En Do Mayor

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Por. Jovita Zaragoza Cisneros.

Una suerte de sabor amargo, mezcla de indignación, incertidumbre, asombro y tristeza cruza el cielo de México. La aprobación de la llamada Ley de Seguridad Interior (LSI) y la reforma al articulo 1916 del Código Civil Federal que establece sanciones a quien “comunique, a través de cualquier medio tradicional o electrónico un hecho cierto o falso, determinado o indeterminado, que pueda causar deshonra, descrédito, perjuicio o exponer al desprecio de alguien”, son el broche de oro con el que este gobierno y los actores encargados de impulsarlas y aprobarlas cierran este año, evidenciando con ello el menosprecio que siempre manifestaron a la población y la falta de respeto a las mismas instituciones.

Nosotros, los ciudadanos lo cerraremos siendo testigos conscientes de que ello es una estocada en el corazón de México y la certeza del retroceso significativo que eso representa en la vida del país.

Amarga es la sensación de indefensión ante un panorama no sólo incierto, sino oscuro.

Es la clara evidencia de una clase política sorda a los clamores de una sociedad vejada en sus derechos y sometida a la violencia e impunidad que tienen postrado al país.

No puede ser más desalentador el panorama político. Decenas de preguntas sin respuesta a la ciudadanía. Ausentes las voces de los viejos actores políticos que, retirados hoy, callan. Ni un pronunciamiento, ni un rechazo a la propuesta de LSI ¿El silencio otorga? ¿Y qué decir de los candidatos actuales? ¿Dónde sus voces fijando postura para este hecho repudiado por la ciudadanía a la que están queriendo seducir para el voto electorero? El nombre de uno solo de los que andan en los medios dando declaraciones y prometiendo solucionar los problemas, pero sin una postura comprometida para con esta LSI. ¿Anaya qué dice? ¿AMLO qué dice? A Meade, ni preguntarle. Obvio.

Los que todavía creemos que existe otra forma de caminar la vida en sociedad, nos cuesta trabajo identificar las razones de un paso de esta naturaleza. Trato de entender los análisis de quienes son doctos en este asunto, para llevar a los lectores de este espacio un panorama más preciso. Trato de no caer en simplismos y trato de ponerme en los zapatos de los gobernantes. De entender las razones de los Legisladores que impulsaron tal norma de Seguridad que será enviada al ejecutivo para su aprobación final y las verdaderas intenciones que hay en las reformas a lo que ya se menciona como “Ley mordaza”. ¿Se aprobará la LSI pese a las cientos de voces de expertos que advirtieron sobre el peligro de ella? Trato de no ver en ese paso otras intenciones que no sean la de cuidar intereses partidarios y el interés egoísta de la preservación de un sistema que se niega a abrir paso a la vida democrática del país, pero resulta difícil y siendo precisos, imposible.

Como imposible no ver en la salida de la cárcel de Elba Esther Gordillo toda una estrategia orquestada para las elecciones de este 2018. Hace mucho que el respeto a la clase política se perdió. Y no hay que darle vueltas a las razones de ello cuando hemos presenciado la forma como ellos mismos fueron rompiendo los principios que postularon hace años cuando se construyeron Instituciones que, al paso del tiempo, han sido mancilladas.

En ese terreno delicado y pantanoso de la política no cuentan las intenciones. Los hechos son los que hablan. Y hoy no solamente están hablando. Gritan, denunciando la presencia de un gobierno que no fue capaz de ganarse la confianza de la sociedad y, antes bien, obstaculizó el avance hacia la democracia generando con su actuar un desdén hacia él y hacia la clase política que le rodea, porque esta última no fue capaz de hacer contrapeso a decisiones alejadas de la búsqueda del bien común y mostró su incapacidad y falta de voluntad para trabajar en una búsqueda de acercamiento con la sociedad.

El remolino de la política parece haber engullido en su vertiginoso girar a todos por igual. Los que dijeron querer combatir los males que aquejan al sistema terminaron reproduciéndolos y acrecentándolos en sus vicios.

Las mujeres terminaron olvidándose de su propia naturaleza que equilibra los atributos desbordados de una cultura machista como la nuestra, que confirió todo el poder a los hombres y que está representada en todos lados y de forma visible en el ámbito de la política. De las actuales, y de las figuras públicas visibles no hay una sola que no haya sucumbido en alguna medida al juego perverso de la ambición del poder o no haya terminado siendo ficha de acomodo del poder masculino. Allí están los rostros, ponga el nombre de las que han terminado jugando con las cartas negras de la trampa y la traición a una ciudadanía a la que debieron representar. Marionetas del poder masculino permitieron y permiten que las usen como fachada de intereses. Divididas entre ellas pelean hoy en la plaza pública. ¡Qué pena!

LA HERIDA ABIERTA. 

Y, lamentablemente, la ciudadanía estamos encargándonos de echarle sal a la herida. La impotencia ante los atropellos nos hace ciegos y sordos también para escuchar las voces que llaman a la unión ciudadana para emprender acciones PACIFICAS, pero consistentes. No podemos dejar de tener claro que hay intereses ajenos al bienestar ciudadano que buscan agitar las aguas y provocar un enfrentamiento. Caer en esa provocación es darles la razón a quienes buscan eso. Respuestas violentas, descalificadoras NO SON EL CAMINO. Demasiado dolor y odio hay en el país, como para contribuir a avivarlo con filias y fobias partidistas que nos separan más.

La reciente alianza de MORENA –PES ha sido vista por los simpatizantes y seguidores de AMLO como una especie de traición. Los que no siendo simpatizantes o seguidores de él, pero vieron en su partido la única posibilidad de desatorar este nudo de corrupción que está en el corazón del sistema mexicano, están decepcionados e iracundos.

Una gran parte de la ciudadanía no se dio cuenta que si ellos, los políticos, nunca cambiaron las formas de hacer campañas políticas, tampoco se avanzó en la exigencia ciudadana de pedirles dejaran atrás palabras huecas llenas de verbos y eufemismos disfrazados con discursos delirantes que, ayer como hoy, están lejos de los hechos. No se aprendió la lección que vino con FOX y sus frases simplistas que a nada nos llevaron. Baste ver a Meade y a Anaya haciendo campaña con ánimo festivo mientras recorren un país bañado en sangre, en angustia, en pobreza, en necesidades.

Hoy, una gran parte de la ciudadanía insiste en mantenerse en la negación. Evita ver de frente las imágenes distorsionadas que el espejo refleja y la descarnada realidad que nos habita. Defendiendo lo indefendible la intolerancia se acentúa. Los seguidores de un partido ven los defectos en los otros que, por gracia de magia, esos mismos defectos se transforman en virtudes en el partido de su simpatía. Hoy, los seguidores de AMLO ven en su reciente “viraje” de alianza con El Partido encuentro Social (PES) una traición a los ideales liberales que muchos le confirieron. Los simpatizantes de Morena y/ o concretamente de Andrés Manuel López Obrador se dicen sorprendidos por su reciente alianza con el PES y algunos – como yo- nos sentimos sorprendidos de la sorpresa de ellos.

¿Pues que no vieron la gestión de AMLO en el gobierno de la ciudad? ¿No vieron su carácter conservador y su método tradicional de hacer política? ¿No ven que si de “pirrurris” se trata, la formación académica de Beatriz Gutiérrez Müller (egresada de la Universidad Ibero) y su comportamiento discreto, convencional, bien puede ser también tomado como tal. ¿No se dan cuenta que nunca sale del añejo discurso que tan buenos resultados le ha dado para victimizarse.

Me aventuré en anteriores columnas a decir que, en realidad, AMLO no tiene tanto interés en llegar a la presidencia, como mantenerse en la contienda política y, desde allí, negociar escaños. Por supuesto que no soy experta en el tema, pero sigo teniendo sospechas de que su papel es parte del mismo sistema del que salió. Siendo AMLO un político que conoce las entrañas de la política ¿cómo tomar los errores garrafales que ha tenido y que le han restado puntaje a su credibilidad? A estas alturas el sabe que le conviene es mantenerse donde está para pasar a la historia como un combatiente eterno de un sistema del que fue victima y que impidió llevar a cabo sus ideales.

Pero, dando cabida a mi posible equivocación, también me aventuré a decir en su descargo, que sabiendo cómo se maneja la política y estar adentro de ella como él está, requiere de rodearse de figuras como Manuel Bartlett, viejo y correoso político a quien nada de lo que se vive en ella es secreto para él. Estar en los terrenos donde AMLO se mueve requiere tener a su lado gente así. Que lo blinde de toda la perversión que existe en este ámbito. Para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo. No puede andarse con candidez en un campo donde los golpes bajos, las traiciones, las simulaciones son de las cosas más suaves que allí se viven. De allí, que dejo esa posibilidad como explicación que nos lleve a entender el porqué tiene que hacer cuadros políticos a su alrededor que, desde dentro, lo cerquen en su caminar hacia su proyecto que, por otro lado, está también cargado de buenas intenciones, pero inviables de llevar en un solo sexenio.

Ha prometido acabar con la corrupción de tajo. Ha prometido amnistía a grupos criminales que están en el escenario por razones lejanas a ideología política (que es donde cabría la amnistía). Hoy incorpora a un grupo evangelista que no está nada alejados de intereses del mismo Trump y que impulsa una cartera mundial a favor del fundamentalismo.

Pensar que esto último es mera estrategia, sería ingenuo. En tiempos de fundamentalismos, México es un lugar disputado por estas sectas que aglutinan adeptos a los que les manejan sutilezas culposas y que a su vez, al pertenecer a su grupo, les es transferido el derecho o calidad moral de calificar a los otros de “ impíos ” y demás “pecados” que los hacen acreedores a los más viles tormentos si no son capaces de renunciar “en nombre de Jehova ” a “ sus pecados”. Radicales en su “FÉ” no dudan en satanizar lo que no pertenece a sus creencias. La verdad es suya. Posturas de terror.

En la cúpula de los Evangelistas están hombre de poder, como lo vemos en estados Unidos. También los hay en México y cada vez entran más. Su avance es palpable en las comunidades del sur del país y lo estamos viendo con mayor presencia en la política. Traen su agenda.

Ante este escenario de cierre en este 2017, esta periodista y ciudadana apartidista, no tiene mucho más que agregar. No hay nada más prioritario en la agenda de la vida nacional que la llamada LSI o “ Ley golpista”. El panorama no puede ser más desolador para este inicio del 2018.

Y es aquí donde vamos a necesitar mantener el pensamiento lúcido, la razón serena como arma poderosa para, desde allí, exigir el respeto a nuestras garantías. Mantener la actitud critica que nos lleve a participar en la construcción de mejores formas de comunicarnos. Recurrir a todas las instancias legales, si, pero siempre en un marco pacífico y legal. Urgente no perder de vista eso. Mantenernos serenos y de píe en este repudio a las injusticias. No dar paso a más división entre nosotros. Dejarnos de los egos partidistas que tanto nos separan. No caer en las provocaciones de los insultos que abundan en las redes sociales .Maliciar de la información que no esté bien documentada. Confirmar su procedencia. Unirnos y preservar la dignidad de seres humanos pensantes y amantes de la paz. Es nuestra mejor arma. La única.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com

¡GRACIAS!

A todos los amables lectores, colegas y compañeros de este espacio.

Cierro este año con esta colaboración.

EN DO MAYOR (si no se dispone otra cosa) regresa el 8 de enero de 2018. Agradecida por la lectura y por su amable paciencia, van mis deseos de unas vacaciones decembrinas llenas de luz, de calma, de paz familiar.

¿Niniane? Hace mutis y se prepara para este agitado 2018.

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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