EL JICOTE “UN DICTADOR EN CIERNES ES NECESARIO PARARLO”.

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Un amigo de Morena reconoce que López Obrador cometió una barbaridad al atropellar a todos los poderes con su nefasto memorándum. Sin embargo, afirma mesuradamente: “Edmundo, creo que exageras que por esa tontería en el país se viva un totalitarismo y el Peje sea un dictador”. Tal vez tenga razón y en mi defensa le proporciono un ejemplo que de seguro ha experimentado, pues lleva varios matrimonios. Le digo.

Invitas a tu pareja a una reunión con tus amigos y amigas. Más por celos y por la posibilidad de que te puedas encontrar allí a una ex novia, tu compañera, con la reversa metida, finalmente acepta asistir. Estás en el convivio, tú estás feliz, desplegando ingenio: forma superior y exquisita de la inteligencia, como diría Proust. Observas que ella no expresa ni una leve sonrisa al estilo la Gioconda y está seria como un ladrón descubierto. Tú consideras que todo se debe a que conoce todos tus chistes, ya un poco tenso cuentas uno nuevo que traes para sorprenderla. Nada, ella sigue más seria que Benito Juárez, Te aproximas y le preguntas meloso: “Mi amor, ¿te pasa algo?”. Ella responde, volteando para otro lado; “No, nada”. Guarda silencio y agrega en tono profundo y frío como el hielo que está al fondo de tu vaso: “Al llegar a la casa platicamos”. Puede que sea exagerado pero yo que tú me bebía tres copas al hilo y si conozco a un policía le pido su chaleco antibalas antes de llegar a “platicar” a la casa. Existen posibilidades de que sea un exagerado y lo que a ella le urge es mostrarte su nueva lencería, pero discúlpame, me inclino por sospechar que se te venga una tormenta despiadada, un kit bélico que incluyen acusaciones, gritos, rasguños y lágrimas.

Sin embargo, aunque en el remoto caso tenga razón mi amigo, y yo haya exagerado, estoy convencido de que es necesario detener la vocación autoritaria y tiránica de López Obrador. Un ejemplo. Las consultas populares. Hizo una patito para decidir por el aeropuerto Santa Lucía, incluso manifestó que había solicitado los servicios de una agencia encuestadora. Hubo críticas a esa farsa y nada ha detenido a López Obrador, ahora hace consultas a mano alzada en mítines organizados por su partido. Lo peor de todo, ahora hasta las inventa. Ha dicho que ya se consultó a los habitantes de Santa Lucía y están felices por el aeropuerto. Veinte comunidades han declarado que nadie se ha aparecido a preguntarles nada. Por algo son las manifestaciones. Es necesario expresar nuestra inconformidad y parar en seco esta desvergüenza de pisotear la Constitución por medio de memorándums.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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