EL JICOTE “PECES GORDOS Y LA OMERTÁ”

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Antes de cometer un delito es de elemental previsión evaluar los riesgos, los beneficios a recibir y los costos a pagar. En el caso de la corrupción el delincuente observa la inmediatez de las ganancias y analiza la sanción, en México, ninguna o remota. La impunidad hace de la corrupción una espiral sin fin: el funcionario viola la ley, los ciudadanos, particulares o en grupo, reclaman castigo, las autoridades no cumplen, el servidor público se pasea orondo en el país o anda de viaje, víctimas y testigos se resignan impotentes, ya sólo implorando que el denunciado o sus cómplices no vayan a tomar venganza. En el futuro serán ciudadanos pasivos, algunos de ellos anhelando estar del lado de la ventanilla de los corruptos.
La captura de dos peces gordos tiene una muy especial significación y trascendencia, principalmente por el abanico tan amplio y heterogéneo de los que participaron. Emilio Lozoya era director de PEMEX, está acusado de recibir y repartir sobornos en los casos de Oderbrecht y a la constructora española OHL; se le acusa también de ser cómplice en la Estafa Maestra en el desvío de más de dos mil millones de pesos; se le culpa directamente de la compra fraudulenta de las plantas de fertilizantes Agro Nitrogenados y Fertinal. En el rosario de acusaciones también están los posibles moches de empresarios para adjudicarles contratos para ampliación de refinerías. Las cantidades son multimillonarias y sólo hubieran sido posibles bajo la instrucción del ex Presidente Peña y su brazo derecho Luis Videgaray. En el caso del ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, también se menciona como beneficiario a Cruz Pérez Cuéllar, dirigente de Morena y precandidato al gobierno de ese Estado. Otra acusación grave es la de financiar campañas políticas, bajo la que se considera fue exigencia del Presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones. En los dos casos, no actuaron solos y fueron apoyados por legisladores y dirigentes de, quizá, todos los partidos políticos.
Cuando se observa que en el tejemaneje del aprovechamiento de los dineros públicos estaba prácticamente toda la clase política, no se puede menos que sospechar por qué los opositores asumen la actitud de que calladitos se ven más bonitos. Cuando manifiestan su inconformidad lo hacen sin enjundia, nada más por no dejar. Sorprende también tal grado de incondicionalidad y subordinación de los porristas de Morena, que no tocan al Presidente, aunque este cometa pifias del tonto del pueblo. Pero tiene razón López Obrador, es la mafia del poder y todos están bajo la “Omertá” o ley del silencio de los mafiosos. Ni quien se atreva a romperla, ni ganas tienen, si todos tienen su expediente.
Las preguntas son: ¿El Presidente quiere realmente ir al fondo de la corrupción y juzgar y sancionar a toda la banda, independientemente si son políticos de su partido o de otros partidos? ¿Si son empresarios? ¿Utilizará las denuncias sólo para vengarse de sus enemigos? Lo que debe darse cuenta el Presidente es que si no cumple cabalmente con la justicia, no habrá duda, efectivamente, existe un pacto de impunidad entre el gobierno pasado y la 4T. La alternancia en el poder no le ha servido a México, sólo cambiamos al Capo di tutti capi.










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2 Comentarios en “ EL JICOTE “PECES GORDOS Y LA OMERTÁ””

  1. Elías Loyola Campos dice:

    Seguiremos expectantes el desenlace, don Edmundo.

  2. Edmundo González Llaca dice:

    Sí Elías, vale comerse las uñas. Saludos.

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