EL JICOTE: LÓPEZ OBRADOR Y LA CORRUPCIÓN II

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Dice el Presidente de la República que el problema de la corrupción no es una cuestión cultural, como tiene una concepción bastante raquítica hasta él mismo boicotea lo que resulta su aportación y bandera.

Parafraseando a Vargas Llosa: cuándo se jodió el país hasta convertir a la corrupción como la principal causa de sus problemas y el principal obstáculo en las soluciones. Espero no verme demasiado nacionalista pero creo que desde la conquista. Nuestra cultura original era colectivista, de esfuerzo y de servicio a la comunidad, había una actitud mística y mágica ante la vida. Los conquistadores eran resultado de una cultura individualista, basada en el atesoramiento, en la exigencia de formar un patrimonio económico.

Hernán Cortés no era ninguna dama de la caridad, sino un micro empresario conquistador que se aplicó al robo, al saqueo, a la ambición desmedida para también tener contento al Rey. Los españoles nos enseñaron eso de: “Se acata pero no se cumple”. Los indios, sostiene Bonfil Batalla, usufructuaron las instituciones, creencias y rutinas que se le imponían y se hicieron corruptos. El mestizaje con los criollos fue un coctel letal para el patrimonio nacional.

No quisiera aburrirlos contando toda la historia de la corrupción nacional, sólo algunos ejemplos: Santa Anna bautizado “El quince uñas”; Porfirio Díaz con su “maicear”; Carranza con el “carrancear”; Obregón con: “No hay general que resista un cañonazo de cincuenta mil pesos”. Más recientemente: “Político pobre es un pobre político”; “A mí no me den pónganme donde haya”. La alternancia partidista trajo fundamentalmente el cambio de estrategia y muy poco la honestidad. Los priístas recurrían a los empresarios para hacer negocios, los panistas al ser empresarios sí sabían cómo hacerlo y lo hacían ellos mismos. Su gran aportación “los moches”. Los perredistas afinaron la estrategia de los “diezmos” que presionaba al robo a sus colaboradores. Y Morena considera la nómina parte de su patrimonio y muchas de sus designaciones son de vergüenza. Además de contar con funcionarios que les da un acceso de Alzheimer al presentar sus declaraciones.

En fin, son generalidades, en todos los partidos ha habido también gente honesta. A lo que voy es que la política ha sido la gran creadora y gestora de la corrupción. Ha formado toda una cultura, que no se ha limitado a una forma de ser y de hacer política, sino también ha puesto su granito, o granote de arena, en la cultura del empresario, el maestro, el líder sindical, el periodista, el militante. Increíble que López Obrador sostenga lo contrario.










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