ECONOMÍA SIN CERA N224: LA CONSTITUCIÓN MORAL

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Descomposición social,

Se ha venido incrementando,

Por eso es fundamental,

Vernos a todos actuando,

Es bueno hablar de moral,

La sociedad mejorando.

La descomposición social que enfrentamos los mexicanos obedece a múltiples factores: en primer lugar la impunidad que permite que en menos del 3% de los delitos sean castigados los responsables; la falta de oportunidades laborales y la emigración que provocan la desintegración de las familias y del tejido social, el incremento de la pobreza por la falta de crecimiento económico, el rezago educativo y alimentario, no hay reglas claras de convivencia y cuando las hay, pocas personas las cumplen y no hay castigo para los incumplidos, la corrupción creciente que ha crecido como un cáncer, la proliferación permitida de actividades ilícitas del crimen organizado en las que emplea a un número cada vez mayor de personas, sobre todo jóvenes, aprovechando unas veces su pobreza, su falta de opciones laborales y otras su avaricia por obtener rápidamente ingresos abundantes sin importarles que su trabajo sea ilegal y pueda perjudicar a otras personas como pudiera ser la venta de drogas, el robo de combustibles y otras. Lo más grave es que los comportamientos derivados de esta descomposición se van haciendo cotidianos, habituales, de manera que mucha gente se va acostumbrando a ellos y los llega a considerar como normales, tanto a nivel familiar, escolar, laboral, social y colectivo, por lo que se pueden convertir en “usos y costumbres” para la población y constituyen la peor enseñanza para nuestros niños. Para colmo, en las escuelas se eliminó desde hace muchos años la materia de civismo, que al menos trataba de enseñar a los estudiantes reglas básicas de comportamiento individual y colectivo, todo lo cual ha creado un ambiente propicio para que se produzca dicha descomposición.

Unos días antes de tomar posesión, AMLO llamó a la población a regenerar y fortalecer los valores morales, culturales y espirituales de México, a fin de impulsar el crecimiento y desarrollo del país con honestidad y fraternidad y para rescatar la identidad y las raíces mexicanas, para lo cual lanzó una convocatoria a la ciudadanía para conformar la “Constitución Moral”, documento con el que se buscará establecer reglas básicas para una nueva convivencia en el país basada en el respeto, que se fortalezca la unidad de los mexicanos y se reconozca la pluralidad de identidades, se fomente la solidaridad y el respeto a las individualidades y a la intimidad, se inhiba la corrupción, la violencia y la impunidad, se promueva la honestidad, la paz y la justicia social y se destierre el abuso de autoridad. La convocatoria señala que cualquier persona puede presentar sus propuestas por escrito, desde el 3 de diciembre hasta el 30 de abril de 2019, se nombró un consejo asesor para conducir el proceso y se estableció que en una convención abierta que se realizará el 31 de julio de 2019 se aprobará el texto final. No se tratará, obviamente, de un documento jurídico, sino de un material que recoja lo mejor del pensamiento de hombres y mujeres libres y conscientes.

Como un testimonio pedagógico de uno de nuestros mejores escritores, de quien se ha dicho que fue “la versión mexicana de la cultura universal, el gobierno está distribuyendo la llamada “Cartilla Moral”, ensayo elaborado por Alfonso Reyes en 1944, a solicitud de Jaime Torres Bodet, quien era el Secretario de Educación Pública en aquella época y para que sirva como apoyo a la población para hacer sus propuestas para la “Constitución Moral”. Los temas básicos, no limitativos, que incluye esta cartilla y la convocatoria son: Respeto a nuestra persona; Respeto a la familia; Respeto a la sociedad; Respeto a la patria; Respeto a la especie humana y Respeto a la naturaleza.

Este proyecto, como casi todos los de AMLO, ha desatado una fuerte polémica que podrá incrementarse conforme avancen los tiempos para su conclusión. ¿Por qué el nombre de Constitución Moral si su cumplimiento no es obligatorio?; ¿La elaboración de un documento de esta naturaleza le corresponde al Estado?; ¿Se trata de adoctrinar a la población con fines políticos?; ¿Es válido que un estado laico trate de imponer a la población lineamientos morales?; ¿Es una constitución o más bien un tratado de ética y moral?; ¿A quién le corresponde normar las conciencias de la población? Al Estado le corresponde hacer leyes y a obligar a que se cumplan y la mejor enseñanza es que no queden impunes aquellos que las infringen.

A mí me queda claro que al Estado le corresponde tratar de corregir la descomposición social alcanzada, con políticas públicas, con leyes, evitando la corrupción y la impunidad, pero no me desagrada que en paralelo el Estado provoque y propicie una discusión social entre familias, vecinos, integrantes de las escuelas, compañeros de trabajo, etc, sobre reglas básicas de convivencia y respeto, no todo debe ser llevado a las leyes civiles, tenemos que avanzar en la “Educación”, para saber actuar adecuadamente, para aprender a respetar a los demás, a no quedarnos con lo que no es nuestro, a respetar las reglas de convivencia, a respetar el medio ambiente, a realizar nuestro trabajo con honestidad y eficiencia. La moneda está en el aire. ¿Usted qué opina?

memo_casa@hoo.com










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