EN DO MAYOR.

|




¡Presidente, cada que habla usted a todos salpica!
¡Mire que alarmar con lo del sobre y una BOA dentro!
¿Por qué ese afán de provocar desencuentro?
“ai que quede eso”,como dice que dijo don Trino Malpica.

Nadie discute que es usted de raigambre humanista,
aquí el problema es que confunde discursos y sermones,
y lo que México requiere son transparentes acciones,
no un Presidente que actúa como Cura o Papista.

No queremos decálogos que parecen recetarios.
Necesitamos un Estadista que incluya a todo mexicano,
deje de dividir y de hablar con lenguaje chabacano,
acepte la gravedad de la pandemia y de tantos obituarios.

………
. ¿Algún periodista valiente y hábil que entreviste al Presidente sin dejarse atrapar en los laberintos de sus vacíos verbos y su plaga de adjetivos para con los otros?
( No estimado lector, yo no me apunto. No soy hábil ni valiente)
.¿Alguien que le pregunte, mirándolo a los ojos, que si está consciente del daño que hace al estar abonando a la división ciudadana, echando sal diariamente a las heridas que los mexicanos traemos desde los tiempos?
.¿Alguien que lo confronte con sus propios demonios internos y le diga que nadie que dice querer ayudar a unos, afectando a otros, puede erigirse en buena persona y baluarte de la justicia?
.¿Alguien que le ponga un espejo para que vea cómo en su rostro se van delineando rasgos de aquellos “enemigos ” a los que pretende combatir?
.¿Alguien que le pregunte si acaso es en la confrontación de unos con otros cómo él se siente más cómodo?
.¿Alguien que le recuerde su actuar cuando fue oposición y la ferocidad con la que descalificaba todo lo que el gobierno en turno hacía?
.¿Alguien que le recuerde cómo los integrantes de su proyecto se encargaron de trabajar durante años de manera subrepticia, como topos, horadando el tejido social, preparando el terreno para el arribo?
.¿Alguien que le pregunte si acaso por decreto puede terminarse con una cultura política tan reacia al cambio y necesitada de la imagen patriarcal, trono dónde él se ha instalado tan cómodamente?

Y, entre tantas otras preguntas, alguien que le recuerde que él es parte de esa cultura de simulaciones y soslayos que, a través del PRI, su escuela, se refirmaron en la vida política nacional. Que le recuerden también lo que él sabe y que parece haber olvidado: Desde el poder, desde las Instituciones educativas, el PRI marcó las directrices para crear en los mexicanos un sentido poco real de nuestra identidad. Plagaron la historia de héroes ficticios, vistieron de glorias excelsas lo que no era tal. Se instauró un lenguaje tramposo en el que el decir era uno, pero el actuar otro. De allí viene AMLO. De allí venimos todos. La diferencia es que algunos de nosotros, mexicanos comunes y corrientes, tenemos presente la historia del PRI y no queremos volver a eso. Conocemos las prácticas del Echeverrismo y sus programas populistas que llevaron al país a un descomunal atraso. Y, por eso, por tener presente esa historia, no queremos regresar allí.

Por eso vemos con preocupación que él, un personaje complejo en su simplicidad, quedó estancado en ese modelo, y que el sueño que persigue parece corresponder más a una ambición individual de figurar en la historia de México como un transformador. Por lo menos eso creemos muchos al ver cómo está construyendo con su narrativa una realidad que sabe bien no es tal.

¿GATOPARDISMO?

Como al viejo PRI, al Presidente López Obrador no le movió ni le mueve el deseo de trabajar en pro de una conciencia crítica y constructiva, ni de impulsar un desarrollo intelectual que lleve al mexicano a crecer como individuo pleno. Lo suyo es la dádiva , el asistencialismo para, desde allí, nulificar voluntades. Hijo del caduco sistema añora regresar al nacionalismo revolucionario.

Hoy, al igual que lo hiciera el PRI , AMLO quiere regresar al concepto de Familia como patrimonio nacional. Regresar a la sacralización del conjunto familiar y su unión como máximo valor de un país; pero omite y hasta niega que no todos los valores formados en la familia son justos o sanos. La violencia intrafamiliar siempre ha existido y hoy este confinamiento la ha exacerbado. Los abusos físicos y sexuales dentro del seno familiar han sido una constante acallada y solapada por la misma familia, y aunque hoy existe más libertad para expresarlo y denunciar, sigue ahí agazapada para hacerse presente con los más vulnerables y débiles: mujeres y niños. Lo han aceptado y advertido especialistas de la salud mental. Han arrojado estadísticas sobre la realidad violenta y disfrazada que se vive : “Es al interior de los hogares mexicanos donde está y se vive la mayor violencia intrafamiliar”, afirman

Omite AMLO también que en la familia hay un sentido individualista, mirada unilateral. Pero en su mundo de comodidad conveniente, eso no lo toca. Antes bien niega que exista esa violencia intrafamiliar y sitúa a México como el país de ciudadanos felices. ¿Acaso sea yo la equivocada y lo que AMLO proyecta al exterior es el reflejo de una familia feliz y funcional que a él le formó? ¿Fue su mundo familiar y todo el entorno en el que creció de felicidad y armonía?

Antes de que sus defensores salgan a decirme que con ello proyecto mi realidad, confieso no tener empacho en aceptar no venir de una familia funcional. Aunque… ¿las hay ? Pero en aceptarla y amarla en nuestras aciertos y limitaciones está también mi fortaleza: amo a mi familia sabiendo que no somos perfectos y que cada uno tenemos voz propia. No somos gandallas, ni rapaces u oportunistas ni nos mueve el ansia de figurar. Hemos sabido de injusticias, crecí en tierra de caciques y arbitrarios, vi en mi niñez, y los sufrí en carne propia, despojos de lo bien ganado, aceptamos tener dolores, no negamos nuestras limitaciones, no estamos construidos de mentiras. Fuimos formados en la cultura del esfuerzo. Caerse y levantarse. Unidos si; pero no amueganados y cada uno se hace responsable de errores y aciertos. No somos cómplices unos de otros, ni actuamos como horda o tribu.

¿Por qué cito esto en el párrafo anterior ? Porque en el escenario público está representado nuestra cultura familiar también. Una y otra vez lo he comentado: no nos mueve el sentido de lo justo. Si fuera así no se permitirían en el seno de la familia tantas injusticias ni se solaparían a golpeadores, abusadores, a violentos. No serían los niños y las mujeres los más sacrificados. Los esquemas y formas de vivir en los hogares se han reproducido en los diversos núcleos sociales. En espacios públicos de convivencia se actúa más con complicidad y conveniencia. Sean en sectores intelectuales, laborales, empresariales, etcétera ; pero más evidenciado en partidos políticos y espacios públicos donde se sacrifica al más débil y el utilitarismo y las complicidades son una constante.

¿Exagero? Es cosa de observar. No estoy diciendo nada nuevo. Se nos olvida que esta forma de ser tan sui generis de vivirnos, inspiró a los ya conocidos escritos de Samuel Ramos y Octavio Paz. Sus ensayos sobre la conformación de nuestra mexicanidad dan cuenta de una forma que persiste y sobre la que escribió también la ya fallecida Ikram Antaki. Otros estudios más recientes han quedado documentados por Agustín Basave y Sara Sefchovich, entre otros. Esas características están vivas , pero el Presidente las niega.

Inmerso en su afán de dejar servida la mesa; o por lo menos dejar asentada a su partido las bases de sistemas políticos fallidos y en los que él se ha inspirado, tiene prisa por destruir lo malo y bueno de lo que razonablemente sano habíamos logrado. Ya está claro el rumbo que lleva su administración. ¡Vaya decepción para quienes dimos el voto angustiados ante tanta violencia e impunidad! La misma impunidad. Los corruptos donde siempre, renovándose y aumentando; pero más divididos como sociedad. Más intolerantes. Más iracundos. Más zozobrantes.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Envía tu comentario