ECONOMÍA SIN CERA N227 “¿DÓNDE ESTÁN LOS CONTRAPESOS?”

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No se deben atacar,

Derechos fundamentales,

Pero el derecho a robar,

Ha sido causa de males,

Tenemos que erradicar,

Costumbres tan ancestrales

Uno de los cambios importantes que debiera lograrse en esta nueva etapa del país, es acabar con la simulación en todos los aspectos: hago como que trabajo, hago como que te pago, hago como que estudio, hago como que te enseño, hago como que cumplo las leyes, hago como que castigo a los infractores, tenemos partidos políticos, tenemos sindicatos, tenemos democracia, tenemos organismos autónomos, tenemos libre mercado, tenemos servicio civil de carrera, tenemos cúpulas empresariales nacionalistas, tenemos libertad de prensa, tenemos medios comprometidos con la verdad y muchas cosas más, pero al analizar una por una, con un poquito de rigor, nos percatamos que muchas de ellas son simples simulaciones para dar una apariencia que no es real: tenemos una democracia con muchos defectos; un sistema judicial inoperante que permite que más del 95% de los delitos queden sin castigo; un sistema de partidos políticos que buscan el poder sin importarles alejarse de sus principios originales y violar las leyes electorales; un grupo de organismos supuestamente autónomos pero que la mayoría han sido secuestrados por grupos de interés; una prensa más comprometida con sus intereses que con la verdad; unos sindicatos no democráticos que han estado al servicio de intereses políticos; un sistema educativo alejado de la calidad y del compromiso de formar a las nuevas generaciones.

El cambio, el verdadero cambio debería de producirse en nosotros mismos, debemos dejar la apatía, ser más participativos, no seguir de cómplices de tantas simulaciones. El gobierno federal, en estos primeros tres meses de gestión ha dedicado, sus mayores esfuerzos a señalar y combatir los robos, hurtos, fraudes y apropiaciones ilegales de bienes nacionales que al explotarlos han permitido que un pequeño grupo de individuos y empresas mexicanas y extranjeras se hayan beneficiado ilegítimamente y curiosamente, representantes de ese pequeño grupo o voceros intelectuales del mismo, en lugar de apoyar esas medidas, han mantenido una campaña para presionar al gobierno para que suspenda esas acciones, al igual que gran parte de los medios de comunicación, articulistas, comentaristas, invitados especiales a los noticieros más vistos, que atacan las políticas del gobierno, acusando que se pretende instaurar un régimen autoritario y dictatorial, señalando, sin fundamento y sin pruebas, que corre peligro la libertad empresarial y la libertad de expresión, pero curiosamente nunca criticaron la libertad de robar que estuvo vigente durante tanto tiempo.

Otro asunto que ha resultado polémico aunque puede caer en lo ya señalado, es la severa crítica del Presidente a las llamadas organizaciones de la sociedad civil ( La sociedad civil se concibe como el espacio de vida social organizada que es voluntariamente autogenerada, independiente, autónoma del estado y limitada por un orden legal o juego de reglas compartidas. Involucra a ciudadanos actuando colectivamente en una esfera pública para expresar sus intereses, pasiones e ideas, intercambiar información alcanzando objetivos comunes), dentro de las cuales destacan las organizaciones no gubernamentales (ONG), las organizaciones no lucrativas (ONL), asociaciones de ciudadanos, clubes sociales, grupos religiosos, sindicatos, colegios, barrios. Muchas de estas organizaciones reciben apoyos financieros del gobierno federal, el que ha decidido modificar la forma de apoyarlas para evitar fugas, mal uso de los recursos, utilización como instrumentos políticos y buscar que los apoyos leguen directamente a los beneficiados. Esta decisión desat ó una ola de críticas por parte de la oposición, exigiendo que se restituyan de inmediato los apoyos; sin embargo, no hay que olvidar que muchos de estos organismos fueron creados por las élites, para simular o aumentar su representatividad y la experiencia es aleccionadora, años de servidumbre gubernamental hacia un pequeño grupo de ciudadanos encumbrados con muy pobres resultados, ya que ha prevalecido durante décadas una nación dividida, desigual, injusta, pervirtiendo el sentido de justicia y de racionalidad.

Este gobierno, como todos los gobiernos requiere de contrapesos; sin embargo, los que deberían ser los contrapesos naturales como son los partidos políticos, el poder judicial, los sindicatos, las cúpulas empresariales, los medios de comunicación, quedaron muy maltrechos después de esta elección y deberían recomponerse iniciando con un reconocimiento de sus errores, de sus vicios, de sus deformaciones, para que se vuelvan parte del cambio, los contrapesos deberán de equilibrar el gran apoyo popular con que cuenta el Presidente, para presionar por que las cosas se hagan no sólo con buenas intenciones, sino también con calidad y eficiencia. ¿Usted qué opina?

memo_cas@yahoo.com










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