EL JICOTE “COLOSIO” II y último.

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Me preguntan si considero que Salinas es el asesino de Colosio. Respondo. Platón afirmaba que todo político malo acaba siendo mal político. Salinas es un hombre malo, lo traté en la campaña de Miguel de la Madrid, él era director del IEPES y yo asistía a sus reuniones como representante de Miguel González Avelar, Secretario de Prensa y Propaganda, la consigna que me daba era: “Sé puntilloso ante todo”. Cumplía gozoso su recomendación. Salinas es inteligente, autócrata, irónico, como buen rencoroso con magnífica memoria. Como Presidente me cobró políticamente mis observaciones, a veces cargadas de insolencia, con todo e IVA. No podría, sin embargo, afirmar su autoría del crimen. Lo que sí me consta es que antes del crimen los mítines de Colosio eran fríos, distantes, sin vibra, mientras en el partido había entusiasmo, convicciones; ir y venir de militantes y espontáneos. Después del discurso del monumento a la Revolución los mítines eran cálidos, entusiastas, desbordados; en el partido había poca gente, se respiraba tensión, sombrías expectativas. Se presentía la respuesta de Salinas, pero se consideraba que todo cambiaría al llegar Colosio a Sonora, pues sería el parte aguas y a la campaña ya no la detendría nadie. ¿Coincidencia? Lo mataron un día antes de llegar a su tierra. Ese ambiente previo, asfixiante y negro, como de muerte, es lo que me consta.

Respondo a la pregunta de Julio Figueroa. En el avión rumbo a Tijuana Durazo me envió una nota: “Ya murió”. Le respondí: “Que Diana Laura controle el sepelio, vamos a organizar todo para catapultarla y que sustituya a Colosio como candidata. Recuerda Nicaragua con Violeta Chamorro”. Durazo movió la cabeza en forma negativa. Era ingenuo, Salinas controlaba todo y Diana Laura estaba muy débil por la enfermedad. Al llegar a Tijuana fuimos directamente a la Cruz Roja. Durazo me invitó a que entráramos a ver su cadáver, era cuestión de meterse a empujones, me negué, estaba todo desguanzado, no tenía fuerzas para nada. Entró a codazo limpio con Heriberto Galindo. Yo subí a la azotea, donde se veía el movimiento de las ambulancias. Hasta allá me alcanzó la Secretaria Particular de Colosio, que estaba en shock, me abrazaba llorosa, blandiendo un folder repetía y repetía; “Hice el acta de defunción del jefe”. Yo la abrazaba sin poder hablar. El ruido de la salida de la ambulancia nos llevó a mirar hacia abajo, sacaban el ataúd. Vi la escena más vergonzosa nauseabunda de mi vida. Los paparazis rodearon la ambulancia, abrieron la puerta de atrás e intentaban abrir el ataúd para fotografiarlo. Decirles buitres era ofender a los buitres. Los miembros del Estado Mayor lograron cerrar la puerta de la ambulancia y ésta pudo salir.

Durante todo el proceso no había derramado una lágrima, no podía. Días después me despertó mi propio llanto, lloré hasta que me quedé seco, sin lágrimas ni saliva. De seguro entre mocos y baba maldecía a Salinas y a Córdova. Mi sirvienta me sacudió y me dijo: “Ya doctor, perdone, como Dios perdona”. Recuerdo que le dije: “Que perdone Dios que es su oficio, yo no perdono a estos malditos”. Sigo sin hacerlo, después del crimen de Colosio el país se descompuso. Que descanse en paz Luis Donaldo.










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2 Comentarios en “ EL JICOTE “COLOSIO” II y último.”

  1. El COLOSIO de Edmundo y de Scherer

    Tal vez la gran falta-error-impotencia de Colosio es no haber roto con Salinas mucho antes del 6 de marzo y haberse plantado en Chiapas frente a los zapatistas y Camacho y Samuel Ruiz… Tel vez…
    Tal vez la gran falla de Salinas fue su mala elección entre su hermano político (Camacho) y su hijo Político (Colosio). Tal vez…
    Tal vez el doble pecado de Camacho es no haber roto con el PRI en el momento en que no fue el ungido como candidato presidencial y luego aceptar el puesto de Relaciones Exteriores y más tarde el cargo de ir como coordinador presidencial a Chiapas frente al conflicto zapatistas… Tal vez…
    Fácil, ¿no?
    Con mis saludos de luz, Julio.
    Q, Presidentes, 29-III-2019.

  2. Mtro. José Ledesma dice:

    Estimado Doctor González Llaca, a mi también me conmocionó profundamente la muerte del Lic. Luis Donaldo Colosio. Quizás sea un caso más sumado a la gigantesca impunidad, puesto que es verdaderamente difícil resolver el caso en términos jurídicos (quienes tenían información de primera mano has sido asesinados.)
    Por lo demás, el homicidio de Colosio significó la imposibilidad de reformar democráticamente el poder desde dentro; al mismo tiempo quienes hayan sido quienes ordenaron su vil ejecución, retrocedieron al país a etapas previas de la institucionalización de la lucha política en el seno de la llamada “familia revolucionaria”.
    Fraternalmente crítico, digo: el formidable discurso que el candidato sacrificado pronunció el 6 de marzo de 1994,
    en la explanada al Monumento a la Revolución, implicó un rompimiento imprudencial con el presidente Salinas de Gortari. En fin, honremos la memoria de Luis Donaldo Colosio todos aquellos que lo queremos, desarrollando el espíritu de su lucha en pos de un México incluyente y democrático. Que descanse en paz, junto con su compañera de vida, la Señora Diana Laura Riojas.

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