El mundo y sus demonios

|




 norberto rivera_iglesia y estado_mexico
POR Ricardo Moreno**

Con dedicatoria a mi espiritual amigo Julio Figueroa.

Hace algunos años en Un día en la vida, programa de Radio UAQ, sus conductores y científicos Juan de Panonia y Aureliano se maravillaban por una publicación de la revista Science que informaba que un científico norteamericano había logrado desarrollar una célula sintética la cual habría tenido unos segundos de vida. Aún no terminaban de dar la noticia y explicar lo trascedente del hecho científico cuando algunos (muchos a mi parecer) radioescuchas llamaron alarmados y alertaron de los peligros de meterse en “el campo de Dios” y recordaban las aberraciones cometidas en nombre de la Ciencia. Imaginé a Colón frente a los Reyes Católicos explicando que, por occidente, podría llegar a La India porque la tierra es redonda; a Galileo convenciendo a los inquisidores de mirar por su telescopio y ver que nuestro planeta gira alrededor del sol; y me recordé en una clase de mi devota maestra Mayito quien nos decía que Darwin era un ángel del demonio y la Teoría de la Evolución una abominable estrategia para perdernos de la fe.

Actualmente, en distintos actos políticos y noticias sociales se puede encontrar que políticos, desde regidores, pasando por ejecutivos de todos los niveles y hasta los magistrados bendicen a los ciudadanos, mandan a sus esposas con el obispo a peregrinaciones y, ante la ola de violencia, encomiendan a su estado al “Sagrado Corazón”, como en este mes de mayo lo hizo el gobernador del vecino Guanajuato. Sin embargo, los ciudadanos no se han escandalizado ni se han apresurado a responderles “no jurarás el nombre de Dios en vano”, “no te metas en los terrenos de Dios”, ni les recordaron las aberraciones históricas cuando política e Iglesia comparten la cama; al contrario, se congratulan por tener a un dirigente que es creyente porque eso quiere decir que tiene valores. La sociedad y las relaciones de las personas, así como el creciente conocimiento y las nuevas (y viejas) necesidades van por delante de la ley, de las propuestas políticas y de los prejuicios morales. La maestra Historia enseña que un político creyente es garantía de la indolencia del poder ante las necesidades ciudadanas.

Desde hace muchos años, y casi en todas las sociedades, el político y su quehacer se encuentran desprestigiados y sin credibilidad; sin embargo, en nuestro país las casas blancas han abierto los ojos a muchos, en nuestro Estado las asistencias gubernamentales a las finales de la copa Champions y casi muchas de las acciones del edil de nuestra ciudad han acelerado su deslegitimación y acentuado su alejamiento de los gobernados.

Por otro lado, las iglesias (desde la católica hasta la nueva evangélica que hoy pueda aparecer) día con día pierden feligreses, pero ganan políticos; se encuentran atoradas en escándalos sexuales o financieros (igual que los políticos) y cada vez que hay educación de calidad y más avances científicos la fe es más cuestionada y tiene menos espacio entre la sociedad (igual que los políticos): “Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a la gente sencilla” Mt 11, 25.

Como resultado, tenemos en primer lugar una institución que requiere legitimarse apelando al fervor, frustración y desahucio de la vida y actúa en nombre de Dios (el Estado o la Iglesia) y otra que requiere del poder para financiarse, mantener sus privilegios con base en el dictado de los valores con los que se debe vivir y fomentando la culpa (la Iglesia o el Estado) apelando a su derecho a educar desde las aulas públicas.

En segundo lugar, los ciudadanos fervorosos se vuelven cómplices de actores políticos que no actúan bajo el espíritu republicano de su encomienda y de pastores que no viven según el evangelio. Los ciudadanos ante el temor de ejercer la libertad se someten a la moral del estado y la religión. La libertad muestra el vacío de la existencia, la fe lo cubre con un tapiz que simula profundidad infinita.

Finalmente, la sociedad sigue sometida y esperando a que una interpretación teológica les garantice una vida mejor y sin sufrimientos no aquí, sino en ese tapiz que cubre el vacío.

El cristianismo enseña que la autoridad viene de lo alto, que todos somos iguales menos uno y que la fe y la esperanza desaparecerán cuando haya llegado el Reino. La respuesta es educar ciudadanos en los valores de la libertad, igualdad y fraternidad y responder no con un amén a los políticos sino exigiendo el cumplimiento republicano de su encargo popular. El devoto, si quiere, podrá regirse por los valores de los senderos que se bifurcan de la Biblia; el político, por obligación, deberá apegarse a la Constitución.

** Ricardo Moreno, ingeniero y humanista egresado del Tecnológico Regional de Querétaro

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

3 Comentarios en “ El mundo y sus demonios”

  1. Julio Figueroa dice:

    Bienvenido a Diálogo Queretano, estimado amigo ingeniero humanista Ricardo Moreno, no dejes de mandarnos tu próximo artículo. Duro con los demonios y los políticos del mundo, especialmente los de Q. Gracias. Qro. Qro., domingo 4 de junio 2017.

  2. Julio Figueroa dice:

    Ojalá se pueda ver y oí este video:
    Marcos Aguilar Vega y la Virgen de El Pueblito
    Amén.

    https://www.facebook.com/hector.sinecio.7/posts/10213173888248782

  3. Mario Rodríguez Estrada. dice:

    Amigo Ricardo: Gran artículo.- Comentas puras verdades, a las que hemos llegado todos aquellos que nos hemos atrevido a quitarnos las vendas clericales de los ojos. Y no solo las católicas, sino todas aquellas que cubren el entendimiento, para seguir detentando los “bienes” terrenales.-A todos les aconsejo leer el último número de Proceso aparecido hoy 4 de junio, vale su peso en oro…Abrazos…Mario RE…su amigo de “Aquellos Tiempos”.

Envía tu comentario