ECONOMÍA SIN CERA N234 “ARANCELES Y OTRAS AMENAZAS”

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TRUMP igual que sus votantes,

Es peleonero y racista,

AMLO no quiere usar guantes,

Se muestra muy pacifista,

Nos urgen ideas brillantes,

Soberanas y realistas.

¿En qué mundo estamos? En el mundo al revés que señalaba el gran escritor uruguayo Eduardo Galeano. Por un lado Trump, desde Washington, está en desacuerdo con las políticas del “Consenso de Washington”, promueve el proteccionismo, no respeta acuerdos de libre mercado, amenaza con imponer aranceles a sus importaciones, y por otro, nuestro Presidente, que llegó al poder al tercer intento, abanderando partidos de izquierda, crítico del neoliberalismo, ahora defiende el libre mercado y trata de evitar, a cualquier costo, que nos impongan aranceles a las importaciones procedentes de nuestro país.

El Presidente de Estados Unidos se sabe poderoso y le gusta demostrarlo, tratando de imponer sus puntos de vista a través de amenazas a otros países, lo que suele lograr, más con unos que con otros, según la correlación de fuerzas con cada uno de ellos. No es una persona con ideas extravagantes o locas como lo quieren catalogar, sus formas de ser y de pensar son representativas de un alto porcentaje de la población de su país, de gente que detesta todo lo que atente contra su estatus: los negros, los latinos, los migrantes, el libre mercado, los mercados emergentes con mano de obra barata. Su discurso beligerante contra esos componentes caen en tierra fértil, por eso ganó, y ahora, que va a buscar la reelección, va a intensificar sus ataques, siendo México uno de sus blancos preferidos, con el agravante de que ahora no sólo será un candidato a la Presidencia sino que será también el Presidente en funciones, de manera que sus amenazas las puede cumplir cuando se le antoje. Como este personaje prefiere la imposición al diálogo, no es un interlocutor confiable y no vale la pena llegar a acuerdos con él, ya que aunque la otra parte cumpla sus compromisos, él siempre podrá decir que fueron insuficientes.

Los procesos migratorios no son fenómenos nuevos; sin embargo, en las últimas décadas se han transformado, la era de la globalización hace que cualquier lugar de la tierra parezca alcanzable, sin importar distancias, diferencias culturales, sociales y económicas, la gente se va de un país a otro no por diversión ni por placer, sino en búsqueda de mejores oportunidades laborales, de una mejor forma de vida, por huir de las amenazas a sus vidas y en nuestro caso, muchos conciudadanos se han tenido que ir al “otro lado” por esas y otras motivaciones, al igual que muchos vecinos de Centroamérica, que se atreven atravesar nuestro país para intentar ingresar a EEUU. Trump propone construir un muro para evitar que entren los migrantes a su país mientras que AMLO prefiere atender las causas, por lo que ha propuesto un programa de desarrollo para el sur del país y para los países de Centroamérica, para crear empleos y buscar que esa gente pueda vivir con dignidad en su lugar de origen.

Hace unas semanas y argumentando que no hacemos la tarea para contener la migración de centroamericanos, Trump nos amenazó con imponer un arancel general del 5% a todas sus importaciones que procedan de México, tasa que podría llegar hasta el 25%, usando el tema comercial como palanca para presionar por una solución, según él, del conflicto migratorio, como si México fuera el responsable del mismo. Esta amenaza la hizo utilizando una facultad que le conceden sus leyes, de excepción por seguridad nacional, violando el tratado de libre comercio que tenemos con ellos y que aún está vigente y que prohíbe el establecimiento de aranceles.

Nuestro presidente envió una delegación a EEUU para dialogar sobre el asunto y se logró un “acuerdo” que permitió que los aranceles no entraran en vigor, que México tratara de disminuir el flujo de migrantes v que en 45 días se volvería a evaluar la situación y por lo que ya comentamos con anterioridad, es muy probable que Trump no quede satisfecho con los resultados e insista con su amenaza de poner aranceles y de convertirnos en un “tercer país seguro”, concepto que nació en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados firmado en Ginebra, Suiza, en 1951, por el cual ese tercer país debe darle las atenciones necesarias a las personas refugiadas cuando el país de destino no las recibió, ya que no se les puede regresar a su país de origen. Este acuerdo ha sido muy polémico sobre todo porque México aceptó cumplir ciertas metas migratorias a cambio de evitar los aranceles, yo coincido pero pienso que al menos se ganó un plazo de 45 días y no es poca cosa, no explotó la bomba pero puede explotar después, por lo que se debe aprovechar este tiempo para diseñar una estrategia sólida para enfrentar con dignidad e inteligencia el doble problema y no permitir que el señor Trump nos obligue a hacer todo lo que le convenga para lograr su reelección.

Usando la misma excusa de la seguridad nacional, Trump vetó a la empresa china Huawei, segunda mayor fabricante mundial de telefonía móvil, de seguro porque es la más avanzada en el desarrollo de la tecnología 5G, clave para la inteligencia artificial y la robotización de la sociedad. ¿Dónde quedó el libre mercado? Curiosamente, China cuenta con el 55% de las reservas mundiales de “Tierras Raras” (nombre común que se da a 17 elementos químicos fundamentales para producir celulares, baterías de autos eléctricos y muchas cosas más) y en el caso de Venezuela, donde aparentando preocupación por la falta de democracia y las condiciones de vida de su población, lo declara como peligro para la seguridad de EEUU. Curiosamente, este país hermano cuenta con las reservas petroleras más grandes del mundo (298.000 millones de barriles, según la Energy Information Administration; mismas que son mayores a las de las de Arabia Saudita, Rusia o Irán y ocho veces más grandes que las de Estados Unidos).

Todo esto me hace recordar un chiste que contaba uno de mis hijos cuando tenía 5 años: “Todos los días iba un elefante a tomar agua y a su paso rumbo al río aplastaba y mataba con sus patas a miles de hormigas. Las que se salvaron hicieron un plan para defenderse, al día siguiente cuando el elefante caminaba rumbo al río, salieron hormigas de todas partes y se le subieron hasta lograr cubrir todo su cuerpo. El elefante al sentirlas, las dejó acomodarse y después sacudió con fuerza su cuerpo y todas, salvo una que logró mantenerse en el cuello del elefante, cayeron al suelo. Al reponerse y ver que una de ellas no había caído le gritaron a coro: ¡AHORCALO!, ¡AHORCALO!

Volviendo al caso de México, llevo mucho tiempo insistiendo en la necesidad de avanzar hacia la autosuficiencia de alimentos y de energía. Imagínense a Trump publicando un twiter señalando que México no cumplió y siguen pasando migrantes por lo que nos dejara de vender alimentos básicos y/o gasolina. No tengo claro que debemos hacer pero creo que es una oportunidad histórica para redefinir nuestro rumbo y lo debiéramos hacer en un ambiente de unidad nacional. ¿Usted qué opina?

memo_cas@yahoo.com










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