Del Querétaro posmoderno y los queretanos.

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“La Vienesa, la panadería más antigua de Querétaro”, reza su humilde publicidad. Ciertamente muchos de quienes crecimos en la ciudad de Querétaro identificamos a esta panadería con nuestra niñez. El pan de huevo para los desayunos con visitas, los polvorones blancos como premio por haber aguantado hincado todo el Rosario, los alamares de agua para que los niños estrenaran los dientes de leche y los bolillos, ay, los bolillos crujientes de La Vienesa para las tortas.

Décadas han pasado y la familia Pacheco, dueña de este queretano negocio sigue manteniendo, seguramente contra el viento y marea de los panes industrializados, su patrimonio y con él, un símbolo de la queretanidad.

No hace falta conocer de cerca a los Pacheco, seguramente quienes hoy se muestran amables y discretos trabajadores, son hijos o nietos de los fundadores, pero sólo con verles desde la hora más temprana repartir lo que en la madrugada fabricaron y hacerlo sin alarde, sin más pretensión que la de servir, son dignos de admiración y respeto. Larga y aromática vida a La Vienesa.










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