ECONOMÍA SIN CERA N240 ¿PANDEMIA O MANIPULACIÓN?

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Yo me siento sorprendido,
Por tal manipulación,
El virus siempre ha existido,
Pero tiene mutación,
Al mundo lo han convertido,
En una férrea prisión.

Yo no sé de medicina ni de enfermedades pero de lo que sí sé, un poco, es de matemáticas y de probabilidad y estadística, materia que impartí en la Facultad de Ingeniería de la UNAM durante varios años y con base en esos conocimientos me atrevo a presentar algunos argumentos que muestran mi preocupación por las medidas adoptadas y casi impuestas al mundo por la Organización Mundial de la Salud, para atacar un nuevo virus, ya que estoy convencido de que los efectos de tales medidas van a ser muchísimo más graves que los que puede provocar ese virus, tanto en lo emocional como en lo económico. La intención de este escrito es informar a la población que la posibilidad de contraer esa enfermedad es sumamente baja y mucho más baja la probabilidad de morir y de que corre más riesgos con muchas otras enfermedades con el fin despertar su inquietud para que no se dejen llevar por la campaña que cada vez le restringe más libertades y para pedirle a los supuestos analistas que opinan de todo que se pongan a investigar sobre el fenómeno, ¿qué hay en el fondo?, ¿por qué la OMS la declaró Pandemia sin fundamentos sólidos?, ¿dónde y cómo surgió este virus?, ¿es un hecho fortuito o planeado?, ¿por quién y para qué?, ¿es cierto que la tecnología digital 5G causa efectos en los humanos y en las zonas en las que ya existe esta tecnología ha pegado más fuerte el virus?, ¿cuantificación del desastre económico y social mundial por las medidas?, ¿a quién beneficia todo este supuesto caos? Aclaro, no es mi intención minimizar este virus, pero es importante ponerlo en perspectiva para valorarlo como es, una enfermedad de contagio, como hay muchas otras aún más graves, que se debe enfrentar y con medidas higiénicas tratar de evitar contagiarnos, pero otra cosa es permitir que nos manipulen tan impunemente.
El COVID-19 (acrónimo del inglés coronavirus disease 2019), es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2, el cual se detectó por primera vez en la ciudad china de Wuhan (provincia de Hubei) en diciembre de 2019 de donde se propagó a más de 100 territorios y el 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud la declaró pandemia, es un virus que provoca síntomas similares a los de la gripe, entre los que se incluyen fiebre, tos, disnea, mialgia y fatiga y en unos cuantos casos graves puede producir neumonía y síndrome de dificultad respiratoria aguda que puede llevar a la muerte, a la fecha no hay tratamiento específico para su cura, por lo que se atiende con medidas terapéuticas para mitigar síntomas y mantener las funciones vitales.
En el mundo mueren al año como 60 millones de personas y un poco más de la cuarta parte es por cardiopatía isquémica y el accidente cardiovascular; la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) provoca más de 3 millones de muertes mientras que el cáncer de pulmón, de tráquea y de bronquios se lleva a 1.7 millones, las diarreicas a 1.5 millones y los accidentes de tránsito se llevan a otro millón y medio de personas al año. ¿Por qué si las infecciones de las vías respiratorias inferiores continúan siendo la enfermedad transmisible más letal en el mundo con más de un millón y medio de muertes al año, la Organización Mundial de la Salud nunca la ha considerado pandemia ni ha recomendado el encierro y la paralización de las actividades económicas?
A la fecha el Covid-19 se ha llevado a 40,500 personas (3,321 en China, 12,430 en Italia, 8,189 en España, 3,514 en Francia, 2,898 en Irán, 2,850 en USA, 28 en México), pero me llama mucho la atención que desde que en Wuhan brotó la alarma por el primer caso, se empezó una campaña con claros tintes amarillistas y sensacionalistas y los noticieros de todo el mundo, como si obedecieran a un script, iniciaron la trasmisión de lo que sucedía con este virus, su evolución, como si fuera un fenómeno aislado y único, presentan mapas a color para mostrar en color de la muerte, las zonas más infectadas, pero sin contrastar los datos con otras epidemias y enfermedades mucho más graves y letales y sin señalar la proporción respecto a los tamaños de población, como si hubiera la intención de querer hipnotizar a la población, sometiéndola a un estrés y a una psicosis irresponsable. Resulta curioso y contradictorio que un poco después de que el Director General de la OMS declarara el estado de alarma, señalando: «Nuestro mayor enemigo en este momento no es el virus en sí mismo sino el miedo, los rumores y el estigma» declarara la pandemia global y propicia la campaña de desinformación y de miedo. ¿Con qué criterio y con qué propósito?
En los casos más críticos a nivel mundial como Italia, España, Nueva York, el número de infectados va de 1,500 a 5,500 por cada millón de habitantes y en otras partes el número es mucho menor, o sea, la probabilidad de que alguien se infecte es del 0.15 al 0.55%, o sea, muy baja, muy inferior al uno por ciento. ¿Con qué base muchos medios de información nacional e internacional hablan de que entre el 70 y 80% de la población se verá infectada? El contagio depende de tres factores: causa externa (virus), el medio ambiente y componente genético y la probabilidad de que coincidan los tres factores es muy baja.
Me agrada que cada día oigo más voces críticas y reviso estudios realizados por personas preparadas y bien intencionadas, en Europa y aquí en mi país, muchas de ellas expresadas por especialistas en el tema, que están exigiendo aclaraciones al Organismo mundial de la salud, asegurando que las medidas adoptadas son a todas luces desproporcionadas, pero mientras tanto, ¿Quién puede medir los daños psicológicos, emocionales y físicos de mantener a una población aislada y lejos de sus seres queridos?, ¿Cuánto tiempo tomara recuperar las actividades económicas y a qué costo?, ¿Quiénes resultaran beneficiados y quienes perjudicados una vez que se restablezca la calma?, ¿qué enseñanzas debiéramos aprender de esta crisis?
Yo trato de hacer vida normal pero las circunstancias no me dejan, me han ido cerrando todos los lugares a los que acostumbraba ir, aprovecho el tiempo estudiando, practicando música y compartiendo con mi esposa la comida, las canciones, los juegos de mesa y los paseos, me resisto a quedarme en mi casa, si mi contagio y muero, de algo tengo que morir, de lo que sea, antes de paralizarme y morir de miedo. ¿Usted qué opina?
memo_cas@yahoo.com










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