EL JICOTE “GUADALUPE MURGUÍA Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA” (III)

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La propuesta de la senadora Murguía es reformar el Reglamento del Senado para impulsar la participación ciudadana en el proceso legislativo, iniciativa que aporta grandes beneficios a nuestra democracia. Como señala la senadora Murguía: aumentaría la confianza en el parlamento; promovería decisiones más inclusivas y representativas; los ciudadanos contribuirían al reforzamiento de la inteligencia colectiva, En la entrega pasada sugerí que el impulso a la participación ciudadana podría ser toda una línea política de acción de la oposición, pues ayudaría a erradicar la nefasta práctica del mayoriteo en las decisiones públicas. ¿Por qué? Al impulsar seria y formalmente la participación de la ciudadanía, se trabajaría para pasar de un gobierno mayoritario a un gobierno consensual. Que las leyes sean producto de una democracia deliberativa y no exclusivamente como resultado de la aplanadora partidista de Morena; un gobierno de persuasión y no meramente impositivo. Pero hay otras ventajas al abrir la participación ciudadana y por lo tanto a la deliberación plural, se pugnaría por el fortalecimiento racional de las leyes y no tan acentuado, como lo es generalmente, en el aspecto carismático del Presidente de la República. Avanzaríamos un poco en el viejo anhelo de hacer en México un gobierno de leyes, de leyes debatidas y legitimadas, y no de hombres. Finalmente, otra aportación que se desprende de la iniciativa de la Senadora Murguía: difunde en la sociedad la idea de que la responsabilidad ciudadana no se limita a ir a votar cada tres años, sino que es fundamental no quitar el dedo del renglón de una participación cotidiana de los ciudadanos en cualquier iniciativa o acción que se considere que puede afectar a la comunidad o al país. Ahora bien, la iniciativa propone la instauración de dos figuras; Observatorios Ciudadanos y Comités Ciudadanos. La iniciativa enfatiza que en las dos figuras los cargos de los ciudadanos serán absolutamente “honorarios”. En esto difiero de la iniciativa de la Senadora, así que los ciudadanos van a tener responsabilidad para: estudiar los temas, sondear a otros miembros de la sociedad; asistir a toda clase de reuniones, de capacitación, informativas, técnicas, especializadas; estar presente en los debates de las comisiones; revisar textos, asistir y presentar una ponencia, y difundir en su grupo y en la sociedad el resultado de sus tareas. Todo de “a grapa”, no se les darán ni estampitas de héroes patrios ni planes de desarrollo, todo el tiempo dedicado sólo por el honor, ni duda cabe, de participar en la elaboración de las leyes. Creo que se parte de una base falsa, México no es la polis griega del siglo quinto de antes de Cristo, los ciudadanos no poseen esclavos, el gran pecado de la democracia griega, para que se puedan dedicar al gimnasio, a la filosofía y a la grilla. Ya basta de ver a los ciudadanos como espíritus puros envueltos en la bandera nacional, mientras que la clase política todo lo cobra. A pesar de esta falsa ilusión del tiempo y el trabajo gratuito, es una iniciativa importante y seguiremos en el tema.










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2 Comentarios en “ EL JICOTE “GUADALUPE MURGUÍA Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA” (III)”

  1. DE INICIATIVAS, ASESORÍAS, AMISTADES Y PASTELES
    En el tríptico de Edmundo dedicado a la senadora panista Guadalupe Murguía, veo mucha harina y pocas nueces, pasitas, frutas cristalizadas, etc.
    Honesta y cordialmente lo expreso.
    Una amiga suspicaz me comenta:
    –¿Será que el ex priista estará asesorando a la panista, vía el amigo común Loyola?
    No lo sé. En fin.
    Julio.
    Q, Presidentes, viernes 2-VIII-2019.
    –En los 40 años del mercado “Primero de Agosto” de la Presidentes.

  2. Edmundo González Llaca dice:

    Mi estimado Julio, tu “suspicaz” amiga me descubrió, efectivamente, estoy asesorando a la senadora Guadalupe Murguía; ni hablar lo reconozco. Es de hombres que le vamos al América, pues aceptarlo. Me agarró con las manos en la computadora. Pero dile también que asesoro a Francisco Domínguez, a Ebrard, a mi asesorado preferido, Andrés Manuel López Obrador. A todos los asesoro, pues en mis artículos critico y, para no crear pestilencia, procuro manifestar mi propuesta de solución. Es una asesoría que incluye el problema, el remedio y el trapito. Tengo un problema, que ojalá tu “suspicaz” amiga me ayude a resolver. A ninguno de mis múltiples asesorados los he visto, no he platicado con ellos y, la peor de las desgracias, no me pagan ni con boletos de cine ni con una suscripción a “Hola”. La nombro mi Cuyo Hernández; si es gringa, mi Don King, para que haga la gestoría correspondiente. Doy moche. Un saludo afectuoso y cuidado con las relaciones peligrosas.

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