El antes y el después

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Hace unas semanas se vendió en una subasta un cuadro en un poco más de un millón de libras esterlinas. Se escuchó un pequeño ruido y aparecieron unas navajas que estaban ocultas en el marco y recorrieron la pintura haciéndola tiritas. La alegoría se adapta a otros aspectos, de principio al consumo, y se comprueba los productos se acaban los súper poderes y dejan de ser milagrosos. Por supuesto también en la política vivimos el antes y después, el depósito el voto las atractivas propuestas se hacen tiritas, no por las navajas ocultas sino por la cruda, la realidad y la inexperiencia. Han quedado puras tiritas de las consultas convocadas por el gobierno electo sobre los temas de la educación y la seguridad, así como el ridículo que los suspenso.La consulta sobre el nuevo aeropuerto tuvo más ambiciosa, El ridículo no sólo es nacional sino internacional. En fin, tengamos paciencia y esperemos a que tomen posesión.









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