En Do Mayor

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 dia de la madre

Por Jovita Zaragoza Cisneros. | “Una Iglesia sin mujeres es como el Colegio Apostólico sin María. El rol de la mujer en la Iglesia no es sólo la maternidad, la madre de familia, sino que es más fuerte, es icono de la Virgen, de la Madona, esa que ayuda crecer a la Iglesia. Piensen que la Virgen es más importante que los apóstoles. La Iglesia es femenina, es esposa, es madre”, dijo recientemente el Papa Francisco tras la Jornada Mundial de la Juventud, de Río de Janeiro.

Leo las palabras de Papa y pienso en la situación en que la Iglesia (“es femenina, es esposa, es madre”) se encuentra desde hace mucho. Y me refiero a la manera en que ha sido violentada, mancillada por quienes, desde adentro, los hijos que la sirven, han permitido toda suerte de vejaciones amparados en el cobijo silencioso de esa Iglesia (madre), omisa y cómplice e incondicional silencio.

Hablo de los casos de pederastia, del mercantilismo y de la cercanía con el poder que hasta antes de la llegada del papa Bergoglio fueron denunciados, sin que hubiera una respuesta de la Iglesia al respecto. Hoy, parece haber una reconsideración. Así lo confirma el recientemente nombrado Arzobispo Primado de México, Carlos Aguiar Retes, cuyas promesas de cero tolerancia con los clérigos católicos que abusen de menores parecen estar siendo cumplidas. Así quedó asentado recientemente al responder a la denuncia por abuso sexual hacia un menor de edad, cometido por un sacerdote de su arquidiócesis.

Luego de condenar abiertamente el acto, declaró: “Aprendí que lo mejor es la transparencia y dar testimonio claro de tolerancia cero. Lo había anunciado al momento de mi designación, pero no pensé que iba a tener necesidad de aplicar estos criterios tan rápidamente, es algo que no se puede ni prever ni programar…Ahora me queda plenamente confirmado que no debemos tener miedo a decir lo que pasa, porque eso nos ayudará a que cada vez sean menos los casos. La mejor ayuda que podemos tener es afrontar las situaciones y conducirnos conforme a la ley para hacer las denuncias”, sostuvo.

¿Será, entonces, este un verdadero intento por marcar un nuevo orden en una Iglesia a la que el cardenal Carlo María Martini , dijera poco antes de antes de morir en 2012 “ la Iglesia vive 200 años de atraso, está agotada y debe reconocer sus errores”.

El Arzobispo Jesuita, Martini, (1927-2012) una de las voces más respetadas y seguidas por los católicos progresistas que apostaban por él para suceder a Juan Pablo II, causó en su momento toda suerte de reacciones con sus declaraciones. Conocido como el “cardenal del diálogo”, Martini jamás evadió ninguno de los temas que hasta entonces la Iglesia pareció no estar interesada en abordar. Conocedor de los problemas que aquejaban al mundo moderno, sensible a las necesidades y al clamor de quienes censuraban la falta de apertura hacia esos temas, el Jesuita enfrentaba sin ambages la pederastia sacerdotal. El cardenal, solía acompañar sus críticas con propuestas. No tenía reservas en pronunciarse a favor del control de la natalidad y por un cambio de actitud de la Iglesia hacia los divorcios.

Carlo María Martini supo sortear las resistencias y denuestos a su postura vanguardista y navegar en las agitadas corrientes que corren bajo el Vaticano. Y salió ileso de ellas, ganándose el respeto del papado que reconocían su alta erudición y compromiso con su apostolado. Martini, nunca dejó de insistir en la “necesidad que tiene la iglesia católica de reconocer sus errores y reformarse”.

Reconocido en el año 2000 con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, murió en 2012, víctima del Parkinson que padeció durante años.

IGLESIA Y LA MADRE MEXICANA

Así, pues, leo la frase reciente del Papa y regreso a esa analogía de la Iglesia (femenina, madre, esposa), preguntándome si los cautelosos pasos que el Papa da en torno a al tema de la mujer guardan intención de verdadera inclusión y reconsideración del papel que la iglesia ha asignado. Claro está que Francisco no es exactamente el Papa altamente progresista. Como tampoco lo es el nuevo y recién nombrado Arzobispo de México, Carlos Aguiar Retes; pero hasta hoy no parecen evadir la situación actual de la mujer. Sea para refirmar antiguos roles asignados, como para validar la necesidad de un cambio que la coloquen en el centro de la discusión.

Comparto dos párrafos del ensayo con el que Aguiar Retes intervino el pasado 8 de marzo, en Roma, invitado por el Papa Francisco en el marco de la Asamblea Plenaria de la comisión Pontificia para América Latina, CAL.

“A ella le es propio la capacidad de gestar la vida, por decirlo así, mujer y solidaridad con la vida, son concomitantes. Aunada a esta capacidad natural, se encuentra la expresión de su identidad en el rol social, lo que la constituye un elemento fundamental de su construcción y progreso en distintos ámbitos, especialmente el moral…..La mujer es educadora, es decir, tiene la capacidad de permitir que se exprese lo mejor de cada persona cuando acompaña este noble proceso. Al hacerlo, se convierte en baluarte de extensos y diversos campos sociales, lo que permite ahondar en el discernimiento de su responsabilidad social, dado que en la figura de la mujer hoy por hoy se sigue haciendo presente el más importante rol social que es el educativo…”

El texto de Aguiar ilustra la parte que la Iglesia continúa confiriendo a la mujer y que tiene relación con la respuesta femenina a la actual violencia que aqueja al país. Una situación dramática y que en este momento tiene a contingentes de mujeres buscando a sus desaparecidos. Decenas de ella atravesando fronteras, desafiando la cerrazón y denunciando abiertamente complicidad de las autoridades estatales. Las familiares de los desaparecidos indagan aquí y allá y hurgan en la geografía agreste de las entidades con el fin de hallar a sus ausentes. Son las madres, son las tías, primas, las que mueven la tierra, acompañando y ayudando a otras hermanas de su mismo penar, sin frontera entre “los míos y tuyos” . “Los nuestros” es lo que prevalece.

En este contexto, cobran vigencia las palabras de Aguiar Retes, ¿qué sino el amor a los suyos, la esperanza y el consuelo de la Fe es lo que sostiene y fortalece su búsqueda?

¡ATRÉVETE!

Y es también en ese ámbito de formadora de valores, que la destacada historiadora, socióloga y escritora Sara Sefchovich, en su libro ¡ATRÉVETE! Publicado en 2014, aborda el lugar que la madre tiene en la sociedad y su papel de equilibrio dentro del núcleo y la importancia de asumir un rol más activo. Ahonda en esa otra parte que subyace en la relación amor-complicidad-cuasi veneración mutua entre madres e hijos. “La madre adora y admira al hijo no porque haga esto o aquello, sino porque es y porque es suyo”, dice citando a Freud y destaca esa incondicionalidad del amor de la madre hacia el hijo “ antes que delincuente eres mi hijo”, y agrega la influencia que “ el mandato cultural de la feminidad, que consiste en que las mujeres (madres, esposas, novias, hijas) siempre aceptan lo que sea de sus hombres, los siguen, obedecen, ayudan, acompañan, porque eso aprendieron a hacer desde que nacieron y es lo que culturalmente les corresponde”.

¿La solución? Romper esa lógica. Aceptar su parte de responsabilidad en la educación y en la trasmisión de valores. No cerrar los ojos a esa responsabilidad para, desde ese lugar influir en la solución de esta violencia.

En uno de los capítulos del libro, “Construir una nueva madre”, apunta:

“La madre, sin importar si trabaja fuera de casa o no, si tiene intereses y proyectos propios o no, si participa en algún grupo u organización a favor de una causa, es ante todo y por encima de cualquier otra cosa eso: madre. Así se le ha caracterizado y estereotipado en el mundo desde siempre, porque la maternidad es un concepto que se entiende a partir de la experiencia de los sujetos que lo son y de un lugar asignado en la sociedad y en el imaginario cultural, y a dicho lugar le corresponde un determinado papel que es el que predomina sobre cualquier otro que ella pudiera desempeñar y produce el efecto de un orden dado, fijo e inmutable”.

Agrega la autora:

“Pues bien: es hora que la madre también pueda existir como ser humano capaz de tomar decisiones, de intervenir y de actuar, de ser escuchada. De eso se trata la propuesta de construir una madre nueva, una que deje de ser (o de parecer) alguien sacrificado, silencioso y marginal, que sólo tiene como objetivo en la vida atender, cuidar y dar afecto a los demás, y que se convierta en alguien que, además de hacer eso (si es lo que quiere y le gusta), pueda cumplir sus propios anhelos y, convertirse en una ciudadana, un sujeto de la historia… El primer paso para lograrlo sería la adquisición de conciencia. El desarrollo de la conciencia es la técnica de análisis más importante en la estructura de organización, el método de la práctica y de la teoría del cambio social de movimiento de mujeres. La conciencia le permitirá redefinir y re-significar su posición y transformarse a si misma y a su espacio privado –lugar característico de la maternidad- en el punto de partida para modificar el espacio público”.

Concluye Sefchovich: “Se trata de una propuesta en la cual la madre hace de la maternidad algo que va más allá de una relación al interior de la familia, para convertirla en una fuerza social. Y participa así en la creación de un mundo que gira más bien en torno a la responsabilidad y las relaciones que de los derechos y más en torno de las necesidades de las situaciones específicas que de la implicación de normas generales de conducta. Esto lo han logrado ya las madres de las luchadores sociales y las madres de las víctimas, y nos lo han enseñado a todos.… la madre puede ser fuente de un nuevo modo de ejercer la responsabilidad con la sociedad, sin perder su función como madres…”.

 zaragozacisneros.jovita@gmail.com

Concluyo el texto con otro párrafo, uno de los más significativos de Aguiar Retes:

“Si la mujer no es la primera comprometida con la vida, con la educación y con su identidad de género y esta falta de solidaridad la convierte en sujeto vulnerable d e la misma época y d e la decadencia humana e institucional, su presencia jamás será este catalizador positivo y signo de los tiempos para con los pobres y empobrecidos”.

dialogoqueretano.com.mx

 










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