En Do Mayor

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Por. Jovita Zaragoza C.

TRES TIPOS DE CUIDADO.

El dicho aquel de “Dios los hace y ellos se juntan” aplica muy bien en el caso de tres de los servidores públicos que cimbraron de indignación al equipo para la Reconstrucción de la CDMX, y a los ciudadanos en general, ante la manipulación para abrogarse el manejo del dinero destinado a la reconstrucción de las viviendas que los sismos dejaron.

Con absoluta falta de sensibilidad y empatía para los damnificados de las más de 5 mil 750 viviendas afectadas, los tres políticos usaron los curules que tienen en la Asamblea Legislativa, para autoadjudicarse las facultades de vigilar y – sobre todo- , decidir dónde y cómo utilizar los recursos para la reconstrucción.

¿Quiénes son?… aquí un esbozo.

Leonel Luna Estrada ( 1965) Presidente de la Comisión de Gobierno Asamblea DF por el PRD. Ha sido dos veces Jefe delegacional en Álvaro Obregón y diputado local en dos ocasiones. Casado con la hermana de la que fuera Jefa Delegacional en Álvaro Obregón, cargo que después ocupó Luna Estrada.

Jorge Romero,( 1979) diputado Local y coordinador del GPPAN en la Asamblea Legislativa DF. Entró al PAN juvenil a los 16 años. Romero ha sido señalado por habitantes de la Delegación Benito Juárez (una de las más sacrificadas por el “boom inmobiliario” en esa demarcación ) por apoyar la sobreexplotación del suelo para beneficiar la construcción de edificios. Y no es la única acusación que pesa sobre él. En el 2015, el proveedor de la Delegación Benito Juárez, Gabriel Salas Zepeda, denunció la exigencia de “moche” de funcionarios Panistas quienes pedían el 30 por ciento de ganancia de los contratos otorgados mediante falsas licitaciones.

— El tercer personaje, el más controvertido y sobre el que más acusaciones hay, es Mauricio A. Toledo Gutiérrez (1980), diputado local del PRD en la VII Legislatura de la Asamblea Legislativa del DF. (ALDF) por el Distrito XXXII en Coyoacán. El joven político ha sido relacionado en escándalos de violencia y corrupción, como en el 2013 en que siendo Delegado de Coyoacán, su Secretario Particular, Eduardo Ramírez Vallejo, fue detenido y recluido por extorsionar a un empresario a cambio de permitir que se reabriera una gasolinera. Pero hay más acusaciones sobre este personaje joven, pero inserto en actividades “políticas” desde los 14 años de edad. Una parte de su perfil lo escribe Luis Hernández Navarro de La Jornada (9 de enero2018).

En la nota referida, el periodista documenta un enfrentamiento que Mauricio Toledo tuviera con el Ingeniero Francisco González Gómez, entonces presidente del comité delegacional del PRD. Los insultos y amenazas proferidas por Toledo las documenta Luis Hernández: “Francisco González presentó una denuncia legal contra el legislador (Mauricio Toledo) en las instancias correspondientes. Topó con pared. Además de ser diputado federal, Toledo era parte de los Chuchos y protegido de Marcelo Ebrard, en ese momento jefe de Gobierno del DF… las agresiones físicas y la intimidación son parte de su forma usual de operar…. Con apenas 14 años se afilió al PRD, reclutado por el maestro Arroyo, dirigente histórico de ese asentamiento. Subió entonces como espuma. En 2006 fue diputado local, en 2009 diputado federal, en 2012 delegado y desde 2015 es nuevamente legislador por el distrito 32. Tan precoz carrera ha estado aderezada por afortunados negocios. En 1997, durante la campaña electoral de Cuauhtémoc Cárdenas para la jefatura de Gobierno capitalina, fue acusado de quedarse con los recursos destinados a recompensar a los brigadistas voluntarios que él coordinó. Desde esa fecha, las denuncias de intentos de extorsión contra empresarios inmobiliarios y comerciantes, y de prácticas corruptas de sus allegados y de él mismo se acumulan una tras otra”.

Allí tiene usted parte del perfil de estos tres diputados, forjados y cobijados por un andamiaje político en el que la falta de justicia y la normalización ya de prácticas de corrupción, continúan creciendo al amparo del contubernio descarado de unos y el silencioso de otros, que por aquello de “todos tenemos cola que nos pisen y no vaya a ser…”, prefieren guardar silencio y beneficiarse del ambiente de corrupción e impunidad.

Lleno está el sistema político de personajes que se escudan en sus puestos para beneficiar sus pretensiones y ambiciones políticas desmedidas. Y la asamblea Legislativa acumula ya el repudio generalizado, no solo de los capitalinos, sino de gran número de ciudadanos en el país, por aglutinar allí a políticos que la usan de trampolín para ejercer prácticas de corrupción de manera descarada.

Me pregunto si este esquema se reproduce también en otros Estados.

LA HISTORIA.

Días después del 19 de septiembre, Miguel Ángel Mancera creó una Comisión de Reconstrucción. El personaje a cargo de ella fue Ricardo Becerra, un servidor público honesto y de cuyo compromiso y pulso humanista dan fe diversas voces que conocen y avalan su desempeño. El trabajo de Becerra , así como los demás integrantes fue de compromiso absoluto desde el primer momento. Días y noches, sábados y domingos recorrieron los lugares afectados, convivieron con los damnificados para escuchar de viva voz y directo las necesidades y, a fin de hacer un trabajo responsable, integraron a su Comisión a expertos en diversas áreas (una urbanista experto en movilidad, una arquitecta especialista en manejo de agua, a la directora del Servicio Sismológico Nacional. En el equipo también participó la periodista y escritora Katia D´Artigues, el prestigiado doctor en Ingeniera, Sergio Alcocer, el investigador Fernando Tudela, así como el Empresario Humberto Lozano y el politólogo Mauricio Merino) “el mejor especialista de administración Pública y Rendición de Cuentas del país”, refiere sobre Merino el propio Becerra.

En un articulo denominado PEQUEÑA EXPLICACIÓN DE UNA RENUNCIA el ex Comisionado, sintetiza:

“Los problemas empezaron en otra parte, en el Decreto de presupuesto 2018. Allí apareció una palabra (autorizar) y un breve diseño de asignación del gasto que discrepa de aquel que ordena la ley. Así comenzó una discusión entre la Comisión y un grupo de la Asamblea Legislativa. Un partido político incluso tuvo la puntada de llevar el caso a la Suprema Corte. Por nuestra parte, pedimos simplemente una aclaración a la Asamblea, en la que se pudiera abrir una ventana de conciliación. Pasaron dos semanas para obtener una respuesta. Pero, incluso, los propios asambleístas publicaron desplegados en los diarios, donde se comprometían a no seguir el camino trazado por el Decreto… y sin embargo, en la noche del jueves 15, aterrizaron en mi escritorio dos oficios en los que me informaban que los recursos ya habían sido decididos en la Asamblea e incluso, muy categóricos, le decían al Jefe de Gobierno que “la utilización de los fondos públicos… debe ser considerada como agotada desde el 29 de diciembre del año pasado”.

Esto es lo que me hizo renunciar. ¿Para qué censos; para qué Programa; para qué el trabajo de una Comisión? ¿Lo ven? Dentro del nuevo esquema que se aprobó los últimos días de diciembre, la Comisión de Reconstrucción se volvió irrelevante “, concluye Becerra.

LA VILEZA TIENE VARIOS ROSTROS.

La respuesta de los tres Asambleístas y sus allegados no se hizo esperar. Haciendo uso de sus artimañas intentaron victimizarse y hacer pasar todo como golpes orquestados con tintes políticos, y más aún: voltear las cosas, queriendo sembrar la sospecha de que la renuncia del Comisionado y Consejeros honorarios era una irresponsabilidad. Es decir: diluir la verdadera razón de esta renuncia.

La forma de trabajar, la entrega y compromiso del equipo encargado de la Reconstrucción, ha sido reconocida por su profesionalismo y ¿por qué no reconocerlo? : mucho de altruismo. De manera que, esta vez, salieron al paso varias voces (tanto periodistas y analistas e intelectuales) reconociendo la honestidad de Ricardo Becerra y un equipo que actuó con responsabilidad y ética. Contra ese blindaje, las pretensiones de los diputados, que han actuado siempre desde una “lógica” distorsionada e insertada ya en su normalidad, se estrellaron . Quizá pensaron que les sería fácil sacudirse de señalamientos y que el asunto se diluiría entre la bruma de los tiempos electorales que corren y podrían usar los recursos para sus fines electoreros (estamos hablando de 8 mil 700 millones de pesos).

Quienes hemos seguido de cerca el asunto de los damnificados sabemos las historias de sufrimiento humano que hay en cada una de las familias que perdieron a seres queridos y sus patrimonios. Y no podemos más que indignarnos ante tamaña vileza de estos tres políticos que usan sus escaños para servirse del erario, sin importarles en absoluto la suerte de las victimas. Una vileza por donde quiera que se le vea.

La oportuna renuncia del hoy Ex Comisionado y las razones de ello, encendió la alerta , y la indignación colectiva llegó a Miguel Ángel Mancera, que mostró, (por lo menos esta vez) un residuo de decoro al escuchar los reclamos, enviando una iniciativa al Pleno de la Asamblea Legislativa para que se modificara el Presupuesto de Egresos de la Ciudad y quitarle a los dos perredistas (Leonel Luna y Mauricio Toledo) y al panista (Jorge Romero) las facultades de decidir sobre el dinero para la reconstrucción, cuya cantidad sobrepasa los 14 mil millones de pesos. Nada más.

La iniciativa de Mancera fue avalada por unanimidad, sin embargo, aunque los diputados de la Asamblea ya aprobaron la creación de un fondo para asegurar las viviendas de la ciudad por daños ocasionados por sismos, a través de un fideicomiso con recursos del Fonaden, aún existe inquietud. Persisten huecos que pueden ser aprovechados por los legisladores y partidos que les cobijan.

Toca a la ciudadanía no perder de vista el desarrollo de este asunto. Cuidar que los recursos sean transparentados y usados en lo que debe ser. Es una responsabilidad ciudadana, y es un acto de solidaridad hacia quienes han sido afectados por esta tragedia que mantiene aún en la zozobra a miles de familias. Es lo menos que podemos y debemos hacer.

—Por cierto ¿es verdad que faltando cinco minutos para las doce se va Mancera tras una candidatura plurinominal del PAN al Senado?

Todo apunta a que sí, Niniane. Al parecer corre deslumbrado tras una curul. Todo vale la pena por una curul. Dejar sin cumplir su compromiso de gestión por una curul. Romper promesas, cual político de quinta, por una curul, lo vale. Al menos que recapacite y piense en que, a veces, en la vida vale la pena hacer un poco la diferencia. Y ciertos actos, por pequeños que sean, dicen mucho. Y más en momentos así, tan lleno de desencantos e irritación ciudadana ante tanta marrullería política, cumplir el periodo completo de su gestión diría mucho de él. Es decir todo.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com

 










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