El JICOTE. PANDEMIA, EL DILEMA, CASO QUERÉTARO

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Edmundo González Llaca
​De no tomar medidas radicales en el avance de la utilización de fuentes de energía biodegrable, México no solamente va a desafiar a Biden en su defensa de su política del medio ambiente, sino que tampoco podrá cumplir con el Acuerdo de París para reducir las emisiones de gases contaminantes. Nuestro país se comprometió a tener un 35 por ciento de energía limpia para 2024 y 43 por ciento en 2030. Con la actual política de manga ancha, según los especialistas, no podrá cumplirse el compromiso internacional en defensa del cambio climático..
​Se acusa a López Obrador de que en el aspecto económico es esencialmente un político neoliberal, se lo pueden preguntar a los indígenas inundados de Tabasco. En fin, en el tema de la ecología ser un el Presidente tiene las posibilidades de demostrar su vocación de líder de izquierda, pero antes una breve precisión de conceptos. El neoliberalismo es una ideología que antepone la utilidad económica de un grupo social a costa del bien de la mayoría. En la época actual la violación de un derecho humano, como es el de contar con un medio ambiente sano, en aras del negocio, es el ejemplo de lo neoliberal.
​En otras palabras, una política social para el medio ambiente debe fincarse en el reconocimiento de que no se pueden subordinar los procesos naturales a los procesos productivos. No puede haber ningún interés de un país, menos empresarial, que justifique poner en riesgo la vida humana y la biodiversidad de las especies de la tierra. Aterrizando la cuestión a México. El dilema presidencial es: seguir utilizando el carbón, beneficiando a PEMEX a la CFE y a un grupo importante de mineros o, en su caso, acatar la política ecológica de Estados Unidos, respetar los acuerdos firmados con otros países, defender la salud de la mayoría, blindarse contra la crítica mundial de los ecologistas y hasta evitar inminentes conflictos internacionales. Pero ¡Claro! Provocando la crisis económica de un sector. Lejos de lo que pueda parecer la decisión del Presidente no es fácil.
Independientemente de esta decisión, las autoridades de los tres niveles de gobierno deben organizarse para lo que parece inminente: reconvertir el aparato de producción para enfocarlo a un desarrollo económico sustentable. Es una tarea titánica que requiere el apoyo del Estado, concretamente necesita encabezar el esfuerzo con recursos financieros y técnicos. Si el sector empresarial encuentra este apoyo y los estímulos fiscales correspondientes, lo que les produciría ganancias económicas, se integrarían firme y dinámicamente a esta cruzada, La globalización y la pandemia son dos grandes presiones vigilantes.
​Aterrizando el problema en Querétaro. Peña Colorada. El Batán y el área del Tángano, están en controversia, al parecer las autoridades municipales se inclinan y favorecen a los desarrolladores inmobiliarios. Lo más probable es que fundamentados en aprobaciones oficiales. Es necesaria la intervención del gobierno del Estado y las autoridades federales para dialogar y revisar cada caso. Después de la pandemia somos otros, la urbanización está en el banquillo de los acusados. El aire, el agua, la comida y la salud, están antes que el cemento.










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