El voto nulo no tiene repercusión legal

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 mi primer voto_elecciones 2012

Ya vamos a ir a votar,

Por alguien que no escogimos,

También puedes anular,

Pero aquí te lo decimos,

Si los quieres castigar,

Mejor busca otros caminos.

En el grupo o Asociación a la que pertenezco llamada “Ciudadanos por la Democracia” hemos propuesto a los legisladores, reiteradamente y sin éxito, cada vez que entra en revisión la Ley Electoral, una medida muy simple que le podía dar valor legal al “Voto Nulo”, la cual consiste en colocar un cuadrito en las boletas electorales que diga algo así como:

“Deseo ejercer mi derecho a votar pero ninguno de los partidos ni de los candidatos me satisface y por tanto anulo mi voto”, de manera que represente una opción adicional para el votante que puede cruzar si está de acuerdo con esa leyenda, en lugar de sentirse obligado a cruzar la de algún partido y su candidato correspondiente, o tachar todos para invalidar el voto, sin ningún efecto legal.

El objetivo de esta propuesta es hacer la opción del “voto nulo” vinculatoria con el resultado de la elección, por ejemplo, que al contar los votos para cada candidato al final de la jornada también se cuenten los “votos nulos”, lo que ya se hace, pero con la diferencia de que si el número de éstos representara más de “X” porcentaje del total de votos, la elección quedara cancelada y por tanto tendría que repetirse la elección correspondiente, misma que fue anulada por ese motivo (puede ser la de diputado local, la de diputado federal, la de Presidente Municipal, la de Gobernador, Etc) y además tendría que hacerse con otros candidatos. Yo se que esta propuesta tiene muchas implicaciones pues seguramente, si estuviera aprobada, obligaría a que se repitieran muchas de las elecciones con un alto costo, pero las ventajas son evidentes al obligar a los partidos a realizar mejor sus labores y a seleccionar mejor a sus candidatos.

Lo que hemos visto en este proceso electoral, cuya etapa de campañas concluye el día de hoy, ha sido de casi nulas propuestas y plagado de reproches y acusaciones que quedan sin aclaración (¿El que acusa miente y está difamando, pero nadie lo demanda? O ¿El acusado es culpable de lo que se le acusa y no le importa?). Una encuesta reciente del grupo Reforma señala que casi 70 por ciento está insatisfecha con la democracia y que 56 por ciento de los encuestados están preocupados porque México va por mal camino. ¡Cómo queremos que la población esté animada a votar si seguimos con una economía estancada; con una violencia desbordada; con inseguridad creciente y cada vez más generalizada; con corrupción de la clase política, incluyendo a los funcionarios públicos del más alto nivel, mismos que están a salvo de los procesos de investigación y castigo y con una intolerancia a la crítica y a cualquier manifestación de descontento social.

Por otra parte, el INE, que sustituyó al IFE llega a la jornada electoral muy debilitado tanto por su pobre actuación que ha permitido violaciones graves a la ley por parte de muchos partidos y candidatos, como por la presión desleal de los medios de comunicación que fueron afectados $$$ en sus intereses con la ley vigente y que desean recuperar lo perdido $$$$.

Los partidos políticos que son los que establecen las leyes electorales a través de sus representantes en el Congreso, son los primeros que no acatan los acuerdos ni lo establecido en las reformas, razón por la cual en todas las encuestas serias se llega a que nueve de cada 10 personas consideran que los partidos políticos en México son corruptos y muy pocos candidatos (menos del 5%) han participado en la triple declaración (patrimonial, ingresos-impuestos y conflicto de intereses).

En muchos estados los conflictos entre partidos y candidatos ha llegado a la violencia (Oaxaca, Michoacán, Puebla, Guerrero, Yucatán y San Luis Potosí) y El CISEN ya envió una comunicación a todos los gobernadores alertándolos sobre posibles actos violentos el día de las elecciones, lo que contrasta con las declaraciones optimistas de las autoridades electorales que minimizan los posibles riesgos.

A todo lo anterior se suma el interesante debate en diversos medios sobre el voto nulo, en el que importantes y reconocidos intelectuales llaman a anular el voto (José Antonio Crespo, Sergio Aguayo, Denise Dresser), mientras que otros insisten en que lo más conveniente es ejercer el voto para no favorecer a los partidos mayoritarios que serían lo que resultarían beneficiados con el voto nulo.

Desde mi punto de vista lo peor es la abstención o vale madrismo. Respeto a los que proponen el “Voto Nulo”, pero yo lo utilizaré hasta que logremos darle una vinculación legal. Mientras tanto, el próximo domingo iré a votar, pero no votaré por ninguno de los tres partidos grandes. Lo triste, es que algunos de los candidatos más cuestionados, acusados de hacer cosas graves y violaciones a la ley, ganarán la elección y asumirán sus cargos sin asomo de pena, al fin y al cabo y como dijo “El filósofo Calderón” “Haiga sido como haiga sido, lo importante es que gané”. ¿Usted qué opina?

guerincastellanos@hotmail.com

Guillermo Castellanos G. Junio 3 de 2015

 










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