ECONOMÍA SIN CERA N230 “LA INFLUENCIA DE LO FRANCÉS EN MI VIDA”.

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Siempre tuve la ilusión,

De a París ir a estudiar,

Y me puse por misión,

Tiempo a Francia dedicar,

Se presentó la ocasión,

Y la supe aprovechar,

París y lo francés han estado muy vinculados a mi vida y por eso me impactó mucho ver, hace unos días, las imágenes del incendio espectacular que dañó gravemente la Catedral de Nuestra Señora, una de las catedrales góticas más antiguas del mundo, construida entre 1163 y 1245 en la Île de la Cité, en París, dedicada a la Virgen María.

Desde muy joven me interesó leer sobre la revolución francesa (1789-1799) la que marcó el final definitivo del feudalismo y del absolutismo en ese país. La organización política de Francia en el siglo XIX osciló entre república, imperio y monarquía, pero la revolución sentó las bases de la democracia moderna, bajo los principios de libertad, igualdad y fraternidad.

Asimismo y vinculado con el mismo tema, también leí sobre “La Ilustración”, movimiento cultural e intelectual de Francia e Inglaterra (mediados del siglo XVIII-principios del siglo XIX) que inspiró profundos cambios culturales y sociales, entre ellos la Revolución Francesa y su nombre obedece a su finalidad de disipar las tinieblas de la ignorancia, la superstición y la tiranía, mediante las luces del conocimiento y la razón y se expandió gracias a nuevos medios de publicación y difusión y también a través de reuniones en domicilios particulares, en las que participaban intelectuales y políticos que debatían sobre ciencia, filosofía, política o literatura, ejemplo que siguieron nuestros conspiradores insurgentes.

De estudiante y a diferencia de compañeros que soñaban con ir a Estados Unidos a seguir estudiando, a mí me interesaba Francia. Ayúdate que Dios te ayudará y me puse a estudiar el idioma por si acaso. Terminada mi carrera y mi Maestría en la UNAM entré a trabajar en la Secretaría de Obras Públicas, a la que meses después, llegó una invitación de la Embajada de Francia, ofreciendo dos becas para que dos funcionarios fueran a Francia a hacer un Stage (práctica) sobre “Economía de los Transportes”, mismas que fueron asignadas a dos compañeros con más antigüedad y jerarquía que yo y pensé que, con suerte, algún día me tocaría a mí. Los escogidos tenían ese plazo de un año para aprender el idioma, antes de que iniciaría la práctica; sin embargo, tres meses antes de su inicio, uno de ellos tuvo un problema de salud que lo obligó a cancelar su participación y las autoridades buscaron un sustituto, ya no había tiempo para aprender el idioma, así que me tocó a mí. Estuve seis meses trabajando codo a codo y aprendiendo con técnicos del Ministerio del Transporte, de ferrocarriles, del metro, de empresas de autotransporte federal, de navieras y de empresas aeronáutica y aprendí sus métodos de trabajo y sus tipos de análisis para planear y operar infraestructura y equipo de transporte. Mi esposa y yo pudimos también conocer París y una parte importante de Francia.

Muchos años después, mis hijos mayores estudiaban la Preparatoria y en la escuela formaron un grupo de teatro, presentaron varias obras sencillas y luego se pusieron a ensayar, por cerca de un año, la obra musical “Los Miserables” (obra del escritor Francés Víctor Hugo) y en ese tiempo en mi casa sólo se hablaba de ese tema. Nuestra vida familiar se divide en dos etapas, AM y PM, (antes de los miserables y pasando los miserables) y con gran éxito hicieron 15 representaciones (record para obra estudiantil) y ya de adultos, la volvieron a presentar aquí en Querétaro con la participación de sus hijos (mis nietos).

Como aficionado a la literatura, admiro al gran escritor francés Víctor Hugo (1802-1885), poeta, dramaturgo, novelista romántico, político e intelectual comprometido e influyente en la historia de su país y en su literatura, autor de “Los Miserables”, “Nuestra Señora de París” y también de discursos políticos en la Cámara de los Pares, sobre temas como la pena de muerte, la educación y los derechos de las mujeres. Sus opiniones, a la vez morales y políticas​ y su obra excepcional, lo convirtieron en un personaje emblemático a quien la Tercera República honró a su muerte con un funeral de Estado.

La semana pasada jugué tenis con mi nieto de 14 años, íbamos un set a favor de cada uno y no quise jugar el tercero y me dijo: “Abuelo, te estás volviendo viejo”, con lo que me hizo recordar el escrito de Víctor Hugo sobre ese tema, que les comparto a continuación:

– Te estás volviendo viejo, has dejado de ser tú, te estás volviendo amargado y solitario.

– No, respondí; no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo sabio. He dejado de ser lo que a otros agrada para convertirme en lo que a mí me agrada ser, he dejado de buscar la aceptación de los demás para aceptarme a mí mismo, he dejado tras de mí los espejos mentirosos que engañan sin piedad. No, no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo asertivo, selectivo de lugares, personas, costumbres e ideologías. He dejado ir apegos, dolores innecesarios, personas, almas, y corazones, no es por amargura es simplemente por salud. Dejé las noches de fiesta por insomnios de aprendizaje, dejé de vivir historias y comencé a escribirlas, hice a un lado los estereotipos impuestos, dejé de usar maquillaje para ocultar mis heridas, ahora llevo un libro que embellece mi mente. Cambié las copas de vino por tazas de café, me olvidé de idealizar la vida y comencé a vivirla. No, no me estoy poniendo viejo. Llevo en mi alma lozanía y en el corazón la inocencia de quien a diario se descubre. Llevo en las manos la ternura de un capullo que al abrirse expandirá sus alas a otros sitios inalcanzables para aquellos que sólo buscan la frivolidad de lo material. Llevo en mi rostro la sonrisa que se escapa traviesa al observar la simplicidad de la naturaleza, llevo en mis oídos el trinar de las aves alegrando mi andar. No, no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo selectivo, apostando mí tiempo a lo intangible, reescribiendo el cuento que alguna vez me contaron, redescubriendo mundos, rescatando aquellos viejos libros que a medias páginas había olvidado. Me estoy volviendo más prudente, he dejado los arrebatos que nada enseñan, estoy aprendiendo a hablar de cosas trascendentes, estoy aprendiendo a cultivar conocimientos, estoy sembrando ideales y forjando mi destino. No, no es que me esté volviendo viejo por dormir temprano los sábados, es que también los domingos hay que despertar temprano, disfrutar el café sin prisa y leer con calma un poemario. No es por vejez por lo que se camina lento, es para observar la torpeza de los que a prisa andan y tropiezan con el descontento. No es por vejez por lo que a veces se guarda silencio, es simplemente porque no a toda palabra hay que hacerle eco. No, no me estoy poniendo viejo, estoy comenzando a vivir lo que realmente me interesa.

¿Usted qué opina?

memo_cas@yahoo.com










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Un Comentario en “ ECONOMÍA SIN CERA N230 “LA INFLUENCIA DE LO FRANCÉS EN MI VIDA”.”

  1. Don Guillermo,lo felicito por su texto en el que vierte palabras como trazos de un educado pincel y reflexiones como un atinado mirlo enamorado desde la Copa de un árbol, compartiendo la flor de sus años Dorados sin menoscabo de parecer romántico o cursi, al contrario , convencido de sus palabras de agua, que refrescan el pensamiento de quien las lee y bebe de ellas… Aprecio que existan hombres idealistas que aún creen que la poesía de la vida merece la pena vivirla y compartirla… Saludos fraternales de un aprendiz de poeta al que alguna vez permitió tañer su guitarra y estrechar su mano… Que la inspiración le siga asistiendo en cualquiera circunstancia como conviene a un alma Rebozada de vida!

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