EL JICOTE. PANDEMIA, LA DIGITALIZACIÓN DE LA VIDA IV

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Edmundo González Llaca
La digitalización no solamente incluye una nueva modalidad de trabajo propio de una sociedad globalizada, es una revolución que trasciende todas nuestras actividades. Los desafíos de las tecnologías de información y comunicación, los famosos TICS, no repercuten exclusivamente en los aspectos económicos, políticos y sociales sino también en nuestra vida psicosocial. Aislados, temerosos del prójimo y, lo peor, hasta de la prójima; borrada la línea del trabajo y la esfera íntima. Simplemente otra vida.
Reconocemos lo positivo: estar más en la casa: posibilidades de conciliar trabajo y familia; capaz de promover oportunidades de auto empleo, nicho para amas de casa y discapacitados; ahorro de tiempo en traslados; menos stress; aumento de la productividad; disminución de la contaminación. Pero aguas, los TICS no son la tierra prometida donde únicamente brotan leche y miel.
He aplaudido con entusiasmo el decreto de la senadora del PAN, sobre el teletrabajo y hemos alertado sobre sus riesgos, pero creo que el peor pecado de la iniciativa, es no haber convocado previa y posteriormente a todo tipo de foros y reuniones de los involucrados: autoridades, sindicatos, trabajadores, empresarios. No podemos lanzarnos a este nuevo mundo como “El Borras”. De entrada el Tratado de Libre Comercio sacó a flote todas nuestras limitaciones en las necesidades y aprovechamiento tecnológico. Según el INEGI, aproximadamente en México hay 66 millones de personas que utilizan el internet y aproximadamente 16 millones hogares. los optimistas dicen que 30 millones ¿Cómo se sacudirán estas cifras ahora que la educación a distancia aumentará el número de usuarios? la realidad que choca con la utopía de que ya somos un país conectado. El Presidente el año pasado afirmó que la cobertura del internet solamente alcanza a 25% del territorio? ¿Tenemos las computadoras suficientes? La duda que nos mata ¿Existe realmente una política pública de comunicación tecnológica? No soy muy optimista si en el hachazo a los fideicomisos también se llevó a la investigación científica.
El teletrabajo exige todo un cambio en la Ley Federal del Trabajo de 2012, que se limitaba al trabajo a domicilio, pero que no ampara todas las nuevas circunstancias y deja a empresarios y trabajadores en los mares procelosos de la interpretación discrecional sobre muchos temas, ejemplos: los salarios, las nuevas enfermedades y riesgos de trabajo; la representatividad.
Recuerdo un chiste que circulaba en los foros internacionales. La ONU convoca a un estudio sobre la guerra. Los gringos llegan con 12 tomos: “La Guerra y el Comercio”; los alemanes con diez tomos: “La Guerra y sus beneficios”; los ingleses 8 tomos: “La guerra y los Beatles”. Cuando le llega el turno al Mexicano, responde. “¿Qué? ¿De verdad el estudio era para hoy?”. La pregunta es: ¿Cómo se está preparando México para el cambio tecnológico cuando ya es para hoy? La responsabilidad principal es del gobierno, los empresarios y los sindicatos, pero debemos participar todos.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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