Diálogo con la Q

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 Libro_Queretaneidad_Alma_y_caracter_de_los_queretanos

Bien escrito, dice que no es una apología ni un escarnio, pero es un retrato en rosa que rebosa de optimismo sobre su queretanidad. Los apellidos y los nombres. El autor es nieto de un exgobernador. Chínguese uno. Les miento a mi madre y les digo que yo soy un hijo de la Malinche, no de Maximiliano, un hijo de la Chingada. Juan Pito Pérez Jolote. Hasta las Alegradoras queretanas, como las Jineteras cubanas, son un primor:
–¡Pásale, camarón, tengo tu libro sobre la Queretanidad!

El temor de Dios no es mayor ni menor en Q que en el resto del país. El temor de Dios que no impide en ninguna parte la injusticia, la desigualdad, el crimen, la corrupción, la impunidad.

“Los queretanos vivimos replegados en nosotros mismos”. “El ‘¿tú crees?’ es un escudo y una manera de resguardar nuestro interior”. / Como el mexicano de El laberinto de la soledad. Hasta que estalla y se abre en la fiesta, el grito, el llanto, la borrachera, el crimen. Como los fuegos de artificio que de pronto iluminan el cielo y luego otra vez el silencio y la oscuridad. El hermetismo mexicano como recelo y desconfianza.

Amor por el pasado idílico, edulcorado, inmóvil, ritualizado, petrificado… Estar en el cruce de caminos de la geografía y de la historia, ¿nos hace protagonistas, testigos o sólo escenario y paisaje?

Y llegamos al chisme. “Para lenguas y campanas, las queretanas”. El chisme elevado a categoría superior. La premodernidad como un bien tradicionalista. El chisme como arte justiciero y saludable. ¿Será cierto?

Las jacarandas, los atardeceres, los arcos, los ópalos, la palabra Q, las fiestas decembrinas, la religiosidad, el barroco, las nubes, el agua, las mujeres, la infancia, los concheros, el huapango, los rituales, la queretanidad… Todo color de rosa. Sin mirada ni pensamiento crítico.

En nuestros días, todas las sociedades cerradas han estallado en añicos.

Cultura ritualista, cultura colonialista, cultura como espejo bonito del poder, cultura de sociales, sin pensamiento crítico. ¿De qué sociedad queretana habla el autor? ¿De las familias bonitas del poder o cerquita del poder, sin cuestionar al poder?

¡Dios me libre de convertirme en queretano! Prefiero seguir siendo un hijo de la Malinche y hermano de Pito Pérez y de Juan Pérez Jolote. No Alcocer, ni Urquiza, ni González de Cosío, ni Palacios, ni Calzada, ni Loyola, ni Burgos…

Sociedad chismosa en corto y tan falta de espíritu crítico a sociedad abierta.

Veo el Pueblétaro de todos los pueblos del centro de México de la primera mitad del siglo XX. El pueblo de Agustín Yáñez y el de Juan Rulfo y el de las malas conciencias de Carlos Fuentes y el rosa de González Llaca.

La supuesta humildad de los queretanos por su religiosidad (a diferencia de los chilangos, dice el autor), son puras enchiladas queretanas. Luego de los chistoretes sexuales. Conozco más queretanos presuntuosos que humildes.

–El carácter queretano es siempre una mezcla compleja de ir hacia delante y regresar al pasado; cambiar y conservar; gustar lo nuevo, pero nunca olvidar la tradición. (p. 71) / Bien. ¿Nada más el queretano? ¿Y la tradición de la ruptura? ¿Y la innovación de las tradiciones y no el mullido sillón para echarse a dormir? Toda la historia es un combate entre tradición y modernidad.

El respeto al pasado no impide su examen crítico. El pasado es plural y se mueve. El fervor religioso no anula la conciencia crítica. El núcleo familiar cerrado crea alacranes.

Ah, la hipocresía y las máscaras del mexicano. El pacto de simulación íntimo y político. La ley del qué dirán. Prefiero a Pessoa: –“Todos tenemos dos vidas. / La verdadera, que es la que soñamos en la infancia, / y que seguimos soñando ya adultos / en un sustrato de niebla. / Y la falsa, que es la que vivimos en la convivencia con los demás. / La práctica, la útil… / Esa en la que acaban por meternos en un cajón”.

Como guardián tutelar prefiero el Cimatario a los Arcos. Nunca he subido ni subiré a los Arcos. Desde el Cimatario se ve la cazuela queretana derramarse hirviendo de mexicanos, políticos, obreros, fuereños y nativos, narcos, ciudadanos comunes, santos, beodos, delincuentes del nuevo siglo.

–¿Por qué no envejecemos y morimos como los atardeceres mexicanos del mundo? Simplemente desdibujarse en el horizonte. En lugar de declive, un final que parece apogeo. (p. 58).

Si su piedra es el ópalo, yo soy una pinche piedra rodante del camino.

Dios me libre de hacerme Q. Espero vivir y morir como mexicano. Hijo de la Malinche y Cortés, no de Maximiliano y Carlota. Y si me apuran, también de Octavio Paz, Sor Juana y Elías Canetti. Y del chamán yaqui Juan Matus (el de las enseñanzas de don Juan de Carlitos Castaneda).

Aclaro. No creo en la queretanidad pero los queretanos no son mis enemigos. Como al parecer los chilangos sí somos los enemigos identificados para algunos queretanos. Comprendo sus motivos. No se olvide sin embargo que la ciudad de México fue la primera desbordada por la concentración demográfica de todo el país.

Lectura. La Queretanidad de Edmundo es un libro rosa para boy scouts. Bien escrito y bien portado. Cuidando todas las formas religiosas, políticas y sociales. No exento de humor blanco, del temor a Dios y al qué dirán. Incluso nos abre los brazos y nos da palmaditas a los fuereños. Gracias. Sólo lamento la ausencia notable del espíritu crítico sobre sí mismos.

Para lenguas y campanas, Edmundo González Llaca, Hugo Gutiérrez Vega, Andrés Estévez, Andrés Garrido del Toral, Ricardo Anaya, Manuel Naredo…

No vivo en Querétaro en guerra contra los queretanos. En armas estoy contra el poder.

“Mi corazón es un navío

de cristal transparente

lleno de estrellas

y nebulosas

y agujeros negros

latiendo

al ritmo del Universo”.

–Kyra Galván ©

(Poeta mexicana de mi generación).

Qro. Qro., viernes 30-I-2015.

juliofime@hotmail.com / www.dialogoqueretano.com.mx

–Edmundo González Llaca, Queretaneidad, Municipio de Querétaro, 2014, 91 pp.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Un Comentario en “ Diálogo con la Q”

  1. Julio Figueroa dice:

    Los primeros párrafos empastelados no son mi responsabilidad.
    Saludos cordiales.
    Julio.
    Qro. Qro., 4-II-2015.

    REVOLUCIÓN BUROCRÁTICA
    –Revive en imágenes la Revolución mexicana en el centro cultural Manuel Gómez Morín.
    –Fotos ya muy vistas del siglo pasado sin valor agregado.
    –Mejor sería revivir las reivindicaciones sociales de la Revolución para la población mayoritaria de pobres exenta de los beneficios cien años después.
    –Ceremonia de inauguración burocrática de bajo perfil con funcionarios menores, sin asistencia popular.
    –Mejor hubiera sido esa exposición en las rejas populares de la Alameda queretana.

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