Edmundo y sus monumentos

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 Libro_Queretaneidad_Alma_y_caracter_de_los_queretanos

POR Juan Antonio Isla | Querétaro le debe a Edmundo González Llaca cuando menos tres monumentos o uno de varios metros con sus respectivas placas explicativas de sus méritos. Uno por haber promovido el rescate de uno de los pulmones de la ciudad, la zona conocida como Los Alcanfores, en donde el gobernador Mariano Palacios mandó hacer dos parques.

Otro por haber rescatado un rinoceronte de un pantano de Santa Rosa Jáuregui, después de que el animal, huyendo de su cautiverio, había pasado trotando por entre caseríos en donde los habitantes, aterrados, lo confundían con el mismísimo demonio.

Y uno más por ser defensor implacable de varios temas que valen la pena la quijotería y la jicotería. Muchas veces la gente ha confundido los términos y si bien no tienen nada que ver el insecto de picadura grave y molesta con el personaje de la triste figura, enamorado de las causas imposibles, Edmundo ha desempeñado ambos papeles: pica y sueña, usa su ponzoña y lucha contra molinos de viento.

Numerosas son las pruebas de ello: ha defendido el idioma español en mancuerna con la inteligente María Luisa la “China” Mendoza, ha defendido de manera valerosa el medio ambiente de Querétaro como funcionario federal de la materia, ha protegido y no perseguido a los migrantes, como servidor público encargado de un despacho para atenderlos, ha peleado contra la injusticia de la que ha sido fiscal y víctima; ha creado espacios críticos desde el ciberespacio, ha escrito ensayos sobre ese gran mal que ha corroído a México por décadas: la corrupción; ha escrito exitosos libros eróticos de ficción, ensayos sobre temas políticos y electorales y ahora, en un ejercicio intermitente, disciplinado pero eventualmente coartado, aborda el tema de la queretanidad a través de breves diálogos con alguien, verdad o ficción, que puede ser el mismo Edmundo que dialoga consigo mismo y va dibujando en cada viñeta las características del ser que identifica a los queretanos de ayer y de hoy, a los oriundos y a los muchos que han llegado para quedarse.

La identidad queretana es toda una compleja idiosincrasia: Edmundo la explora con breves anécdotas llenas de humor. El resultado es un compendio que merece una reflexión más o menos seria.

No hay identidad colectiva sin excepciones que la confirmen; no hay identidad que no reserve un azoro, un misterio; que no provoque constantemente interrogantes y depare siempre sorpresas y pasmos, aun a quienes participan de ella.

Será porque, como afirmaba Ortega y Gasset, el ser humano, en cualquier época y en cualquier espacio, no debe definirse a través de un infinitivo ni un adjetivo, sino usando siempre el constante y desplegable gerundio: estar siendo.

Una inmovilidad de variados rostros, en todo caso, que al ser observada y cuestionada por los ajenos se mueve de sitio, de manera inasible pero expedita, transitable pero evasiva.

En el libro Queretaneidad, alma y carácter de los queretanos, publicado por el Municipio de Querétaro en una afortunada y cuidada serie editorial, Edmundo González Llaca explora la identidad de sus coterráneos, y de sí mismo, a través de unos sabrosos diálogos (no sabemos si ficticios o verídicos) con un personaje que representa a esa mirada exterior, escrutadora y curiosa, constantemente contrariada y al mismo tiempo seducida por la manera de ser del queretano, incluidas mujeres y hombres.

Con esa lupa siempre dotada con la lente de la ironía, a la que nos tiene acostumbrados, González Llaca, al responder las acuciosas interrogantes de la Chilanga, su interlocutora, repasa en textos doblemente buenos por breves y compendiosos, los más sobresalientes rasgos que le endilgan al nacido en esta ciudad quienes llegan de fuera, a veces para hacer simbiosis; otras, solo por un accidente. Esas características que le son atribuidas con o sin justicia por los foráneos y que a veces el mismo queretano se reconoce o inventa: la ritualidad que revalida o recrea el pasado para sostener el presente; la atención mórbida a las vidas, costumbres y peripecias de los demás, que desemboca en el chisme, y el repliegue puertas adentro, o tras las cortinas, para evitar ser inmiscuido en él; la religiosidad cercana a la manía de la culpa; el doblez injustificado y el disimulo justificable; la obsesión por los arcos, el contrapunto y el carácter barroco que hace de cada queretano un solo ente con el paisaje urbano; la obsesión por el pasado y la desconfianza rayando en xenofobia.

Vuelta hacia sí misma y paralelamente interesada por su entorno y los otros; anclada, en apariencia, a su pasado, la queretana, como toda otra idiosincrasia, se redefine, se reinventa, se reinterpreta, o por lo menos se interroga a sí misma. Dejando más preguntas que respuestas, como Dios manda, es lo que hace González Llaca en este libro, lectura obligada para todo interesado en entender al Querétaro actual y conocer al Querétaro que nos legaron nuestros padres y abuelos.

De algo estamos ciertos: la queretanidad es un valor que da identidad y exclusividad, imbricada trama de rasgos, desde los ejemplos más simples de una sociedad que tiene un carácter propio que defiende a capa y espada y que con dificultad acepta la diversidad, hasta un estilo de ejercer el poder.

Esto es, la queretanidad va desde un modo de hacer las cosas y pensar y expresarse en la vida cotidiana, hasta una forma de hacer política y gobernar.

También por encontrar a través del humor, la fina ironía, la conclusión sorpresiva, las definiciones de nuestro carácter, Edmundo merece otro monumento.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

4 Comentarios en “ Edmundo y sus monumentos”

  1. EDMUNDO / ISLA / QUERETANIDAD
    Buen pluma igualmente, me quedo con la primera parte y los tres primeros monumentos o placas o reconocimientos de Juan Antonio Isla Estrada sobre Edmundo González Llaca.
    Ya leeré el libro sobre la “Queretanidad” y entonces daré mi opinión sobre el mismo. Ahora sólo he hablado del tema, que me parece en estos tiempos un tanto falso y pueril. En fin.

    Paz decía en Posdata a propósito de El Laberinto del mexicano:
    –El mexicano no es una esencia sino una historia. / El tema de México desemboca en la reflexión sobre la suerte de América Latina. / Repetiré que no somos nada, excepto una relación: algo que no se define sino como parte de una historia. / Y ahora, ¿seremos al fin capaces de pensar por nuestra cuenta? / La crítica: esa actividad que consiste, tanto o más que en conocernos, en liberarnos.
    ¿Qué hace el amigo Edmundo en su libro? Ya veremos. Hoy suspendo el juicio sobre su libro, no sobre el tema. Espero que alguno comprenda. Qro. Qro., La Presidentes, sábado 13-XII-2014.

  2. LA QUERETANIDAD DE EDMUNDO SEGÚN ISLA ESTRADA:
    –Con esa lupa siempre dotada con la lente de la ironía, a la que nos tiene acostumbrados, González Llaca, al responder las acuciosas interrogantes de la Chilanga, su interlocutora, repasa en textos doblemente buenos por breves y compendiosos, los más sobresalientes rasgos que le endilgan al nacido en esta ciudad quienes llegan de fuera, a veces para hacer simbiosis; otras, solo por un accidente. Esas características que le son atribuidas con o sin justicia por los foráneos y que a veces el mismo queretano se reconoce o inventa: la ritualidad que revalida o recrea el pasado para sostener el presente; la atención mórbida a las vidas, costumbres y peripecias de los demás, que desemboca en el chisme, y el repliegue puertas adentro, o tras las cortinas, para evitar ser inmiscuido en él; la religiosidad cercana a la manía de la culpa; el doblez injustificado y el disimulo justificable; la obsesión por los arcos, el contrapunto y el carácter barroco que hace de cada queretano un solo ente con el paisaje urbano; la obsesión por el pasado y la desconfianza rayando en xenofobia. // Juan Antonio Isla Estrada, Magazine de Q, próxima semana. 13-XII-2014.

  3. Estimado Edmundo: Te deseo muchos y buenos lectores. Creo que los tendrás. Escribes y hablas bien. Fraternalmente. Julio. Qro. Qro., La Presidentes, lunes 15-XII-2014.
    –En el cumpleaños del poeta subterráneo y solar Efraín Bartolomé y del tallador de palabras, emociones y sentimientos Agustín Escobar y de mi amiga Alejandra H.

  4. Rafael Castillo dice:

    Bonita semblanza Juan Antonio.

    Felicidades Edmundo.

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