ECONOMÍA SIN CERA N236 “CUARTA TRANSFORMACIÓN PETROLERA”

|




Hoy la industria petrolera,

Está en un tobogán,

No sé lo que nos espera,

Las propuestas ahí están,

Puede ser la mera mera,

Si ese fuera nuestro afán.

La producción de petróleo en 1911 fue de 12.5 millones de barriles y creció durante la Revolución y en 1921 alcanzó una cifra record de 193 millones de barriles, de los cuales sólo el 1% era para consumo nacional y el resto para exportación. Para fines de análisis de la industria petrolera dividiré su historia en 4 etapas:

•  A partir de 1938 con la “Expropiación petrolera” decretada por el Presidente Cárdenas y que consistió en la expropiación legal de maquinaria, instalaciones, edificios, refinerías, estaciones de distribución, embarcaciones, oleoductos y en general, todos los bienes muebles e inmuebles de las compañía extranjeras que controlaban la industria. Los agoreros del desastre se equivocaron y el país, con sus propios recursos y sus propios técnicos formados en la UNAM y en el Instituto Politécnico Nacional, lograron a través de PEMEX (empresa creada en 1938) utilizar y hacer producir las instalaciones y bienes expropiados para apoyar un proceso de industrialización del país, aumentando el consumo interno y exportando el excedente hasta 1966 en que se dejó de exportar y en 1971 fue necesario importar el 15% del consumo nacional y en 1973 se alcanzó la autosuficiencia, pero sin capacidad de exportación.

•  Los organismos financieros internacionales señalaron en 1976 que los precios internacionales del crudo irían hacia arriba y México no los aprovecharía pues no contaba con capacidad de exportación, a diferencia de otros países exportadores que controlaban sus ventas abriendo o cerrando válvulas. Nuestro gobierno aceptó el reto y mediante un fuerte endeudamiento construyó, d e 1976 a 1982, una gran plataforma de producción para atender el consumo interno y para exportar un millón y medio de barriles diarios de crudo. La predicción falló, no se pudo administrar la supuesta riqueza que vendría, se quedó el endeudamiento, pero también se quedó la plataforma de exportación que ha ayudado a las finanzas del país hasta la fecha. ​ En 1982, con las perforaciones de la sonda de Campeche el volumen de producción anual fue de 2.74 millones de barriles diarios, de los cuales Pemex exportó el 58% de su producción.

•  A partir de 1988 los gobiernos neoliberales establecieron, deliberadamente, una política de dependencia energética, se dijo que el país se concentraría en exportar crudo de manera creciente, sin darle valor agregado, o sea que no se volvieron a construir refinerías ni plantas petroquímicas, bajo el argumento de que con los ingresos por la venta del crudo podríamos importar gasolinas, alimentos y todo lo que necesitáramos. Se impuso una carga fiscal a PEMEX excesiva, para sustituir el vacío de aportación fiscal de las grandes empresas, resultaba más cómodo exprimir a Pemex que hacer una reforma fiscal justa y así le quitaron a la empresa su capacidad para invertir en exploración y explotación y tuvieron un buen argumento para proponer entregar campos a empresas privadas principalmente extranjeras. En los gobierno panistas se tuvo el mayor excedente monetario de la historia por precios internacionales muy altos y costos bajos (aun incluyendo la corrupción y el sindicato) y sobre explotaron los campos para exportar más y todo lo dilapidaron. En este período, aparte de no construir refinerías, bajo el argumento de que era más barato importarlas, se dejaron deteriorar las existentes, mismas que están trabajando muy debajo de su capacidad instalada, lo que nos ha llevado a tener que importar del orden del 80% de las gasolinas que consumimos, actividad a la que tenemos que destinar 30,000 millones de dólares. Con la reforma energética aprobada en el gobierno anterior no se ha logrado producir nada y la producción de Pemex y sus exportaciones han venido cayendo sistemáticamente.

•  Con el reciente cambio de gobierno, se presenta la oportunidad de una cuarta etapa para la industria petrolera y para Pemex, tratando de recuperar nuestra soberanía energética, entendida como la capacidad del Estado mexicano de garantizar, por medio de los organismos públicos, las empresas de capital nacional y la ciencia, tecnología e ingeniería nacional, las necesidades energéticas de la población, equilibrando otras energías renovables y no renovables con el petróleo, que aún tendrá muchos años de vigencia, aunque se diga lo contrario. Es increíble que en un país petrolero como el nuestro se discuta si se debe o no aumentar la capacidad de refinación. Países como China, India, Estados Unidos y muchos más siguen construyendo refinerías y aquí hay voces que insisten en que no es negocio y aparte olvidan los riesgos de la dependencia de las importaciones. Imagínense a Trump amenazándonos con no vendernos gasolinas. Pemex no debe morir, se debe re estructurar, depurar, tecnificar, limpiar, es un patrimonio de los mexicanos y todos deberíamos exigir que se haga, en lugar de estar de catastrofistas e ignorantes diciendo que no hay futuro, que no es negocio, que las energías renovables van a dominar el mercado, que todo el transporte va a ser eléctrico, que no tenemos capacidad técnica ni profesionales ni trabajadores capaces de levantar la industria. Hay personas que pretenden prever el futuro y otras que se dedican a construirlo, yo prefiero a las segundas y apuesto por este cambio, no es sencillo, se requiere mucho esfuerzo coordinado, pero creo que la energía del país deberíamos ponerla en este objetivo, ¿Usted qué opina?

memo_cas@yahoo.com










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Envía tu comentario