El Diario de Genaro Licastro y los erratones

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Pienso que Javier García Muñoz es el mejor librero de Querétaro*. Los lectores recordamos con asombro las diversas presentaciones que ha realizado en los lugares más inesperados, tales como panteones, cárceles, burdeles (para espanto de la “sociedad sensata”) y arenas de lucha libre, entre otros. Recordemos la sorpresiva presencia de algunos equinos durante la presentación del libro “Las yeguas finas” de Guadalupe Loaeza. Además, García Muñoz es el Presidente de la Asociación de Libreros de Querétaro, donde realiza diversas actividades a favor de un gremio que sobrevive, al igual que escritores y editores, a los embates de la televisión comercial, el internet y, lo que es peor, al del analfabetismo funcional que deja al títere de cabeza.

Al frente de los libreros, García Muñoz ha promovido la publicación de la serie “Historiadores Queretanos”, cuya cuarta edición, de 2010, corresponde a Querétaro en la Revolución. Diario de Genaro Licastro. 1914-1915 (Miguel Ferro Editor, Querétaro, 2010), libro coeditado por la Comisión de Historia de la Diócesis de Querétaro, el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes y la ya mencionada asociación de libreros.

Testimonio contrarevolucionario

Aunque el diario de Licastro, no fue escrito para ser publicado, sino que formó parte de un ejercicio onánico-literario, nos muestra de manera nítida los temores, las angustias y los sustos que la enardecida “bola” revolucionaria, provocó a la “sociedad sensata”, eufemismo que el autor emplea para referirse a los queretanos anquilosados y amantes de los privilegios a perpetuidad que el poder político-religioso les otorgaba. Eran tiempos en los que, parafraseando al tlacuache Garizurieta, vivir fuera de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, era vivir en el error.

Leña verde

En agosto 8 de 1914, Genaro Licastro, relata con horror cómo las tropas carrancistas apilaron confesionarios en la calle para rociarlos con gasolina y prenderles fuego. Una sopa de su propio chocolate pues, durante siglos, la Santa Inquisición así lo estiló con herejes y libros prohibidos.

Los constitucionalistas también convirtieron los templos en caballerizas al mismo tiempo que ahí organizaban bailes y orgías, para horror de quienes gozaban de la pax porfiriana en tierras de lenguas y campanas. Las fuerzas revolucionarias no respetaron haciendas ni templos puesto que ambos eran símbolos de opresión y sometimiento. El hacendado y el sacerdote en amasiato, prometían a las clases subalternas una vida llena de dicha y felicidad… en el más allá, mientras el látigo que el capataz restallaba en las espaldas de los campesinos era bendecido por los santos obispos.

¿A quién no le hubiera gustado participar en aquellas orgías en los templos, bailando al ritmo de La Cucaracha con alguna Adelita de no malos bigotes? Seguramente a aquellos que no se daban golpes de pecho ni se lamentaban como Licastro, en la página 112:

“Junio 19 de 1915. Hoy aniversario del fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía, no hubo Misa en el Cerro de las Campanas”.

Las buenas costumbres y la misoginia con que los queretanos clasificaban los acontecimientos de aquella época iban de la mano del pensamiento de Licastro:

“…por supuesto que no han faltado las mujeres vestidas de hombre que son un insulto para el ejército nacional” (pag. 48).

Es de bien nacido ser agradecido

Por este medio, agradezco a Javier García Muñoz el obsequio de Querétaro en la Revolución. Diario de Genaro Licastro. 1914-1915 y, aunque la sabiduría popular aconseja que a caballo regalado no se le mira el diente, me fue imposible quedarme impasible ante algunos defectos de la edición.

¿Y la corrección de estilo apá?

El Diario de Genaro Licastro contiene un descuido editorial inaudito, existen errores elementales como falta de acentos, ausencia de comas y, lo más grave, párrafos enteros que son incomprensibles porque la sintaxis brilla por su ausencia. Pareciera que Miguel Ferro sólo imprimió el texto tal cual.

Para acabarla de redondear, Francisco Gavidia, de la Comisión de Historia de la Diócesis de Querétaro, en el párrafo primero de la página 9 del prólogo, muestra una ignorancia supina, cuando cuestiona los logros de la Revolución Mexicana:

“Toda revolución tiene como consecuencia un cambio radical, o debería, por definición, tenerlo. ¿Tuvimos a caso (sic) ese cambio radical en México? Tomemos el reparto de la tierra como ejemplo. ¿No se siguen realizando ventas ilegales de terrenos ejidales?

La ignorancia de Francisco Gavidia, “representante de dios en la Tierra”, es conmovedora, en nuestro país es absolutamente legal (para desgracia de los campesinos) la enajenación de los terrenos ejidales, “gracias” a Carlos Salinas de Gortari, ex presidente espurio de México, quien, en el año de 1992, reformó el artículo 27 constitucional. Además, sin en verdad hubiese habido un cambio radical, los jerarcas católicos ya no gozarían de los fueros y privilegios que el poder político les otorga impunemente. De otro modo el delincuente Marcial Maciel habría sido juzgado por las leyes de un estado fuerte y laico.

Por otra parte, en el proemio, escrito por Edgardo Moreno, abundan las abreviaturas e iniciales en los nombres propios de nuestros héroes patrios: Fco. I. Madero, I. Zaragoza, J. Ma Arteaga y un largo etcétera que podemos apreciar en las páginas 18 y 19. Sólo faltó que Edgardo utilizara algún hipocorístico, Pancho Madero, por ejemplo.

Los libros son objetos del demonio público (Efraín Huerta, dixit) que llegarán a las manos de los niños quienes no sabrán descifrar quién fue B. Juárez, o bien, pueden caer en manos de ignaros como su servidor que no sabe quién es M. Ocampo: ¿Mafalda, Marcos, María, Mauro, acaso McLane?

Otra viga en el ojo ajeno es la asfixiante sintaxis de Edgardo Moreno en el tercer párrafo de la página 20:

“El autor es el Sr. Genaro Licastro, vecino de Querétaro, al parecer su padre un italiano que vino a México con el archiduque Maximiliano en la segunda mitad del siglo XIX.”

Con la plana corregida, sintáctica e ideológicamente, el texto quedaría de la siguiente manera:

“El autor es Genaro Licastro, vecino de Querétaro, al parecer hijo de un italiano que vino a México con el invasor archiduque Maximiliano de Austria, en la segunda mitad del siglo XIX.”

Por supuesto que a pesar de las pifias editoriales, la publicación del diario de Licastro es valiosa porque muestra el pensamiento conservador de las clases hegemónicas de Querétaro y, hoy, a cien años de aquella gesta revolucionaria, nos damos cuenta que los mochos continúan imponiendo una ideología conservadora, guiados por los jerarcas del reino terrenal.

Esperemos que si se da una reimpresión de este libro, ahora sí haya un verdadero trabajo editorial. Debemos declarar a nuestra ciudad libre de erratas, ratas y erratones. La sociedad insensata se los agradecerá.

*Al momento de pergeñar el presente texto, en otro lugar del país pensaban lo mismo de Javier: el Instituto de Desarrollo Profesional para Libreros, S. C., lo nombró “El mejor vendedor creativo del año 2010”, razón por la cual será galardonado en marzo de 2011 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Felicidades.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

14 Comentarios en “ El Diario de Genaro Licastro y los erratones”

  1. Pamela Herrera dice:

    No se ignorante sr. escobar:

    El 5 de febrero de 1857 el Congreso federal elaboró la nueva Constitución. Esta Carta magna estableció en el artículo 3° la libertad de enseñanza; en el 5° la supresión de los votos de las órdenes religiosas, con lo cual éstas quedaban condenadas a la extinción; en el 13° se suprimió el fuero eclesiástico; en el 27 se negó a las corporaciones civiles y eclesiásticas la capacidad de poseer bienes raíces; y con el 123 puso en manos de los poderes federales la facultad de intervenir en materia de culto religioso y disciplina externa de la Iglesia, como una especie de ejercicio unilateral de patronato.

  2. Julio Figueroa dice:

    Afortunadamente en el error también hay ser.
    Ah, pero cómo se complacen nuestros semejantes en tallarnos nuestras faltas.
    Fraternalmente.
    J.
    Q.
    29-I-2011.

  3. Estimado amigo Fray Escoba: Me gustó mucho tu artículo y me dejó temblando, pues considero que muy poca gente, o basto y amplio crítico, como tu amble persona, me han de leer muy poco, pues si no me harían pedazos al diseccionar mis burradas y metidas de pata, pues escribo, o trato, de reflejar en mis modestas colaboraciones, como si platicara con las personas, y me cuido, lo reconozco, muy poco de la gramática, la cual lamentablemente reprobé desde el kinder, te abraza y desea un muy felíz y no tan crítico año 2011…tu amigo de “Aquellos tiempos”…Mario RE.

  4. Agustín Escobar dice:

    Señora Pamela Herrera: Tiene usted razón, mi ignorancia no tiene perdón, lo acepto.

    Usted me ha dado cátedra sobre los diversos artículos constituciones que han intetado acotar el poder de la iglesia católica. Sin embargo, la terca realidad nos muestra que los poderosos jerarcas, representantes de Dios en la Tierra, siguen retozando de felicidad por los fueros y privilegios que los diferentes gobiernos les dispensan.

    Sólo le pongo dos tiernos botones de muestra: Marcial Maciel, pederasta que murió en olor a santidad y Onésimo Cepeda, que vive rodeado de lujos y actividades fraudulentas, bendiciendo a los poderosos y maldiciendo a los menesterosos.

    Gracias por compartir este espacio que nos permite reflexionar. En nuestra entidad no existe otro igual.

    Agustín Escobar.

  5. Pamela Herrera dice:

    Y que me dice de los gobiernos emanados de la REVOLUCION MEXICANA. (1964-1970 Gustavo Díaz Ordaz. 1970-1976 Luis Echeverría Álvarez. 1976-1982 José López Portillo y Pacheco
    1982-1988 Miguel de la Madrid Hurtado 1988-1994 Carlos Salinas de Gortari 1994-2000 Ernesto Zedillo Ponce de León) señor ponga su atención en esta Hijos… de la revolución ellos en verdad gozan de fuero, y sigen gozando, si Mexico hoy estamos de la ching… es gracias a la revolución y a esto hijos de la ……

    La obra del Sr. Licastro, como una obra de arte no se toca, se deja como esta. no se corrige.

  6. Agustín Escobar dice:

    DO,RE…:

    Querido amigo, detrás de erratas, ratas y erratones, se ecuentran, entre otros aspectos, dos visiones ideológicas antagónicas sobre la gesta revolucionaria en la que murireron muchos hermanos y, como dice el himno El Agrarista “Que dios los tenga en el cielo”.

    Señorita Pamela:

    Totalmente de acuerdo ¿Y qué me dice de los cacharros de la revolufia e hijos de su su prístina madre? Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruíz Cortines y Adolfo López Mateos vivieron como virreyes amparados por la impunidad que el poder otorga.

    ¿Y qué me dice del eternamente imbécil de Vicente Fox y del actual e inepto ocupante de Los Pinos que, al igual que los otros expresidentes, vivieron y viven amancebados con la jerarquía católica?

    En cuanto a la edición del Diario de Genaro Licastro, hubiese bastado que el editor realizara la corrección de estilo correspondiente porque, por muy obra literaria que sea, no se salva de los errores gramaticales propios del autor y los cambios ortográficos que la Real Epidemia Española, en el transcurso de los años, modifica. Con una nota aclaratoria del editor se salva la versión original.

    Totalmente suyo, Agustín Escobar y gracias por continuar la plática.

  7. Pamela Herrera dice:

    Y que me dice del comandante Samy Ruiz, que organizo todo un ejercito en Chiapas, a poco cree que en verdad amaba a los pobres indigenas… ¿A usted no le hizo justicia la revolución?

  8. Pamela Herrera dice:

    y que decir de Cuauhtémoc Cárdenas,Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Heberto Castillo, Gilberto Rincón Gallardo, Carlos Navarrete, Jesús Ortega, René Bejarano, Chayito Robles, Leoney Godoy Rangel y sobre todo Andres López Obrador, y Marcelo Ebrad ¿no le ha hecho justicia la revolución?

    Pobrcitos que amargaditos y frustraditos vivien. Cachoros de la revolución, hijos de los hijos de la revolución. Pobre México con su pasado tan negro de la “revolución”

  9. Agustín Escobar dice:

    Señorita:

    Don Samuel Ruiz fue uno de los pocos hombres sabios de nuestro país, humilde y sencillo supo acercarse a los humillados y ofendidos a quienes, efectivamente, armó de conocimientos y conciencia de su situación, para combatir a la luz de la razón la oprobiosa opresión de caciques, gobernantes y los sectores más reaccionarios de la sociedad mexicana.
    Tatic se distinguió por llevar a la práctica las revolucionarias enseñanzas de Jesús de Nazareth, predicando con el ejemplo, cuando le habría sido más fácil quedarse a vivir entre el lujo y el confort.

    Amen, amén.

  10. Monica Blanca Licastro dice:

    Estoy muy interesada en adquirir este libro pues estoy segurisima que el Sr. Genaro Licastro es mi abuelo, padre de mi mama Mercedes Licastro Guerrero, seria maravilloso poder tener una copia, mi hijo Cristian Olmos-Blanca que cuenta con tan solo 14 anos es un gran lector ganador del Decathlon en San Diego California y graduado con Honores y Veledictoria en su eduacacion elemental en E.U. obteniendo el premio a la excelencia en Literatura, me gustaria muchisimo poderselo regular.

  11. mario moncayo licastro dice:

    El autor de la obra es el SR.GENARO LICASTRO NORIEGA,(TU BISABUELO) El padre de tu mama era el SR.GENARO LICASTRO RIVERA (TU ABUELO). Miguel Ferro/Editor mferroeditio@yahoo.com.mx

  12. Monica Blanca Licastro dice:

    Nuevamente alguien me podria hacer favor de indicarme donde lo puedo obtener el libro citado, ya sabiendo que el autor de dicha obra es el Sr. Genaro Licastro Noriega. Le he platicado a mi hijo sobre este libro y me gustaria muchisimo que lo leyera, estando segura que mi Bisabuelo donde quiera que se encuentre estaria sumamente orgulloso de Cristian y Mony ambos jovenes entregados a sus estudios y proximos a convertirse en Ingeniero Aeroespacial y Nutriologa con Master en Canada, como me gustaria que los hubiese conocido!!!!!!

  13. Miguel Ibarra dice:

    Agradeceré mucho información de cómo obtener una copia de la publicación “Diario de Genaro Licastro”.
    Atte
    Miguel Ibarra
    Fersantian@gmail.com

  14. Agustín Escobar dice:

    Tal vez lo encuentres en la Librería Cultural del Centro, en Corregidora y 16 de Septiembre, Querétaro.

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