El sueño ha terminado. Queda la realidad ruda y picuda, cabrona. Es lo que hay y soy parte del mundo real y soñado. EN EL CAMINO DE LA VIDA

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¿De dónde y cómo nace el alimento de los dioses? El ánimo, el deseo de hacer algo, el amor al trabajo. La voluntad, el sacrificio, el carácter.

Las contradicciones humanas vitales de la vida no anulan una obra; al contrario, la hacen resplandecer en toda su humanidad, pese a sus faltas.

No las palabras abstractas y puras, lógicas; la carne y el espíritu de las cosas, abrirlas, quién habla y por qué dice lo que dice. Entrar al otro.

“Mujerujo” en la boca de la doña María Félix. Un alma de mujer mexicana de los años 50 del siglo pasado: débil, sumisa, subordinada. Mientras que el corazón de hombre en una mujer, como la doña precisamente, era el carácter emprendedor, tomar la vida en sus manos, hacer y seguir un camino propio. “Mujerujo”, casi un arrastrado. Sin los encantos de una mujer verdadera. ¿Cómo un travesti?

Hoy estamos en otro tiempo, otra época, otro anhelo. “Preveo un hombre-sol y una mujer-luna, el uno libre de su poder, la otra libre de su esclavitud, y amores implacables rayando el espacio negro. Todo ha de ceder a esas águilas incandescentes.”

El implacable paso del tiempo y el atroz desgaste de todas las cosas. Ya nada es como antes, ya no se ve el mañana, ya se sabe, nada.

–Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada. Porchia.

A la mitad del camino de la vida, 39, la cumpleañera me hace tres regalos: un pollo exquisito, una plática rica y sabrosa, y la liga de la película sobre Unamuno y Franco: “Mientras dure la guerra” (España-Argentina, 2019) de Alejandro Amenábar. Gracias, gracias, gracias.

El cansancio de ver gente y la necesidad de ver gente y tener pláticas reales.

Don Boni, el poeta de las moscas, poema 15 de su libro “Fuego de pobres”, 1961, un fragmento:
–Manos de hombre tengo; manos / para tomar, de las cosas que existen, / lo que por hombre se me debe, / y, por lo que yo debo, hacer algunas / de las cosas que faltan.

Unamuno y Franco.
Borges y Pinochet.
Gabriel García Márquez y Fidel Castro.
Carlos Fuentes y Luis Echeverría.
Octavio Paz y Carlos Salinas.
Julio Scherer García y sus relaciones con los altos políticos.

“Mientras dure la guerra” se refiere al título de Generalísimo que se le da a Franco, jefe supremo de las fuerzas militares y políticas sólo “mientras dure la guerra”, para logar la unidad de las fuerzas monárquicas contra la Segunda República, pero su título y mandato de jefe de Estado se prolongó hasta su muerte, en noviembre de 1975.

Unamuno y Franco, vidas cruzadas con sus luces y sombras en la recta final del camino de la vida del escritor y pensador vasco y al principio de la vida militar y política del dictador.

Ninguno quiere dar un paso en falso en las cambiantes y revueltas circunstancias. Cualquier paso en falso es el fin. Esperar, aguantar, esperar, aguantar, esperar, aguantar, pensar, calcular, ver, aguantar, esperar, decidir y hacer… El arrogante pensador y el militar bajito.

Sin “baraka” no hay fortuna. ¿Qué es “baraka”? La bendición de los dioses, según el mundo musulmán. La buena fortuna, la buena suerte.

Los hechos corren aprisa y la conciencia llega tarde.

Todo camina hacia el fin y todo se resuelve en la última escena:
–¡¿Viva la Muerte y mueran los intelectuales o Viva la Inteligencia y fuera los militares?!
Por ahora no diré más, debo volver a ver la película.

Excelentes actuaciones de los intérpretes del general Millán Astray, de Unamuno y Franco.

Palabras de la cumpleañera:
–Gracias, palabrero, por la bella plática, las ricas chelas y su hojita de luz. Ya duérmase.

Tolstoi hacia el fin del camino de su vida:
–Todos cargamos con demasiados pecados. Sí, esto de servir al pueblo, de hacer el bien a los otros es un mal terrible.
–¡Qué bueno que uno no vea las consecuencias de lo que hace! Eso es la vida: preparar buenas consecuencias –o por lo menos desear que sean buenas– que uno no verá.
–Quiero escribir lo que pasa en mí y cómo pasa; algo que no le he dicho a nadie y que nadie sabe.
–Esta mañana estuvo aquí un viejo mendigo que tiene 82 años. Volvió después de dieciocho años, humilde, tranquilo… Sentí inmensas ganas de irme de mendigo… Lejos de casa.

¿De dónde y cómo nace el alimento de los dioses? El ánimo, el deseo de hacer algo, el amor al trabajo. La voluntad, el sacrificio, el carácter.

Las contradicciones humanas vitales de la vida no anulan una obra; al contrario, la hacen resplandecer en toda su humanidad, pese a sus faltas.

No las palabras abstractas y puras, lógicas; la carne y el espíritu de las cosas, abrirlas, quién habla y por qué dice lo que dice. Entrar al otro.

“Mujerujo” en la boca de la doña María Félix. Un alma de mujer mexicana de los años 50 del siglo pasado: débil, sumisa, subordinada. Mientras que el corazón de hombre en una mujer, como la doña precisamente, era el carácter emprendedor, tomar la vida en sus manos, hacer y seguir un camino propio. “Mujerujo”, casi un arrastrado. Sin los encantos de una mujer verdadera. ¿Cómo un travesti?

Hoy estamos en otro tiempo, otra época, otro anhelo. “Preveo un hombre-sol y una mujer-luna, el uno libre de su poder, la otra libre de su esclavitud, y amores implacables rayando el espacio negro. Todo ha de ceder a esas águilas incandescentes.”

El implacable paso del tiempo y el atroz desgaste de todas las cosas. Ya nada es como antes, ya no se ve el mañana, ya se sabe, nada.

–Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada. Porchia.

A la mitad del camino de la vida, 39, la cumpleañera me hace tres regalos: un pollo exquisito, una plática rica y sabrosa, y la liga de la película sobre Unamuno y Franco: “Mientras dure la guerra” (España-Argentina, 2019) de Alejandro Amenábar. Gracias, gracias, gracias.

El cansancio de ver gente y la necesidad de ver gente y tener pláticas reales.

Don Boni, el poeta de las moscas, poema 15 de su libro “Fuego de pobres”, 1961, un fragmento:
–Manos de hombre tengo; manos / para tomar, de las cosas que existen, / lo que por hombre se me debe, / y, por lo que yo debo, hacer algunas / de las cosas que faltan.

Unamuno y Franco.
Borges y Pinochet.
Gabriel García Márquez y Fidel Castro.
Carlos Fuentes y Luis Echeverría.
Octavio Paz y Carlos Salinas.
Julio Scherer García y sus relaciones con los altos políticos.

“Mientras dure la guerra” se refiere al título de Generalísimo que se le da a Franco, jefe supremo de las fuerzas militares y políticas sólo “mientras dure la guerra”, para logar la unidad de las fuerzas monárquicas contra la Segunda República, pero su título y mandato de jefe de Estado se prolongó hasta su muerte, en noviembre de 1975.

Unamuno y Franco, vidas cruzadas con sus luces y sombras en la recta final del camino de la vida del escritor y pensador vasco y al principio de la vida militar y política del dictador.

Ninguno quiere dar un paso en falso en las cambiantes y revueltas circunstancias. Cualquier paso en falso es el fin. Esperar, aguantar, esperar, aguantar, esperar, aguantar, pensar, calcular, ver, aguantar, esperar, decidir y hacer… El arrogante pensador y el militar bajito.

Sin “baraka” no hay fortuna. ¿Qué es “baraka”? La bendición de los dioses, según el mundo musulmán. La buena fortuna, la buena suerte.

Los hechos corren aprisa y la conciencia llega tarde.

Todo camina hacia el fin y todo se resuelve en la última escena:
–¡¿Viva la Muerte y mueran los intelectuales o Viva la Inteligencia y fuera los militares?!
Por ahora no diré más, debo volver a ver la película.

Excelentes actuaciones de los intérpretes del general Millán Astray, de Unamuno y Franco.

Palabras de la cumpleañera:
–Gracias, palabrero, por la bella plática, las ricas chelas y su hojita de luz. Ya duérmase.

Tolstoi hacia el fin del camino de su vida:
–Todos cargamos con demasiados pecados. Sí, esto de servir al pueblo, de hacer el bien a los otros es un mal terrible.
–¡Qué bueno que uno no vea las consecuencias de lo que hace! Eso es la vida: preparar buenas consecuencias –o por lo menos desear que sean buenas– que uno no verá.
–Quiero escribir lo que pasa en mí y cómo pasa; algo que no le he dicho a nadie y que nadie sabe.
–Esta mañana estuvo aquí un viejo mendigo que tiene 82 años. Volvió después de dieciocho años, humilde, tranquilo… Sentí inmensas ganas de irme de mendigo… Lejos de casa.

¿De dónde y cómo nace el alimento de los dioses? El ánimo, el deseo de hacer algo, el amor al trabajo. La voluntad, el sacrificio, el carácter.

Las contradicciones humanas vitales de la vida no anulan una obra; al contrario, la hacen resplandecer en toda su humanidad, pese a sus faltas.

No las palabras abstractas y puras, lógicas; la carne y el espíritu de las cosas, abrirlas, quién habla y por qué dice lo que dice. Entrar al otro.

“Mujerujo” en la boca de la doña María Félix. Un alma de mujer mexicana de los años 50 del siglo pasado: débil, sumisa, subordinada. Mientras que el corazón de hombre en una mujer, como la doña precisamente, era el carácter emprendedor, tomar la vida en sus manos, hacer y seguir un camino propio. “Mujerujo”, casi un arrastrado. Sin los encantos de una mujer verdadera. ¿Cómo un travesti?

Hoy estamos en otro tiempo, otra época, otro anhelo. “Preveo un hombre-sol y una mujer-luna, el uno libre de su poder, la otra libre de su esclavitud, y amores implacables rayando el espacio negro. Todo ha de ceder a esas águilas incandescentes.”

El implacable paso del tiempo y el atroz desgaste de todas las cosas. Ya nada es como antes, ya no se ve el mañana, ya se sabe, nada.

–Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada. Porchia.

A la mitad del camino de la vida, 39, la cumpleañera me hace tres regalos: un pollo exquisito, una plática rica y sabrosa, y la liga de la película sobre Unamuno y Franco: “Mientras dure la guerra” (España-Argentina, 2019) de Alejandro Amenábar. Gracias, gracias, gracias.

El cansancio de ver gente y la necesidad de ver gente y tener pláticas reales.

Don Boni, el poeta de las moscas, poema 15 de su libro “Fuego de pobres”, 1961, un fragmento:
–Manos de hombre tengo; manos / para tomar, de las cosas que existen, / lo que por hombre se me debe, / y, por lo que yo debo, hacer algunas / de las cosas que faltan.

Unamuno y Franco.
Borges y Pinochet.
Gabriel García Márquez y Fidel Castro.
Carlos Fuentes y Luis Echeverría.
Octavio Paz y Carlos Salinas.
Julio Scherer García y sus relaciones con los altos políticos.

“Mientras dure la guerra” se refiere al título de Generalísimo que se le da a Franco, jefe supremo de las fuerzas militares y políticas sólo “mientras dure la guerra”, para logar la unidad de las fuerzas monárquicas contra la Segunda República, pero su título y mandato de jefe de Estado se prolongó hasta su muerte, en noviembre de 1975.

Unamuno y Franco, vidas cruzadas con sus luces y sombras en la recta final del camino de la vida del escritor y pensador vasco y al principio de la vida militar y política del dictador.

Ninguno quiere dar un paso en falso en las cambiantes y revueltas circunstancias. Cualquier paso en falso es el fin. Esperar, aguantar, esperar, aguantar, esperar, aguantar, pensar, calcular, ver, aguantar, esperar, decidir y hacer… El arrogante pensador y el militar bajito.

Sin “baraka” no hay fortuna. ¿Qué es “baraka”? La bendición de los dioses, según el mundo musulmán. La buena fortuna, la buena suerte.

Los hechos corren aprisa y la conciencia llega tarde.

Todo camina hacia el fin y todo se resuelve en la última escena:
–¡¿Viva la Muerte y mueran los intelectuales o Viva la Inteligencia y fuera los militares?!
Por ahora no diré más, debo volver a ver la película.

Excelentes actuaciones de los intérpretes del general Millán Astray, de Unamuno y Franco.

Palabras de la cumpleañera:
–Gracias, palabrero, por la bella plática, las ricas chelas y su hojita de luz. Ya duérmase.

Tolstoi hacia el fin del camino de su vida:
–Todos cargamos con demasiados pecados. Sí, esto de servir al pueblo, de hacer el bien a los otros es un mal terrible.
–¡Qué bueno que uno no vea las consecuencias de lo que hace! Eso es la vida: preparar buenas consecuencias –o por lo menos desear que sean buenas– que uno no verá.
–Quiero escribir lo que pasa en mí y cómo pasa; algo que no le he dicho a nadie y que nadie sabe.
–Esta mañana estuvo aquí un viejo mendigo que tiene 82 años. Volvió después de dieciocho años, humilde, tranquilo… Sentí inmensas ganas de irme de mendigo… Lejos de casa.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Un Comentario en “ El sueño ha terminado. Queda la realidad ruda y picuda, cabrona. Es lo que hay y soy parte del mundo real y soñado. EN EL CAMINO DE LA VIDA”

  1. Oh!!!
    Gracias!!!
    Muchos abrazos de luz!!!
    Fraternalmente, Julio FM
    Q, Presidentes, lunes 31-VIII-2020.
    –Mañana, si vivos: El extraño poder desatado.

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