EL JICOTE EL BESO Y LA MÚSICA

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Edmundo González Llaca

En nuestra cruzada para evitar la extinción del beso tenemos que recuperar todo lo que hable de sus bondades. Hacer un frente cultural que combata al terrible acoso al que ha sido sometido por los científicos que observan en la unión de dos bocas un riesgo prácticamente mortal. Analicemos por qué vale la pena jugársela y besar. En esta tarea contamos con la colaboración de la música, que siempre ha acompañado al erotismo. Después de todo, los humanos estamos hechos de cosas tangibles pero también estamos hechos de música. Todos tenemos dentro de sí una vibración, un tono, un silencio, un ritmo. Caminamos, respiramos, nos movemos a un ritmo; nos corre la sangre a un ritmo, parpadeamos a un ritmo; hacemos el amor a un ritmo, por cierto, en este caso, si desafinamos tenemos que volver a empezar.
Los enamorados actuales ya cuentan con un gran activo, pues gracias al cine, la música obtiene un apoyo invaluable con las imágenes. Además con la tecnología se puede traer toda una sinfonola. Gracias a esta complementación, ya con toda naturalidad las parejas dicen: “Nuestra canción”. Y tienen razón, como destaca el estudioso Peter Szendy: “Una melodía queda grabada en nuestro inconsciente de manera indeleble por efecto de un impacto emocional y que al reproducirse dicha melodía nuestro cuerpo emocional tiende a reproducir el mismo estado. Nuestros oídos envían la señal hacia nuestro cerebro, que los analiza y clasifica de forma automática”.
En música no hay mejor ejemplo del beso que la canción de Consuelito Velázquez: “Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez”. Es la segunda canción más escuchada en el mundo y en la historia de la música, después de “A mi manera”. Tuve la oportunidad de compartir con la distinguida compositora un congreso de derechos de autor en París. Cenamos juntos y le pregunté a la Señora Velázquez cuál consideraba el motivo del éxito mundial de su canción. Respondió, palabras más palabras menos: “Aunque cuando la escribí yo nunca había besado, pensaba y sigo pensando que el beso es fundamental para el amor. Una de las razones del éxito es que yo escribí lo que sentimos muchas mujeres y no nos atrevemos a decir. Además, existe otra razón, la canción apareció durante la Segunda Guerra Mundial, momentos en los cuales los soldados se despedían de sus parejas. La canción reflejaba sus pensamientos en esas difíciles circunstancias”.
Yo, a pesar de venir de una familia musical, tengo problemas con el oído, pues a duras penas identifico el Himno Nacional y en mi máximo de concentración lo puedo distinguir de la Marsellesa, Desafinados o no, todos guardamos dentro de sí un popurrí musical de nuestros acontecimientos más importantes. La música nos puede excitar, embriagar, perturbar, inhibir, lo importante es elegir la adecuada para el momento y la acción que deseamos despertar. En nuestra causa sería todo lo que promueva las ganas de besar. Buscar las ondas electromagnética propiciatorias y en este sentido, como nos invaden las medidas precautorias sobre todo tipo de contacto y consejos atemorizadores, creo que lo más conveniente para animar al beso es; “La marcha de Zacatecas”. ¡Al ataque mis valientes enamorados!










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

2 Comentarios en “ EL JICOTE EL BESO Y LA MÚSICA”

  1. Rafael Castillo dice:

    Muy bonito e ingenioso Edmundo
    . ¡ A besar y a besar que el mundo se va a acabar !

  2. Edmundo González Llaca dice:

    Gracias Rafael, eres de los míos. Saludos

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