EL JICOTE “LOS ARCOS”

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Una interrupción al análisis del Primer Informe para dirigir una amable y respetuosa solicitud al Señor Gobernador Francisco Domínguez, lo hago consciente que su fortaleza como hombre público no es propiamente el manejo de la filosofía política, tampoco tiene entre sus prioridades la arquitectura. Obviamente sus gustos y es su derecho, pero preferirá pasear en su caballo El Galán, antes de ir a escuchar una conferencia sobre el barroco queretano. Otras son sus cualidades y aficiones que lo han impulsado a hacer una exitosa carrera política. Hago esta introducción para justificar mi atrevimiento y dar la dimensión correspondiente a lo importante del asunto. Los países requieren de símbolos, ideas concretizadas para que un conglomerado se convierta en un pueblo y se necesita la veneración de estos símbolos para que un pueblo ascienda a la alta categoría de nación. Los judíos y los árabes son el más claro ejemplo de que los símbolos son más fuertes que el espacio soberano, las leyes y los gobiernos. Ni siquiera es posible imaginar que los norteamericanos permitieran quitarle a la estatua de la Libertad la antorcha y ponerle una Coca Cola; que los franceses aceptaran una manta tapando la Torre Eiffel con una marca de perfume. Hace tiempo, en dos Jicotes, escribí la importancia de los Arcos:“Me pregunta mi amiga la Chilanga “¿Cuál es el lugar más queretano de toda la ciudad?” Respondo, “Sin duda Los Arcos. Nuestros Arcos no sólo tenían la función de ser el medio donde corría el agua, son ahora la esencia de nosotros mismos. Están repetidos y dispuestos en progresión, van de chicos a más grandes y luego se hacen más chicos; nos dan esa sensación de lo plano y de lo profundo, del rigor geométrico y de las inciertas ondulaciones; de luz y de sombra; de peso y vacío; de simples líneas y de complejas curvas. Los arcos son la expresión misma de la queretanidad: parecemos tan claros y guardamos tantas recámaras ocultas”. Otro Jicote.

“Me pregunta mi amiga la Chilanga: “¿Cuál es la figura que predomina en el paisaje arquitectónico de Querétaro?” Respondo: “Por supuesto que el arco, tenemos una manía por los arcos, a la menor oportunidad construimos uno”. Socarrona la Chilanga me comenta; “¿Tendrá que ver como el ópalo con el carácter de los queretanos?” Respondo: “Creo que sí, El arco está formado por líneas rectas y una media circunferencia. La línea recta es lo preciso, lo que avanza hacia lo infinito; la curva es lo flexible, el vuelo de la imaginación, lo que regresa. El carácter queretano es siempre una mezcla compleja de ir hacia adelante y regresar al pasado; cambiar y conservar; gustar de lo nuevo, pero nunca olvidar la tradición”.

Señor Gobernador Los Arcos no pueden dañarse y ni siquiera ponerse en riesgo, es necesaria su supervisión personal para el cumplimiento de las responsabilidades de las instituciones y los empresarios en las obras que ahí se realizan. Si a Los Arcos los contemplan tres cientos años a Usted lo juzgarán hoy los queretanos y mañana la historia. Cuidado, mucho cuidado con nuestro símbolo.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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