El mal

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El sahumerio humeante purificándole, el bastón de mando otorgándole autoridad, el crucifijo entregándoselo entre sollozos que le conmovieron al grado de arrodillarse frente a quien se lo daba, el pase de hierbas para limpiarle y el discurso y el himno nacional cantado por cerca de doscientas mil voces envolviéndole como el Presidente de la República más cercano al pueblo.

A lo largo de la semana, estas imágenes de la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador como Presidente de la República han sido difundidas y analizadas desde uno y otro ángulo. Como todo, a unos les han parecido congruentes con nuestra forma de ser. No nos son ajenas porque varias veces al año vemos este tipo de ceremonias en honor a tal y cual figura dotada de poder, sea ser humano o deidad, sea poder civil o religioso y cómo suele ser y es aceptable, a otros no les han gustado. Si fuésemos un pueblo tolerante, educado y culto de ahí no pasaría, como se dice, en gustos se rompen géneros y cada cuál respetaríamos la opinión del otro. Pero no es así.

En las “benditas redes sociales” y digo benditas porque, precisamente en los espacios en que una veintena de veces al día recibo bendiciones, deseos de amor, mensajes de superación, oraciones, imágenes divinas, piolines y ositos, estrellas y cometas, ahí es donde leí y como yo, quizá millones, mensajes rebosantes de ignorancia como este, firmado por Jaime Duarte Martínez, Director del Centro de Investigaciones sobre la Nueva Era (CISNE):

“¡Urgente¡ Frente a nuestras narices este 1o de Diciembre AMLO le da la espalda a Dios Uno y Trino y, en ritual New Age (neoppagano, sincretista, ocultista) entrega a México al Demonio. Análisis del evento (ceremonia chamánica) realizado en el Zócalo de la CDMX. ¡Pidamos a Dios y a la Virgen tengan piedad y Misericordia de México¡” Al mensaje le acompaña un vídeo con imágenes de la ceremonia pero al que el autor le pone de su cosecha su malévola interpretación comentando escandalizado: “López Obrador hizo todo lo que le pidieron los chamanes, hasta levantó la mano y se hincó… una chamana hasta invitó a la ceremonia a la Virgen de Guadalupe que no es la Santísima Virgen que conocemos sino la diosa Tonantzin… en la cabeza de “ese palo” el bastón de mando, estaba la cabeza de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada… en el crucifijo no estaba Cristo, sino una cabeza peluda… uno de los chamanes invitó a realizar una plegaria a los viejos guardianes que cuidan los rumbos del universo… tengo las imágenes, enfatiza el que está hablando, pero no las muestro porque cuando yo las vi, sentí náuseas y leve dolor de cabeza, señal inequívoca de una contaminación espiritual… esos supuestos abuelos, bajo la cosmovisión prehispánica son deidades y son espíritus malignos…”

Total, que según el relator, el hecho de haber invocado a los abuelos y haber levantado la mano desplaza a “Yahvé” de la tierra que va a gobernar y la entrega a astrólogos y adivinos. ¡Puff¡ ahora a mí es a la que me dio nausea.

Mas allá de la interpretación, (también es derecho de todos interpretar chueco) lo lamentable es que, en un país como el nuestro, en el que la religión católica y apostólica y el contexto en que se desarrolla es pan y sal de todos los días en la vida de los mexicanos, se usen estos barbarismos para alterar la percepción de la vida política, para generar odio, para dividir a las familias y con ello al país y hasta para inducir al crimen. ¡Si¡ En estas misma redes sociales que destilan miel, amor, fraternidad y dan cuenta del santoral completo, culminando la guerra sucia preelectoral, circularon largos mensajes conminando a los católicos a no permitir que AMLO ganara, advirtiéndoles que de hacerlo se colaría el comunismo, y entre una hilada de advertencias llenas de odio y maldad inducían a que alguien, en nombre de la religión lo matara.

Afortunadamente el pueblo es sabio, los mexicanos lo son y saben distinguir perfectamente entre el bien y el mal y saben que no por ir a ver a los danzantes regresan a su casa endemoniados y que los ancestros son eso, nuestra raíz y cimiento en el que nos vamos edificando y no demonios. A otro perro con el hueso de la violencia.

 










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