De cirios y velitas. Respuesta a la crítica de mi libro: “Queretaneidad. Alma y carácter de los queretanos”

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Estimado Leslie, en primer lugar gracias, pero muchas gracias por su extensa y muy detallada crítica al libro. Hace toda una autopsia al texto que mucho aprecio, lástima que la crítica, como Usted dice, no es al libro sino a lo que Usted esperaba. Pero diría Jack el Destripador en su conocido lugar común: “Vayamos por partes”. Le platico mi experiencia personal. Cuando uno escribe un libro mi estimado Leslie, anhela que el lector, en medio de sus ocupaciones, gastos y toda una cascada de estímulos intelectuales, se detenga en la librería y decida llevárselo. Primer triunfo.

Después sueña que ese comprador, en medio de tensiones y su jornada extenuante, un buen y feliz día se ponga a leer ese libro que uno escribió; luego que no pierda el interés y que lo termine. ¡Puf! Acto seguido, cuando lo cierre, se detenga brevemente a dialogar consigo mismo para evaluar si el texto le agradó, le aportó algo, le hizo cambiar o confirmar su opinión. Acaricia uno la posibilidad de que el lector comente con otras personas ese libro, no importa que sea para desengañar a otros posibles lectores o para recomendarlo, Lo importante es que por indignación o por reconocimiento algo le despertó; no diría parafraseando a Peña Nieto, que el libro movió a México, pero sí a un ser humano. Finalmente, ya en un sueño guajiro y después de beber mucho ron, el autor alucina que el lector le escribirá y le manifestará su opinión. Esto es francamente orgásmico. Imaginar al lector, tal como Usted lo ha hecho, dedicarle parte importante de su tiempo libre para leer el libro y volverlo a leer; sentarse frente a la computadora, repetir los textos y pasarlos con puntualidad; pensar en la crítica, exprimirse las neuronas para que queden claros, contundentes, punzantes. Todo en medio del trabajo pendiente, reclamos de los hijos, de la esposa; buscando el silencio para redactar y de seguro bajo los gritos de: “Ya, vente a comer”. Por lo tanto, le reitero, no puedo menos que agradecerle con todas mis fuerzas sus comentarios.

Lo que más lamento es que su crítica la construyó sobre una base falsa, que es sobre sus expectativas y no lo que es propiamente el libro: “esperaba”; “quería encontrarme”, son frases que repite. Ejemplo claro de que la sombra de sus perspectivas contaminó sus comentarios es cuando al final de su texto escribe: “Y esperando que “Las meninges de Velázquez”, citadas en la página 75 del libro, estén perfectamente conservadas en el Museo del Prado, me despido”. Mi estimado Leslie, su ironía es lluvia sobre mojado. Yo estaba ironizando y lo advertía en ese mismo párrafo: “…la cultura (de la Chilanga) no es su fuerte”.

Me pregunto ¿cómo es posible que a Usted, lector acucioso, se le haya pasado esa insinuación de la ignorancia y el chascarrillo lingüístico que está implícito? (Por cierto, le recomiendo la Revista El País del pasado dos de enero, en la que Miguel Zugaza, director del Museo del Prado, hace una reflexión interesante sobre Las meninas).

Mi impresión es que la seriedad marmórea cobra el alto tributo del escotoma ideológico, simplemente se lee lo que coincide con nuestro punto vista, válgase la paradoja. No es una actitud positiva para la lectura.

Mi estimado Leslie, en mi rancho dicen que no hay más cera que la que arde, Usted esperaba un Cirio Pascual y encontró una velita. No es mi culpa porque lo aclaro en la introducción, no soy historiador ni cronista, obviamente tampoco soy antropólogo ni psicólogo social. No me asumo ni como el Samuel Ramos ni el Fernando Benítez de los queretanos. Soy un simple periodista cuyos textos, los Jicotes, no sé si está enterado Usted, son artículos brevísimos que no pasan de un párrafo. Salvo Vasconcelos que era capaz de todo con la pluma, no se escribe un ensayo en tan breves líneas. Al menos yo, me rindo.

Su crítica, mi estimado Leslie, está en “off side”. Si le hago escuchar un corrido mexicano, Usted no lo puede criticar como una Fuga de Bach; si lee la novela “Noticias del Imperio”, no se indigne porque no trae bibliografía; si va al cine a ver a Woody Allen en sus obsesiones por el sexo y sus revolcones amorosos, no lo pase por el tamiz de Freud o de Fromm y su “Arte de amar”. No va a entender la película y, lo peor, no se va a divertir.

Si Usted critica el libro porque las anécdotas no le gustan, la Chilanga le parece odiosa, mi estilo cursi y las pretendidas humoradas Usted considera que no se ríe ni una hiena ni con Bárbara Mori haciéndole cosquillitas. Acepto estas críticas y puede hasta que tenga razón, pues después de todo estamos hablando del texto real y no del que Usted imaginaba.

Quiero decirle que algunos otros lectores también cayeron en el mismo abismo de la desilusión. Algunos consideraban que debería de haber escrito un libro crítico, otros un panegírico; otros que debería de haber fundamentado mis afirmaciones con encuestas. Por ese motivo escribí otro artículo ampliando la introducción del libro.

Se trata de un texto ligero, accesible; no contiene afirmaciones científicas ni datos empíricos. Algunas de las cosas que narro no sé ni siquiera si todavía existen o simplemente es la añoranza, una característica muy de los que nacimos aquí. Es un libro juguetón; simples guiños para reflexionar sobre nuestra identidad y de cómo la reflejamos. Socializar el tema para hacer una crítica de nuestra identidad; reconocer que no somos moneditas de oro y que eso nos sirva a los queretanos para ser más tolerantes y amigables con los de afuera; que a su vez, nuestros visitantes procuren incursionar en los brochazos de cómo somos. En fin, que al final nos aceptemos, nos comprendamos y procuremos, enriquecernos con el intercambio de las aportaciones de nuestras respectivas formas de ser.

Quiero decirle, sin ninguna modestia, que en ese sentido el libro ha tenido un gran éxito. No sé el tiempo tenga honrándonos con su presencia, pero le preguntaría ¿Hace cuánto que había escuchado o leído sobre el tema de la queretanidad?

Para terminar, son varios los motivos que me llevaron a escribir el libro, no lo agoto mencionándolos todos, pero uno de ellos fue lo que decía Rulfo: “Uno escribe el libro que no lo encuentra en su biblioteca”. No sé si sobre el alma y carácter de los queretanos lo haya encontrado, el mío definitivamente no lo fue. Anímese Leslie a escribir el suyo.

No sólo lo estimulo sino que lo conmino a escribir. Además de la aportación que sin duda haría, para mí sería sensacional. Imagínese decir que mi libro no sólo inspiró a un lector a hacer una crítica amplia y extensa, sino que mi libro le despertó la necesidad de hacer otro libro sobre el mismo tema. ¿Qué le puedo decir? Tengo que recurrir a la inspiración de nuestros compositores para expresar semejante emoción: “Tocaría los dinteles de la gloria”.

Una vez más gracias y reciba todo mi respeto y consideración.

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

7 Comentarios en “ De cirios y velitas. Respuesta a la crítica de mi libro: “Queretaneidad. Alma y carácter de los queretanos””

  1. Leslie Dolejal dice:

    Gracias por su respuesta, Edmundo. Le comento al paso: usted dice que los argumentos para escribir mi crítica están sustentados en lo que yo “quería o deseaba” encontrar en su libro. Perdón, doctor González Llaca, pero si voy a comprar un libro que se titula Cocina Mexicana lo menos que espero encontrarme ahí son recetas de echiladas, guacamole y otros apetitosos platillos del país. (Más si los invitados están esperando ya sentados a la mesa).Su libro se titula Queretaneidad, alma y carácter de los queretanos. ¿Me puede decir usted qué es lo que debía esperar encontrar un simple lector en el contenido? Por ello el argumento principal de mi crítica es el título de su libro. A partir de él está estructurada mi apreciación: busco con puntualidad lo que usted dice sobre lo que es ser queretano. Las citas que hago de su trabajo son puntuales. Muestro aquellas que bajo mi lupa han perecido hermosas y también expongo las que me parecen desafortunadas. Con respecto a las meninges de Velázquez, citadas en la página 75 de su libro, revisaré cómo fue que se me pasó tan fino detalle. Saludos.

  2. Leslie Dolejal dice:

    Otro asunto que aprecio es su interés por los lectores, lástima que este libro plagado de erratas y mal acomodo de textos no haya superado la prueba fina ni su última y más importante revisión: la del autor. También, como veo, para tocar los dinteles de la gloria no sólo hace falta querer hacerlo, sino estar capacitado para ello. Y en todo caso, como dijera uno de esos poetas cubanos refiriéndose también a Jack el destripador: porque para ser malo, hay que ser bueno, ¿no, Jack?

  3. Leslie Dolejal dice:

    Sabe que don Edmundo, tiene usted razón en todo lo que me dice en su réplica, y más en una cosa: uno no se debe poner tan serio hablando de ningún tema. Esto se lo aprecio mucho pues me hace salir de mí a ver la realidad y a gozar de ella. Le prometo no ser tan severo en lo siguiente, voy a volver a leer su libro en espera que mi humor cambie, y ya sin aspavientos le escribo. Le mando un enorme saludo, un abrazo enorme y todo mi cariño.

  4. Enrique Guerrero Rivera dice:

    Muy interesante debate acerca del contenido del Libro de Edmundo Gonzales Llaca denominado “Queretaneidad. Alma y carácter de los queretanos” y la crítica que de él hace el Sr. Leslie Dolejal. Debo de mencionar que no he tenido oportunidad de leerlo, pero por los comentarios de ambos me dice que debo de prestar atención a los puntos mencionados por Ustedes.

  5. Julio Figueroa dice:

    DEMOCRACIA, CONTROLADORES Y TRANSPARENCIA

    Edmundo González Llaca prosigue su lucha democrática del IFAI y plantea propuesta a los senadores:
    –Ciudadanos senadores: El mayor problema del país es la corrupción, y el mejor antídoto es la transparencia. Lamentablemente, la institución encargada de velar por ella, el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), ha dado testimonio de no estar a la altura de tan alta encomienda. Los comisionados han despedido –y así lo reconocieron– a 145 funcionarios, repartiéndose la nómina, dilapidando los recursos de la institución y transgrediendo el marco constitucional, laboral y de derechos humanos, además de confundir autonomía con extraterritorialidad.
    –Ante la inminente aprobación de la ley general y federal en materia de transparencia, respetuosamente propongo al Senado de la República que designe al titular del Órgano Interno de Control del Instituto.
    –No es posible repetir el esquema de que el vigilado nombra al vigilante, el controlado al controlador… (Y) la nómina al servicio de los amigos. (Proceso 1998, 15-II-2015, p. 79).

    Algo semejante ocurre en el Instituto Electoral del Estado de Querétaro (IEEQ), en donde como contralora del órgano fue nombrada una ex consejera, que supuestamente compitió y no aprobó el examen para seguir como consejera. Así las cosas. Esto es México y Querétaro.

    Constituyente Ciudadano Popular. Refundar la nación. Iniciativa histórica. ¿Qué país queremos? ¿Cómo lograrlo? Para empezar, ni la lucha armada ni la lucha electoral, sino una gran huelga general como una forma superior de la desobediencia civil, encaminada a transformar el régimen, dice el filósofo y poeta Enrique González Rojo (Proceso 1998, 15-II-2015, p. 78).
    Atentamente, C. Julio F. Qro. Qro., martes 17-II-2015.

  6. Rosa Maria dice:

    No he leído el libro de “Queretaneidad…”, escuché la presentación en radio UAQ en el espacio de “Patria suave” y percibí que se trata de un texto de nostalgias y cristales rosados a través de los cuales suspirar por el Querétaro de antaño.
    Luego, leí en el semanario “Tribuna…” la aguda crítica de Leslie (que me encantó) y la respuesta del maestro Edmundo y sentí que estaba leyendo algo así como un “mano a mano ranchero”, lo que me llevo hasta el sitio este de “www.dialogosqueretanos…”.
    Celebro los espacios impresos y electrónicos para la reflexión, el debate y la disensión.
    No compraré el citado libro (aunque confieso mi curiosidad).
    Creo que efectivamente como dice el maestro González Llaca aquí hay un asunto de expectativas.
    Y las relaciones humanas de toda índole tienen serias broncas cuando las expectativas no se cumplen o no se entienden.
    “Nadie es monedita de oro …” Y claro, quien no escribe su propio libro no se expone.
    Tomar la pluma no es solo un riesgo sino también una responsabilidad.
    Sé de la creatividad de Leslie y no dudo que tenga materiales para “dar batalla” sobre este y otros temas.
    Saludos respetuosos a Leslie Dolejal y a Edmundo González Llaca.
    Rosa María B.

  7. Diálogo Queretano dice:

    Estimada Rosa María, escribo de parte del doctor Edmundo González Llaca. El doctor está interesado en obsequiarle un ejemplar de su libro: “Queretaneidad. Alma y carácter de los queretanos” si Usted así lo desea.

    Lo importante es mantener un diálogo en un tema trascendental.

    Nos da mucho gusto contar con su comentario en el blog.

    Olimpia.

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