El PRI de la tercera edad festeja su cumpleaños

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PRI_88_aniversario
Entre aplausos, discursos y entrega de reconocimientos, este sábado 4 de marzo, el Partido Revolucionario Institucional, festejó sus 88 años de existencia en la sede nacional. Ahí estuvieron los que han gozado del poder por muchos años; los buenos y los malos. Decía mi Maestro José Guadalupe Ramírez Álvarez, las instituciones son entelequias jurídicas, los hombre son los que le dan vida. De tal manera que los partidos políticos no son responsables de las pillerías que llegan a cometer muchos de sus militantes; la mayoría de ellos son mexicanos y mexicanas de bien.

Aunque debido a los atracos que cometen unos pocos, todos tienen cargan con la culpa, lo que resulta una injusticia: en México las penas no deben trascender.

En Querétaro pasó inadvertido el festejo, el dirigente estatal y su “pandilla” se trasladó a la Ciudad de México, para estar cerca de quienes toman las decisiones y otorgan los “títulos de nobleza” –las candidaturas-. Por eso abandonaron, como hasta ahora, a los priistas queretanos. En algunos municipios por iniciativa propia hicieron su festejo.

El poder desgasta, dice un dicho popular. Hoy en día, el PRI, se encuentra sumamente desgastado por culpa de unos cuantos que se han enriquecido al amparo del poder que les ofrece el partido que hoy festeja su aniversario. La muestra más clara fue el resultado de las elecciones del 2015 y 2016. En Querétaro prácticamente se perdieron todos los cargos de elección popular. Y en otros estados se replicó el mismo fenómeno electoral. Nada es circunstancial en política. Para las elecciones de este año hay una gran incertidumbre ¿Pierde o gana el PRI las pocas pero importantes elecciones? Es una incógnita.

Los cambios ideológicos que ha sufrido el PRI a través de la historia, hoy son incomprensibles; pasar de la izquierda a la derecha no se explica. De la cultura política al simple pragmatismo ha dado al traste con el partido que hoy gobierna menos de la mitad de los estados de la República Mexicana. Sin lugar a dudas que la ciudadanía mexicana no es misma que aquella de hace una década o más. Hoy día los ciudadanos sin partido son los que deciden el resultado de las elecciones. Este es el botín ciudadano a convencer en los procesos electorales. Ya no es suficiente el otrora “voto duro”.

Uno de los elementos de hartazgo y desilusión en contra del PRI, es la extrema y cínica corrupción de algunos de sus gobernantes y allegados; entre ellos parientes y empresarios; esto acompañado de la impunidad. Un claro ejemplo fue la impunidad con que gobernó Javier Duarte, a quien se le permitió huir antes que ser detenido y procesado ¡El contubernio e ineptitud manifiesta irrita más al pueblo de México!

Una vez más se habla de cambiar ¿Cómo si son los mismos de siempre? Han cambiado estatutos, programas y principios, pero siguen siendo los mismos priistas de siempre los que gobiernan; el resto son alfiles que se sacrifican. Antes fueron los abuelos, después padres, le siguieron los hijos; hoy es tiempo de los nietos. La democracia de unos cuantos: Oligarcas. También plutócratas. Gobierno de pocos y ricos. Basta investigar el árbol genealógico de unos cuantos para demostrar este aserto.

He visto el transcurrir de más de 50 años y los discursos del cambio siguen la misma ruta: promesas incumplidas. Los fundamentos que le dieron vida al PRI, hoy son diametralmente distintos, incluso opuestos. Pruebas de ello quedaron plasmadas en las reformas a la Constitución Política; hoy empresarios extranjeros son propietarios de gran parte de la riqueza que hay en México, esto es prueba de ello; antes estaba prohibido. El ejido languidece ante el regreso de los terratenientes. La clase trabajadora pierde derechos ante el patrón; las garantías sociales se pulverizan casi hasta desaparecer. Derechos que antes eran intocables, la cúpula priista los trastocó.

¿Qué más cambios espera realizar la oligarquía priista? El PRI ha perdido el apoyo popular. Los festejos de 88 años no son del todo un reconocimiento popular, tampoco se refleja en un orgullo por lo alcanzado hasta ahora.

Cierto que otros partidos políticos hacen exactamente lo mismo; pero, dada su juventud poco se nota, más si no han gozado tantos años del poder público. Sin embargo replican lo que critican en cuanto ascienden al poder.

El apoyo social hacia el partido más longevo se desvanece sin que se reconozca lo bueno, pero sí los graves errores y no los corrigen. No hay mucho que festejar.

Héctor Parra Rodríguez

 










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