EL JICOTE “GUADALUPE MURGUÍA Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA” (IV y último)

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En una distinción muy gruesa, se puede decir que la democracia social impulsa el aumento del poder del gobierno y la democracia liberal, al contrario, impulsa todas las instituciones que controlen y limiten al poder público. El Presidente López Obrador en congruencia con su afirmación de enterrar la democracia liberal, margina, desaparece o simplemente no hace caso a las instituciones que representan un freno o una vigilancia al poder de su gobierno, lo que instrumenta con la desaparición y debilitamiento de los órganos constitucionales autónomos. Por ello, entre otras causas, además de todas las señaladas, la propuesta de la senadora Guadalupe Murguía es muy importante, de lo que se trata es de controlar un presidencialismo unipersonal, una variable de una Monarquía República. El problema es que la iniciativa de la senadora tiene un vicio grave que puede servir, efectivamente, para controlar el poder presidencial, pero no precisamente a favor de los intereses de la mayoría ciudadana sino en apoyo de los intereses privados y del mercado. Entre las diversas funciones de los integrantes de los Observatorios Ciudadanos y Comités Ciudadanos, estarían: estudiar los temas, sondear a otros miembros de la sociedad; asistir a toda clase de reuniones, de capacitación, informativas, técnicas, especializadas; estar presente en los debates de las comisiones; revisar textos, asistir y presentar una ponencia, y difundir en su grupo y en la sociedad el resultado de sus tareas. Todo por el honor de participar en esta noble tarea. Tal parece que no hay mejor lugar para aplicar la austeridad que en la milpita de la sociedad. ¿Qué ciudadano que vive de su ingreso podría distraer su tiempo y trabajo para dedicarlo a la elaboración de leyes? Solamente los ciudadanos patrocinados y no propiamente en forma desinteresada. Antes participaban los miembros de las ONG, pero el Presidente, que ha manifestado su desconfianza en la sociedad civil, les ha quitado los recursos. El problema no es dar dinero a los ciudadanos participantes, así se hace con los testigos sociales, que participan en las licitaciones, por cierto, López Obrador también ha descalificado a los testigos sociales. ¿Cuál es la diferencia que permite dar dinero a quien vigila una licitación y no a quien participa en un proceso legislativo? El problema no es que les den dinero a los ciudadanos participantes, el problema es que el dinero lo manejen las autoridades y lo aprovechen para manipular las licitaciones y los Observatorios y Comités de Ciudadanos. Los senadores deben replantear los lineamientos de la integración y organización de estas figuras. Concretamente la Senadora Murguía tiene una gran responsabilidad, así como está la propuesta, y déjenme utilizar una imagen futbolera, no ayudaría a meter un gol por la democracia, la pluralidad y la sociedad sino que propiciaría un autogol en favor del autoritarismo; que, por cierto, ya nos está goleando.










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