ECONOMÍA SIN CERA N222: “NO SABEMOS DEBATIR”

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No sabemos debatir,
Insultos y maldiciones,
Aprender a discutir,
Con calma usando razones,
Si quisiéramos vivir,
En mejores condiciones.

Les contaré dos anécdotas: 1) Hace unos años vi la película “The Great Debaters” (basada en hechos reales), en la que el protagonista (Daezel Washington) es un profesor llamado Tolson que en 1935 enseñó a sus discípulos a sostener argumentos lógicos sobre un tema, contraponerlos, y defenderlos en su grupo de debate, destacaron y compitieron con otras escuelas, llegando a la final contra la prestigiosa Universidad de Harvard.

El profesor establecía un tema, les daba varios días para estudiarlo y no era sino hasta el día del debate, en que les decía a cada uno qué papel jugaría: fiscal o defensor, lo que sólo se puede hacer bien en la medida en que se conoce bien el tema. 2) la semana pasada fui con mi esposa a un festejo, había un salón con muchas mesas y un centro de control para asignarlas a los invitados, nos tocó la mesa 20 y al caminar hacia ella, escuchamos a una señora que iba delante de nosotros que le decía a su esposo, que al llegar a su mesa no se le fuera a ocurrir hablar de política ni de religión, que no fumara ni bebiera, que no hablara de deportes, en fin que simplemente se dedicara a divertirse.

Estas dos anécdotas resumen nuestro comportamiento como sociedad, por un lado, no sabemos debatir, nadie nos enseñó, discutimos, peleamos, descalificamos, insultamos, difamamos, no estudiamos el asunto, gritamos para tratar de imponer nuestro punto de vista, no escuchamos, no tenemos intención de dejarnos convencer y de reconocer que podemos estar equivocados y por otro lado y tal vez derivado de esa realidad, muchas personas, como la señora de la segunda anécdota, tienen temor a que se traten temas polémicos en las reuniones sociales, pues saben que pueden terminar en pleito. Los asuntos casi siempre se polarizan, o son blancos o son negros, y debemos tomar partido por uno de ellos: el aborto, matrimonios igualitarios, legalización de la marihuana, se hace o no el aeropuerto en cierto lugar, sin tomar en cuenta que en medio de esos dos extremos hay muchos matices diferentes de grises y la mayoría de las veces tomamos partido no por análisis y convencimiento sino por simpatía o antipatía con quien defiende el tema, por formación o deformación familiar o de clase, por información o desinformación de los medios de comunicación, por intereses personales o de grupo, etc.

Durante la pasada campaña presidencial y en los pocos días que lleva el nuevo gobierno, los medios de comunicación y las redes sociales se han mostrado muy polarizadas (no politizadas) y veo muy poco debate y si muchas descalificaciones que poco ayudan a la vida democrática.

Morena pasó en tres años de ser un movimiento ciudadano a ser el partido en el poder, algo increíble, inusitado, su triunfo fue inobjetable y contará con gran respaldo popular para realizar las grandes transformaciones que ofrecieron y que requiere el país. Es necesario que aprendan y lo hagan pronto, ya no son oposición, son gobierno. Todo es grande: el apoyo popular, las expectativas y la esperanza de la gente, la resistencia de los grupos opositores y de los que se sientan afectados por la aplicación de las nuevas políticas; los intereses creados; los conflictos a resolver.

Se nota prisa por querer avanzar y esto está provocando conflictos innecesarios, hay buenas intenciones, pero las formas no están siendo las adecuadas. Quieren ir muy rápido y cometen errores. Hay que recordar el viejo dicho lleno de sapiencia: “despacio que voy de prisa”.

Estoy convencido de que el nuevo aeropuerto en construcción en la Ciudad de México es un mal proyecto, soy partidario de que la gente participe con su opinión en los asuntos públicos, estoy totalmente de acuerdo en que hay que aplicar medidas de austeridad y de que hay que eliminar privilegios de ciertos grupos, estoy convencido de que conviene disminuir las importaciones de gasolinas, me gusta la idea de que haya inversión en el sureste, me parece bien que los estudiantes que tengan interés y vocación de estudiar una carrera se les dé oportunidad, estoy en desacuerdo no sólo con las altas comisiones que cobran los bancos sino por su falta de participación en el desarrollo nacional, estoy molesto no sólo por los altos sueldos de los altos integrantes del poder judicial, sino principalmente por su pésimo desempeño; estoy convencido de que el libre mercado no es tan libre y que se requiere la rectoría del Estado para evitar sus distorsiones; sin embargo, no me ha gustado la forma en que López Obrador y Morena han pretendido avanzar hacia estos objetivos: la supuesta cancelación del aeropuerto con base en una consulta ciudadana cuestionable, la realización de consultas ciudadanas apresuradas para avalar decisiones ya tomadas; se anuncia el inicio de ciertos proyectos (refinería, tren Maya, Aeropuerto en Santa Lucía) sin contar con los estudios justificativos correspondientes; se anuncian nuevas universidades y se baja el presupuesto a las existentes; se envía al congreso una ley de remuneraciones de servidores públicos, sin un estudio que la sustente; se hace una propuesta para reducir comisiones bancarias en lugar de una propuesta integral para regular la banca.

No debemos permitir que Morena repita los mismos errores que tanto criticaron cuando eran oposición, hay que evitar la opacidad, hay que justificar plenamente cada acción a tomar para evitar que sea calificada como un capricho.

La Cuarta transformación, la separación del poder económico y del poder político es una demanda nacional, cada quien a hacer su trabajo, los empresarios a invertir, a producir, a generar empleos, a obtener ganancias legítimas y el Gobierno a regular, a facilitar, y a gobernar en bien de todos. Necesitamos “DEBATE” no “GRILLA”. ¿Usted qué opina?

memo_casa@hoo.com
17 de diciembre de 2018

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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