ECONOMÍA SIN CERA : PREOCUPACIONES LEGÍTIMAS

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La LEY se debe aplicar,
Sin consignas ni dedazos,
Y se deben castigar,
A tranzas y corruptazos,
Y no se vale ya actuar,
Con perdón y con abrazos.

Hace varios años, Carmen Aristegui entrevistó al Ex Presidente Miguel de la Madrid para incorporar la entrevista a un libro que estaba por publicar, entrevista que fue hecha en la casa de él, perfectamente programada para realizarse en varias sesiones, cuyo contenido se dio a conocer antes de la publicación del libro y su contenido molestó a muchos de sus allegados y a alguno de sus familiares, los que descalificaron públicamente esas declaraciones señalando que el Ex Presidente no estaba pleno de sus facultades y de que las había hecho a la carrera, sin pensar, como si se hubiera tratado de una entrevista callejera.

Dentro de lo declarado recuerdo dos puntos que en su momento me llamaron mucho la atención, el primero en el que aseguraba que en cada cambio de administración, los funcionarios que entraban protegían a los que salían, ya que la corrupción y la impunidad eran los aceites que lubricaban nuestro sistema político. En el segundo punto se refería a que estaba arrepentido de haber dejado como su sucesor a Salinas de Gortari.

Esta anécdota se me vino a la mente hace unos días, al oír con sorpresa y enojo, que el Presidente Electo decía que no iba a castigar a los funcionarios actuales ni del pasado reciente, que haría borrón y cuenta nueva, y que su política anti corrupción se aplicaría a los nuevos funcionarios a partir del 1 de diciembre. Muchos de los que votamos por él lo hicimos con la esperanza de que ese lubricante del que habló De la Madrid, se terminara y se implantara uno nuevo basado en la honestidad y en el respeto por el Estado de Derecho.

La verdad no entiendo su declaración, ni menos que quiera someter a consulta el tema, la aplicación de la ley no debe estar sujeta a consignas del Presidente en turno ni a mayoría de votos, él no puede decir qué cosas se deben investigar y castigar y cuáles no. Me parece muy bien que no llegue con una actitud de cacería de brujas, que se dedique a tratar de resolver los graves problemas que nos aquejan, pero debía dejar que las autoridades encargadas de investigar y de hacer justicia realicen su trabajo y que se castigue a todos aquellos que cometieron delitos sin importar su jerarquía, su filiación partidista, su religión, ya que la única forma de terminar con la impunidad es aplicando la ley, castigando a los culpables de infringirla y la peor es perdonando a los corruptos, ya que la señal que se da es que lo dicho por De la Madrid sigue teniendo vigencia.

Una de las cosas por las que más ha luchado el grupo “Ciudadanos por la Democracia A.C.” al que pertenezco, es el de establecer en la ley las figuras de participación directa de la ciudadanía en la democracia como son “El Referéndum”, “El Plebiscito”, “La Consulta Popular”, “La Iniciativa Popular”, “La Revocación de Mandato” y aunque algunas ya quedaron incluidas, los requisitos que les pusieron los legisladores para poderlas utilizar resultaron tan exagerados y limitativos que las han hecho inoperantes.

Estoy convencido de que es necesario adecuar la ley para que estas figuras sean operativas y útiles y que la opinión de la gente sirva para la mejor toma de decisiones y parece ser que es lo que pretende hacer el nuevo gobierno que está por iniciar; sin embargo, las consultas que se están realizando, no en forma ilegal, porque no es ilegal hacer las consultas que se quieran, sino informales, carentes de metodología y muy cuestionables pues están aparentando que se hacen para respaldar decisiones ya tomadas en lugar de que sirvan verdaderamente para orientar el sentido de las decisiones, son un error ya que se pueden chotear, la gente les puede perder el respeto y además, con éstas, en lugar de validar las decisiones como se pretende las ponen en entredicho; sin embargo, es curioso que la gente que protestó por la consulta sobre el aeropuerto exigiendo que se hiciera lo mismo con el Tren Maya y con la nueva refinería, ahora que se va a hacer, las critican también, lo que demuestra que una parte de la población, va a criticar cualquier cosa que haga AMLO.

López Obrador tiene la legitimidad que le dio su claro triunfo electoral y eso le permitirá tomar muchas decisiones, para eso fue electo, no necesita estar consultando todo, no necesita validar sus decisiones, basta con cumplir los requisitos exigidos a cualquier proyecto y mientras hay que esperar a la nueva ley para contar con consultas bien hechas y que sean vinculatorias.

El grupo no simpatizante con López Obrador no se ha resignado al resultado de la elección, y sigue buscando la forma de debilitarlo en lugar de darle al menos el beneficio de la duda y por eso me parece incomprensible que él, sabiéndolo, en lugar de ser más cuidadoso en sus acciones y en sus declaraciones, haga algunas que resultan muy controvertidas, aún entre los simpatizantes con él, lo que en lugar de abonarle le resta.

Qué bueno que la gente pueda opinar, tenemos que formar ciudadanía con información confiable sobre las ventajas y desventajas de cada opción y saber qué cosas se deben consultar y cómo se deben hacer las preguntas. Las personas opositoras a esta práctica aseguran que la mayoría de la gentes es inculta y por tanto que carecen de capacidad para responder, pero yo sostengo que la mayoría de la gente efectivamente es inculta pero no es tonta y se da cuenta cuando algo la puede perjudicar o beneficiar y si esos opositores sostienen que esa gente no debía ser consultada, seguramente pensarán que tampoco deberían tener derecho a votar, ya que es más importante y trascendente elegir Presidente que escoger un proyecto.

Esas personas insisten en que las consultas solo se deben realizar a expertos; sin embargo, en las últimas semanas he visto mucho programas televisivos de opinión con supuestos “EXPERTOS”, primero sobre el aeropuerto y ahora sobre la Guardia Nacional y después de arduas y sesudas discusiones no han llegado a ningún acuerdo, no ha habido consensos, o sea que su opinión es muy valiosa pero no es contundente, no garantiza que se pueda llegar a las mejores soluciones, son instrumentos que deben estar al servicio de la política. ¿Usted qué opina?

6 de noviembre de 2018
memo_casa@hoo.com

 










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