EL JICOTE “FRANCISCO DOMÍNGUEZ. EL SILENCIO III Y ÚLTIMO”

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Todos deseamos que le vaya bien al Presidente para que le vaya bien a México, es obvio que también todos queremos que le vaya bien al señor gobernador Francisco Domínguez para que le vaya bien a Querétaro. He considerado que su silencio ante las menciones que ha hecho Emilio Lozoya de recibir dinero para apoyar la Reforma Energética, tiene una validez legal pero es un barniz vergonzoso que pretende cubrir una falta grave a la ética y a su responsabilidad política.
Lo menos que puede hacer como panista y como dirigente principal de los gobernadores, es manifestar, pero ya, y también en el juicio, su adhesión a la campaña que ha lanzado el PAN: “Tú le crees a Lozoya”. El texto lo califica como un delincuente que ha mentido y lo seguirá haciendo para salvarse y salvar a su familia, a la que involucró. “No quiere la justicia sino utilizar a Lozoya para dañar la imagen de la oposición con fines electorales”.
Algunos amigos panistas consideran que Francisco Domínguez hizo y hace bien en guardar silencio, aducen que la información no ha tenido suficiente difusión, responderlo le daría un nuevo impulso. Por supuesto que la noticia ha tenido amplia publicidad, todos los medios de comunicación lo han señalado, es de uno de los nombres que prometía Lozoya y con los que mercadea su apapacho judicial. La noticia ha penetrado a todos los estratos sociales y estos tiempos de encierro son propiciatorios para que los queretanos, que algo sabemos del chisme, lo difundan.
Otra posibilidad, es que Lozoya tenga algún video u otra prueba que lo comprometa. Mi sugerencia al Señor Gobernador es, como lo ha venido sostenido la dirigencia del PAN y buena parte de los editorialistas, destacar las características nefastas del acusado, la condición de desesperación con madre y esposa en prisión, y hermana en fuga; la franca incondicionalidad para decir lo que le ordenan. Otra forma de respuesta a la aceptación que haga el Gobernador de que, efectivamente, se recibió el dinero, sería desmenuzar la circunstancia en la que se aceptó, lo que tiene de exageración y la combinación de mala fe en la que incurre Lozoya.
Lo ideal es que la refutación del gobernador sea clara y concluyente. ¿Cómo lo haría? Como parte implicada solicitar, exigir, a las autoridades que la audiencia en la que se ventile su acusación sea pública. Las razones por lo que hasta ahora no se han hecho, son ridículas, cuando se trata de un asunto de interés nacional. El gobernador debe rechazar cualquier excepción para no hacer las audiencias públicas, en virtud de que daña su dignidad y honorabilidad ante los queretanos. Lo más probable es que esté soñando, el gobernador, como toda la clase política, cuando están involucrados en un escándalo, apuestan al olvido. Recordemos que no fue capaz de ofrecer una disculpa cuando imprudentemente organizó una parrillada en plena pandemia. Aspiro a que Francisco Domínguez llegue fuerte y con autoridad a unas elecciones que se observan muy complicadas. El silencio no le ayuda en nada. La sociedad reconoce más a quien da la cara.










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