EL JICOTE: “LA TRAGEDIA. NUNCA MÁS”.

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Es conocida la frase: “Pueblo que no sabe su historia está condenado a repetirla”. Eso mismo sucede con nuestras tragedias, Las escenas se repiten cíclicamente sea con otras ordeñas masivas, cohetes, camiones sin frenos, minas sin seguridad, peregrinos en autobuses destartalados. Evitemos caer en la tentación de atribuirle todas las causas al gobierno de López Obrador, pues es evidente la negligencia de los gobiernos pasados, pero obviamente también le salpica la culpa. El detonador es la estrategia contra el robo de gasolina, que no nos cansaremos de aplaudir, pero que se implementó sin ninguna prevención.

Testigos que se salvaron explicaron: “Es que no teníamos gasolina ni robada”. El mismo López Obrador informó que ya se habían registrado actos de sabotaje en los ductos, su salvaguarda era una red llena de agujeros; una semana antes en el mismo poblado una bodega con combustible robado había explotado. El gobierno ha tratado de defender al Ejército a como dé lugar, quizás para justificar su participación en el tema de seguridad, pero la realidad que estaba ahí pero su actuación dejó mucho que desear, fueron unos simples mirones de la fiesta bajo el geiser: “No querían, dicen, que surgiera una confrontación entre soldados y pueblo”.

Afirman los militares que los delincuentes son muy hábiles y envían por delante a mujeres y niños, ¿Si ya es conocida la maniobra por qué no tienen preparado un protocolo? Reconozcamos también que hay mucha gente que obtiene recursos con esta práctica, personas en pobreza que se arriesgan por unos cuantos pesos, pero también grupos criminales con poder económico fomentan el huachicoleo. Finalmente, al no estar tipificado como delito grave se estimula la impunidad. No pongamos curitas a la tragedia, semejante desgracia demanda políticas integrales que tomen en cuenta las circunstancias locales, los participantes, los responsables, las sanciones, el mercado, las medidas de prevención.

Cíclicamente ante las imágenes desgarradoras de la desgracias evaluemos las políticas que se han llevado a cabo con el compromiso de: “Nunca más”.

 










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