Dolor por la muerte de mi madre

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Un dolor profundo vuelve a estrujar mi alma por segunda vez. Mi Señora Madre, la maestra Juana Salome María Lara García, murió en la madrugada del día 4 de febrero de 2019, justo un año y tres meses después de que lo hiciera mi padre.

Sufrí mucho la muerte de mi papá empero, esta vez el dolor es más intenso, más agudo, pues el fallecimiento del maestro Pepe Ledesma Montes, fue algo intempestivo, en cambio lo de mi mamá fue una enfermedad que consumió su vida durante seis largos meses. Tiempo de verla sufrir hasta llegar a perder el habla y la capacidad motriz de su cuerpo.

Sin embargo, algo me consuela: tener siempre presente en mi mente su hermoso recuerdo como una inmejorable madre, hermana, hija, esposa y maestra, que al igual que su compañero fue formadora de seres humanos por vocación, desde los temprano años de su existencia.

La maestra Juanita, como cariñosamente le decían sus colegas, comenzó su carrera docente a los 18 años, en un ranchito del Municipio de Peña Miller, Qro., de donde ella era originaria, llamado Las Mesas. Iba y regresaba diario a su casa, caminando en total cuatro horas. Me contaba mi madre, que ese ranchito era muy pobre a tal grado que ni agua potable tenían, sino que sus habitantes calmaban su sed con el jugo que produce el Maguey.

Mis padres se conocieron aquí, en la Ciudad de Querétaro, Qro., precisamente cuando ambos cursaban la carrera de Profesor de Primaria, en el Instituto Federal de Capacitación; se hicieron novios, se casaron, para después irse a trabajar a lo más recóndito de la Sierra.

Mi mamá tenía la fama de ser una maestra muy enérgica, por tal motivo los directores de las escuelas donde ella laboró, principalmente en la Escuela Primaria Federal Melchor Ocampo, en Jalpan de Serra, Qro., y luego en la Escuela Primaria José María Morelos y Pavón, ubicada en la Colonia Obrera, en esta Ciudad, los directores (y en a algunos casos, a petición expresa de los propios padres de familia), le canalizaban a los niños más problemáticos para que, por un lado, les formara los buenos hábitos de higiene, respeto y disciplina, y por otro, los pusiera al corriente en términos académicos.

Al igual que ocurre con mi padre, para nosotros su prole, es un motivo de profunda satisfacción y orgullo, escuchar a los alumnos de la Maestra Juanita, expresarse agradecidos por los bienes recibidos de parte de ella.

Yo soy, como ha quedado claro, orgullosamente hijo de maestros, y me encantaría un día seguir sus pasos en la carrera magisterial, sólo que no encontrado en mi estado una oportunidad para poder desarrollar mi esencial vocación docente. Ya llegará el día en que este frente a un grupo de jóvenes transmitiéndoles lo poco que sé, y compartiéndoles las experiencias de mi vida, de la misma forma que lo hicieron mis progenitores.

Tras el fallecimiento de mi papá escribí unas notas en este mismo espacio de información reflexiva, en las cuales le pedí al Gran Dios, lo que hoy le vuelvo a solicitar: que en el Santo Reino de nuestro Señor Jesucristo, me conceda la dichosa gracia de volver a tener como padres a quienes lo fueron en esta vida.

Entre tanto ello sucede, te digo Madre querida: gracias, Maestra Juanita, por haberme traído a este mundo, y por habernos dado lo mejor de ti a tus cuatro hijos y seis nietos.

Cierro con la bendita frase del hermano santo Job: “Yahveh dio, Yahveh quito. Bendito sea el Nombre de Yahveh”.










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2 Comentarios en “ Dolor por la muerte de mi madre”

  1. Edmundo González Llaca dice:

    Mi estimado Javier, tienes un gran patrimonio y una gran responsabilidad el haber tenido el privilegio de semejantes padres. Que sean tu fuente de inspiración para también dar lo mejor de ti mismo, siendo feliz y luchando por el bienestar de tu comunidad. No importa cómo, en la escritura, en la academia. Todos los terrenos son buenos. Un abrazo fuerte.

  2. José Javier Ledesma dice:

    Gracias por sus confortables palabras, estimado Doctor Edmundo González Llaca, espero estar a la altura de mis padres, en ello pondré mi mejor esfuerzo.
    Con el afecto de siempre:
    Su amigo siempre leal
    José Javier Ledesma Lara.

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