El “hermoso” muro de Trump o “nadie sabe para quien trabaja”.

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Donald Trump usó este viernes por primera vez el veto presidencial para desbloquear una resolución del Congreso y acceder a los fondos para cumplir con su promesa de campaña y se declaró “orgulloso” del veto, que exhibió tras firmarlo, confiado en que la construcción del muro le servirá para su reelección, aunque muchos legisladores republicanos hayan votado del lado de los demócratas. Falta ver qué deciden los votantes.

El muro de la frontera Norte de México ha sido desde el inicio de la era Trump motivo de escándalo de uno y otro lado de la frontera. El veto interpuesto por el presidente norteamericano genera para la política de Estados Unidos más daño que bien, igual para la economía. Pero hablando de costos de la necedad trumpeana de construir un “hermoso muro”, existe otro punto de vista que considero es necesario tomar en cuenta: los beneficios futuros del muro. Sí, a México, en el futuro, el “hermoso muro” de Trump le puede beneficiar. Que construya un muro muy alto “para que no vengan ilegales gringos a pedir trabajo a México”.

Esta idea fue expuesta hace ya algunos años por Robert Pastor, un excelente académico estadounidense que se desempeñó como asesor de seguridad nacional de Carter, durante un coloquio académico celebrado en Cocoyoc, en el que estuve presente, con motivo de los 25 años del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México, allá por 1985. En ese entonces México estaba realizando los estudios y gestiones para ingresar al GATT (antecesor de la Organización Mundial de Comercio, OMC), es decir, estaba planeando dejar el modelo proteccionista del desarrollo estabilizador y abrir la economía al libre comercio, se proyectaba el ingreso al liberalismo comercial. Ahora llamado con desprecio por AMLO como “neoliberalismo”, la era neoliberal.

El argumento de Pastor consistía en demostrar que las políticas de libre comercio que iniciaba en esos momentos México lo llevarían en un futuro a ser un país competitivo, mientras que el proteccionismo estadounidense lo condenaría a perder competitividad y empleos, de manera que los trabajadores estadounidenses presionarían a la frontera para venir a México en busca de empleo de tal manera que México necesitaría construir un muro, que ahora nos construye Trump. Esta predicción de Robert Pastor se ha visto fortalecida con el éxito del TLCAN, pero podría cumplirse cabalmente si ahora se cierran los Estados Unidos al libre comercio. El primer afectado del proteccionismo sería ese país, no México.

Trump llegó al poder por los efectos adversos de su economía en grandes sectores de la población. Los costos de producción altos hicieron emigrar a sus empresas. El proteccionismo que propuso en la campaña es contrario a la necesidad de abrir la economía para crear empleos y ser competitivo. El proteccionismo sólo va a empeorar la competitividad de EU a largo plazo, como ya lo hicieron la tecnología y los altos ingresos, así como la altísima propensión a importar. Veamos con detenimiento qué ha significado realmente el TLCAN para México y Estados Unidos.

El efecto estructural más importante para México es que se eliminó el sesgo anti-exportador (que era inherente a la política de sustitución de importaciones) con el ingreso al GATT primero y los numerosos acuerdos de libre comercio después. El TLCAN significó una apertura comercial muy significativa para el crecimiento de las exportaciones (X) y de la inversión extranjera directa, IED.

Cuando México era una economía protegida, cerrada, a los productores mexicanos les convenía más vender en México que vender en el extranjero porque los márgenes de ganancia domésticos eran muy superiores que los que se obtenían en el extranjero. La competencia estaba circunscrita a puras empresas nacionales.

Cuando se abre la economía, se liberan los aranceles, la economía y las empresas mexicanas tuvieron que competir, incluso en el mercado interno, con empresas extranjeras. Las empresas mexicanas cambiaron y se hicieron competitivas a un costo muy elevado pero lo hicieron. Se produjo una reingeniería, una reconversión industrial. Teníamos la ventaja comparativa y ahora la ventaja competitiva. Esto se ve reflejado muy rápido en la composición de nuestras exportaciones (X), que fueron dejando a las materias primas, sobre todo al petróleo, en una dinámica decreciente. Nuestras exportaciones no petroleras alcanzan ahora cerca del 90 % y el petróleo se redujo a niveles de exportación insignificantes.

Un componente muy importante de esta ecuación fue la disminución de los aranceles. Al bajarse el arancel efectivo a las importaciones (M) (La recaudación fiscal de las M, dividida entre el valor de las M) también subieron las exportaciones (X) y la economía se hace más competitiva. Al bajar el precio de las M de productos intermedios, sube la competitividad en precio y calidad de las X. Esto es economía pura, no ideología.

¿Qué pasará con la producción de la Ford que no se instaló en SLP? Si Trump aplica un arancel del 35% (que sería violatorio de las reglas del TLCAN), más una mano de obra más cara, el precio final será más alto, además de las represalias arancelarias que puede tomar México, esos vehículos no se podrán exportar. Conforme baja el arancel efectivo aumentan las exportaciones, por eso sería un error responder con aumento de aranceles a los impuestos de Trump al hierro y al aluminio. Con los aranceles incrementados Trump hace menos competitiva la economía estadounidense y de ahí lo que sigue es el declive en que se encuentra. No la va a “hacer más grande otra vez”, sino lo contrario.

La apertura de la economía produce una corrección de precios entre los exportables y los importables y permite que los recursos se asignen a las exportaciones, este es un axioma del MIT o de Harvard, si no vean lo que dicen los premios Nobel de economía.

La disminución de los aranceles significó para México un incremento importantísimo de las exportaciones no petroleras. Con el TLCAN cambió la mixtura de las exportaciones. Ahora somos un país exportador neto de manufacturas.

En 1993, las exportaciones totales eran de 144 millones de dólares, mdd, al día y las exportaciones no petroleras 20%.

En 2015 Las exportaciones totales fueron de 1300 mdd al día y un 80% las exportaciones fueron manufacturas, no petroleras.

El crecimiento de las exportaciones no petroleras ha sido nuestro fuerte para el crecimiento, por eso somos una economía diferente a la de Brasil o Argentina, porque exportamos básicamente manufacturas, no productos primarios.

El tejido industrial de México es capaz de enviar por más de 1000 mdd al día, mientras que antes del TLCAN se enviaban alrededor de 100 mdd, por el actual entramado industrial y logístico. Por eso los bloqueos a las vías férreas son atentatorios no contra los ricos, sino contra México y no hacer nada para desbloquear significa un atentado contra México.

Las exportaciones per cápita (X/PIB) de México crecieron mucho más que las economías de los BRICS, como resultado de haber eliminado el sesgo anti-exportador.

UN MEXICANO PROMEDIO EXPORTA MÁS QUE UN CHINO PROMEDIO, QUE UN INDIO O UN BRASILEÑO, QUE UN RUSO O UN SUDAFRICANO, EN PROMEDIO. De ahí que tratar de anular y maldecir el periodo “neoliberal” por parte de AMLO implique un desconocimiento grave de este gran avance de la industria y la mano de obra mexicanas, si se derrumba lo construido se pone en riesgo el futuro del país.

El éxito de este proceso “neoliberal” se prueba con el enorme superávit que tiene México con respecto a Estados Unidos y con las enormes reservas monetarias del país, de más de 176 mil millones de dólares. El argumento de la devaluación del peso no tiene validez si se considera que la devaluación es sólo un instrumento de la política económica e implica mayor competitividad en el exterior, de hecho, se ha demostrado un gran crecimiento de la industria turística mexicana, porque la devaluación nos ha hecho más competitivos en este campo.

No hay que depositar el valor del nacionalismo en la inestabilidad del tipo de cambio, hay que ponerlo en la competitividad. De acuerdo con el modelo KPMG (Modelo de contabilidad para producir cierta cantidad de dólares) China es el No. 1, India el No. 2 y México el No. 3. Estados Unidos está entre el 10 y el 11 y Canadá entre el 9 y 10. ¿Dónde es más rentable producir? ¿Cuál es el costo de producir un producto y ponerlo en EUA? México es más competitivo que China. Méx. No 1 y China No. 100. Tan sólo por el costo de transporte.

En cuanto a la composición demográfica de México, tenemos un bono demográfico único en la historia, que no tienen otros países ya que, por ejemplo, la población china es más vieja. El número de habitantes entre 14 y 64 años dividido por el total en China y en México. México es más competitivo que China, sobre todo en los sectores intensivos en mano de obra. La población china es más vieja y en decremento por la política de un solo hijo que ha estabilizado la dinámica demográfica y en breve India tendrá más habitantes que China.

Lo que México requiere es movilidad de mano de obra, no tanto ciudadanía, es lo que más conviene a los tres países del TLCAN, pero esa movilidad la requerirá en mayor medida Estados Unidos para volver a ser competitivo, de otra forma estarán buscando venir a México a trabajar.

El tema político de Trump contra la inmigración es un grave error. SI ESTADOS UNIDOS HACE MUY DIFÍCIL LA ENTRADA, TAMBIÉN HACE MUY DIFÍCIL LA SALIDA, NADIE QUIERE TOMAR EL RIESGO. El muro es un balazo en el pie porque lo que requieren es mano de obra barata para ser competitivos. Las leyes de mercado existen a pesar de Trump o de López Obrador.

Las exportaciones son el componente más dinámico de la demanda agregada en México. Esto tiene consecuencias muy importantes, entre otras, se rompió el circulo vicioso de una economía cerrada, como era antes del ingreso al GATT, cuando las exportaciones eran una variable residual, es decir, cuando más crecía la economía se exportaba menos, por los márgenes de ganancia superiores de las empresas protegidas, pero también se importaba más porque para crecer se tenían que importar insumos intermedios. El crecimiento implicaba un déficit comercial creciente y crisis de la balanza de pagos. Esto ya le pasó a México en los años setentas y ochentas y es lo que le pasará a Estados Unidos con la idea de Trump de cerrar la economía con aranceles y con muros, por lo que el “muro magnífico” será necesario para México.

En estos momentos tenemos más de un millón de inmigrantes ilegales norteamericanos, casi todos pensionados. No los expulsamos por la derrama económica, no todas las remesas son de los mexicanos que viven del otro lado “ilegalmente”, son también de los envíos que se hacen a los estadounidenses “ilegales” en México.

Esto nos lleva también a evaluar la política antiliberal de López Obrador que tendrá que enfrentarse a sus propios colaboradores en Hacienda, Relaciones Exteriores y Economía. En la Secretaría de Energía nada hay que decir si la titular no entiende que vive en un mundo de competencia muy dura por las inversiones y que éstas son necesarias para el crecimiento y el empleo. Por muchas conferencias mañaneras que dé AMLO no podrá quitar la competencia del mercado mundial, aun los países socialistas o ex socialistas como China o Rusia luchan por competir en este mismo ámbito global.

¿Quién pagará el muro? Lo puede pagar quien sea, pero el perjudicado será el país del Norte, a nosotros nos terminará beneficiando. Como dice el dicho muy mexicano: “Nadie sabe para quien trabaja”. Trump se podrá reelegir y volverá a insultar a los mexicanos, pero estará actuando en contra de su propio país con la cerrazón del muro y con su proteccionismo ignorante. El tonto no sabe lo que dice, bien haría en leer un poco a Robert Pastor.










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