exijamos a todos los contendientes por igual transparencia y explicación de sus actos.

Exijámosles también que se comprometan en debatir temas de verdadera trascendencia para el país y nuestro futuro. Junto a ello, las soluciones viables. Esa, lectores, es nuestra responsabilidad. ¿Qué le parece –lector- si comenzamos a hacer la lista de los temas que deben comprometerse a debatir y solucionar? ¿Por cuál empezamos?

zaragozacisneros.jovita@gmail.com

— Me quedé pensando en la reciente aprobación de los artículos mencionados. ¡Con “lo bien portaditos que son nuestro policías!” …”siempre actuando en apego a la ley”. ¿Cuántos casos cómo el de Miguel Ángel Sánchez, el joven desaparecido durante días a manos de la policía habrán de ahora en adelante?

Ni más ni menos, Niniane. Todas las dudas caben con esta aprobación.

dialogoqueretano.com.mx

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Envía tu comentario