ECONOMÍA SIN CERA N228 “¿PROGRAMAS SOCIALES O CLIENTELARES?”

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Existe mucha pobreza,

No se debe desdeñar,

Hay que actuar con entereza,

Para poder ayudar,

Y pienso que es gran torpeza,

Criticar por criticar.

Un gobierno democrático realiza acciones, establece programas, ejecuta obras, de acuerdo con su programa de acción y busca ser reconocido por los ciudadanos para que en la siguiente elección esos ciudadanos voten por el mismo partido político que está en el poder. Este comportamiento es totalmente legítimo, los gobernantes procurarán que la gente se dé cuenta de lo que están haciendo y sobre todo que se convenza de que han estado haciendo las cosas bien.

La continuidad democrática de un partido político, haciendo un lado la época en que no había competencia política, se debe dar cuando la mayoría de los ciudadanos consideran que las acciones realizadas por el gobierno emanado de ese partido político fueron de su agrado y resultaron en su beneficio y votan por él, pero en caso contrario, dichos ciudadanos buscarán otras opciones o ejercerán un voto de castigo votando por cualquier partido menos por el que está gobernando. Lo que no es legítimo es que funcionarios del gobierno o de un partido político condicionen un programa, una ayuda, un beneficio, a que el supuesto beneficiario emita su voto por ese partido.

Como parte de sus acciones, los gobiernos suelen establecer “Programas Sociales”, que son un conjunto de acciones dirigidas a mejorar las condiciones de vida de la población, mismos que pueden estar orientados a la totalidad de la sociedad o, al menos, a un sector importante de la misma que está en condiciones de precariedad o marginalidad, para tratar de revertir esas condiciones y promover su desarrollo, pero la historia nos señala que funcionarios del gobierno y de los partidos políticos los utilizan en forma clientelar, entendido el clientelismo político como un intercambio extraoficial de favores, en el cual los funcionarios públicos regulan el otorgamiento de prestaciones o beneficios derivados de su función pública a cambio de apoyo electoral por parte de los beneficiarios.

El actual gobierno ha establecido una serie de programas sociales y no han faltado las voces que los quieren descalificar antes de que operen normalmente, acusándolo de que los utilizará en forma clientelar para perpetuarse en el poder, sin dar argumentos en que apoyar esa acusación y sin tomar en cuenta que varias de las características con las que operaron programas sociales en el pasado, han sido modificadas para tratar de evitar su mal uso: i) programas universales (todos los que cumplen una cierta condición de edad, de actividad, de discapacidad, etc, son elegibles); ii) los apoyos se dan en forma directa sin intermediarios (lo que dificulta el coyotaje); iii) hay mecanismos de contraloría social (los mismos beneficiarios se supervisan unos a otros y iv) se está modificando la constitución para tipificar como delitos graves el robo de combustibles, el fraude electoral, y la compra de votos (el uso clientelar de programas sociales cae en el supuesto de compra del voto).

En el Presupuesto de Egresos de la Federación de este año se destinan 191 mil millones de pesos (3.3% del PEF) para los seis principales “programas sociales” impulsados por el nuevo gobierno: i) la pensión para adultos mayores ($2,550 al bimestre) beneficiará a casi 10 millones de personas mayores de 68 años (65 en caso de los indígenas) y se llevará 100 mil millones de pesos; ii) para 2.6 millones de jóvenes construyendo el futuro se destinarán casi 45 mil millones ($3,600 al mes para que 2.3 millones de jóvenes entre 18 y 29 años se capaciten para el trabajo y $2,400 al mes como beca para 300,000 jóvenes estudiantes de nivel superior de bajos recursos; iii) Para 5.24 millones de estudiantes de nivel medio superior, se destinarán más de 17 mil millones en el programa “beca universal para estudiantes de educación media superior, consistente en 800 pesos mensuales; iv) para 7 millones de personas con discapacidad permanente se destinarán más de 8 mil millones otorgándoles un apoyo de $2,550 al bimestre; v) con el programa “sembrando vida” se i ncentivará a más de 400 mil sujetos agrarios de bajos recursos a establecer sistemas productivos agroforestales, para lo cual se destinarán 15 mil millones de pesos y vi) para apoyar a un millón de pequeños negocios con créditos a la palabra se destinarán 6 mil millones de pesos. En total se estima que estos programas beneficiarán a más de 23 millones de personas, mismas que recibirán un apoyo directo. Los padrones de beneficiarios los han estado levantando un grupo de trabajadores voluntarios a partir de información básica, a cada beneficiario se le entrega una tarjeta de débito, se le solicita el monto acordado con la periodicidad establecida y el beneficiario puede retirar los recursos de un cajero electrónico con su tarjeta.

Siempre habrá la tentación de algunos funcionarios de usar estos programas en forma clientelar a pesar de las modificaciones realizadas; sin embargo, ese no es un pretexto para que no se utilicen o para que se cancelen. El hecho de que haya tanta gente que los necesite es producto de las políticas seguidas en el pasado que provocaron tanta desigualdad. Estas ayudas deben ser complementarias a un programa de desarrollo que permita que estas personas salgan de ese círculo perverso que los condena a no poder salir de su precaria condición. ¿Usted qué opina?

memo_cas@yahoo.com










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