ECONOMÍA SIN CERA N229 “CONFERENCIAS MAÑANERAS”

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No por mucho madrugar,

Más temprano se amanece,

Es preciso coordinar,

Pues el trabajo engrandece,

Y no se debe fallar,

Si no el proyecto fallece.

Me platicaba mi papá que en el sexenio en que gobernó el General Lázaro Cárdenas, cuando se informaba a la población que el Presidente dirigiría un mensaje a la nación, toda la gente procuraba escucharlo, sabía qué lo que informaría sería algo muy importante.

En los sexenios posteriores los mensajes a la población se limitaron a felicitar a las familias por un año nuevo o para dar un mensaje de aliento a la población afectada después de un terremoto o una inundación. Las conferencias de prensa nunca han sido muy del agrado de los gobernantes, pues siempre y sobre todo en los últimos tiempos han preferido entregar a los medios de información y comunicación los llamados “boletines de prensa”, en los cuales se expone el punto de vista de la autoridad sobre algún asunto específico, se reparte a todos los medios y se asegura uniformidad en la información y así se evita que el funcionario se exponga a dar una respuesta inadecuada a algún periodista incisivo o a quedar como ignorante del tema en cuestión, o a que cada medio publique su interpretación sobre lo dicho por el funcionario.

Una de la novedades de la actual administración, aunque ya se sabía que igual lo había hecho López Obrador como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, es realizar todos los días, de lunes a viernes, una conferencia de prensa mañanera de entre una y dos horas de duración, en las que establece la agenda política con temas que de inmediato se discuten en medios y redes sociales; presenta programas, proyectos y estrategias; lanza acusaciones, no siempre con sustento; responde a acusaciones y asegura que se investigarán y se corregirán; da clases de historia; hace recomendaciones morales para que todos hagamos bien las cosas y seamos felices; debate con algunos periodistas; escucha halagos y peticiones; critica a los gobiernos anteriores por haber sido neoliberales y corruptos causantes de la triste situación en que se encuentra el país; critica a la prensa conservadora calificándola de “fifi”; señala que no va a enfrentar la violencia con violencia; lleva eventualmente a colaboradores para que expliquen algún asunto de su competencia; indica que se acabará la corrupción y la impunidad pero no se presentan denuncias formales contra los corruptos visibles. Está herramienta de comunicación le ha permitido al gobierno federal ahorrar sumas importantes de dinero en materia de publicidad oficial, algo que indudablemente ha pegado en las finanzas de los medios. Este modelo de comunicación oficial tuvo en los primeros meses de gobierno una aceptación muy alta, pero ha venido disminuyendo en las últimas semanas, es momento de que el Presidente y sus colabores lo revisen y lo ajusten, sobre todo porque la prioridad ahora debería ser el hacer cosas para resolver los problemas más que informar que se van a hacer.

Desde mi punto de vista son preocupantes varios hechos: i) el lento y bajo crecimiento en casi todas las actividades productivas; ii) el aumento de la violencia; iii) la falta de claridad en los proyectos de inversión a realizar como el aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya, el tren Transítsmico, la refinería de Dos Bocas en Tabasco, que requieren la elaboración y presentación de proyectos ejecutivos de calidad; iv) la reiteración de que hubo mucha corrupción en el pasado y no existan hasta el momento culpables; v) las fallas de coordinación en el gabinete, tal vez porque se requieren más horas de reunión y de análisis, que de conferencias mañaneras; vi) la polarización de la sociedad usando calificativos que poco le ayudan ya que ahora no es el abanderado de un partido ni de un movimiento sino el Presidente de todos los mexicanos; vii) los procedimientos de selección de candidatos a puestos de responsabilidad dentro del gobierno, que no han llevado a seleccionar ni a los más aptos, ni a los más honrados y eficientes; viii) el ataque a algunos medios de comunicación señalándolos como conservadores, se vale el derecho de réplica y lo debería usar cada vez que lo considere necesario y sobre todo usando argumentos más que descalificaciones; ix) las contradicciones derivadas de querer saber y opinar de todo a bote pronto, sin la preparación debida.

Sin duda, las conferencias mañaneras le han dejado buenos dividendos al Presidente, es loable su esfuerzo, su perseverancia, sus buenas intenciones, pero ¿hasta cuándo va a durar? Pueden volverse negativas, le pueden quitar credibilidad y popularidad. Estoy convencido de que él no va a aceptar cancelarlas, forman parte de su modo de gobernar, pero tal vez sus colabores podrían convencerlo de la necesidad de adecuarlas, tanto en periodicidad como en contenido, yo creo que si las hiciera una vez a la semana y mejor planeadas, cumplirían los propósitos y con más calidad y se evitarían las contradicciones, las confrontaciones estériles, que los días en que no haya conferencia se reúna con diferentes integrantes de su equipo para coordinar acciones y revisar que se lleven a cabo, no podemos darnos el lujo de la improvisación, lo que está en juego es muy importante, hay mucho tiempo por delante y hay que aprovecharlo, es una oportunidad única que no se vale tirarla por la bordas, no hay que darle la razón al poderoso grupo que quisiera imponer un gobierno de ultraderecha, como sucedió en Brasil. ¿Usted qué opina?

memo_cas@yahoo.com










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