Corrupción

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La corrupción es el cáncer de las sociedades, las corroe, las pudre por dentro; debilita las instituciones y acaba con su credibilidad. No exageraríamos si afirmamos que la corrupción es el principal mal que aqueja a las sociedades contemporáneas, con honrosísimas y contadas excepciones. Hay corrupción política, institucional, en el sistema de impartición de justicia, corporativa, en los negocios, pero la más dañina es la corrupción política.Una definición de corrupción política es aquella en la que funcionarios de gobierno, políticos o empleados públicos buscan una ganancia personal a través de acciones tales como extorsión, amiguismo, nepotismo, clientelismo, soborno, tráfico de influencias, peculado y malversación de recursos públicos.

Varios organismos internacionales han medido este problema y han producido un índice que clasifica a los países y han tratado de fijar una cifra de costo a esta pandemia. Quizá el más confiable es el Índice de Percepción de Corrupción elaborado por Transparencia Internacional (TI), organismo no-gubernamental con base en Berlín.

En este índice, Finlandia, Dinamarca y Nueva Zelanda son los países menos corruptos del mundo, y Somalia, Myanmar e Irak los más corruptos. El índice es elaborado con base en 14 encuestas y en estudios de 12 institutos independientes. La calificación va de ‘10’ para ausencia total de corrupción hasta ‘0’ que significa altamente corrupto; 5 es la calificación borde que distingue qué países sufren de corrupción y cuales no.

México obtuvo en 2007 un triste 3.5 de calificación con el 75avo lugar, lo que nos confirma que sufrimos un grave problema de corrupción. Veamos algunos países menos corruptos que México: Chile (22 lugar), Uruguay (26), Costa Rica (48), Cuba (61), El Salvador (67), Colombia (68), Brasil (72), por mencionar a los latinoamericanos, pero también son menos corruptos algunos africanos: Senegal, Ghana, Cabo Verde, Sudáfrica, etc.

Pero no nos detengamos solamente en los indicadores internacionales, veamos las mediciones y los costos de la corrupción en México. En nuestro país la corrupción es profunda, envolvente, integral, persistente, incesante.

Se da en el sector privado y en el público en los tres poderes de la Unión; el poder legislativo es corrupto, los legisladores no representan al pueblo y operan de acuerdo a sus intereses personales y partidistas; el poder judicial también es corrupto: muchos jueces se compran, los tribunales son corruptos; las policías son corruptas; el ministerio público es corrupto; muchas instituciones son corruptas.

En el ejecutivo la corrupción se da en los tres niveles de gobierno, pero sobre todo en el federal y en los estados de la Unión. Según TI en su estudio 2006, el 43% de los encuestados reveló que el gobierno mexicano no sólo no combate a la corrupción, sino que la alienta. De acuerdo a Transparencia Mexicana, Capítulo México de TI, el país gastó 27 mil millones de pesos en 2007 sólo en mordidas; hubieron 197 millones de actos de corrupción en ese año, que subió de 115 millones en 2005, o sea, la corrupción ha aumentado alarmantemente en los dos últimos años. De acuerdo a un estudio de KPGM, una consultora, en su ‘Encuesta 2008 de Fraude y Corrupción en México’, conducida entre 235 empresas que operan en México, revela que el 44% de los encuestados admiten que tienen que hacer ‘pagos extra’ a funcionarios públicos, lo que les cuesta en promedio 5% de sus ingresos anuales.

También el sector privado mexicano admite corrupción: el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) en su encuesta 2007, reveló que 79% de las empresas encuestadas citan las transacciones ilegales como el más serio obstáculo al desarrollo de los negocios, las cuales registraron un aumento del 10% sobre el mismo estudio en 2005.

Añade que el burocratismo y el exceso de trámites propician la mordida y la corrupción. Este mismo Centro, en su estudio de 2007 conducido entre 400 compañías en México, reveló que los encuestados perciben que la inseguridad, la economía informal y el mal funcionamiento del sistema judicial son los mayores obstáculos para los negocios. De acuerdo a ‘Freedom House’, una ONG internacional, la corrupción le cuesta a México al menos 60 mil millones de dólares al año, o sea el 8% de su PIB.

Una alta percepción de corrupción es generada por la impunidad de los funcionarios gubernamentales y por las débiles sanciones impuestas, cuando se imponen, lo cual es muy raro. La Administración de Drogas (DEA) de Estados Unidos estima que entre 25 y 30 mil millones de dólares ilegales son lavados cada año en México y que las instituciones políticas y judiciales están profundamente involucradas en el lavado del dinero del narcotráfico.

La corrupción y la impunidad van de la mano; se retroalimentan mutuamente, pues si la corrupción no es castigada, aparece la impunidad, y al haber impunidad se propicia la corrupción, y así en un interminable círculo vicioso que lleva a la sociedad mexicana al nivel de desesperación en la que se encuentra, donde los ciudadanos perciben que sus gobernantes no están cumpliendo con la función básica para la cual fueron electos: la seguridad en sus personas y en sus bienes.

El mal ejemplo que dan los políticos al más alto nivel es también causa directa del aumento en la corrupción. Así, vemos que la corrupción evidenciada en el sexenio pasado con el enriquecimiento de Vicente Fox, de su esposa y de su familia política, la cual es encubierta por el actual gobierno, y que ha permanecido en la impunidad, invita al ciudadano a corromperse. En el presente gobierno se ha expuesto la corrupción, entre otros, del secretario de gobernación, quien al servicio de Calderón se aprovechó de su puesto para lucrar con Pemex y a pesar de que se le han descubierto más de 100 contratos con esa paraestatal, hechos mientras era servidor público, su jefe lo defiende y lo mantiene en su puesto. Esto da un pésimo ejemplo a la sociedad y la incita a hacer lo mismo.

A nivel estatal es la misma situación: el gobernador de Puebla fue evidenciado en sus nexos con pederastas y en la violación de los derechos fundamentales de una periodista, y no sólo su partido en el Congreso lo protege, sino también la Suprema Corte de Justicia, todo a cambio de favores políticos. La mayoría de los gobernadores de los estados se enriquecen con la obra pública, son opacos en su rendición de cuentas, someten ilegalmente a los poderes legislativo y judicial, amordazan a la prensa a través de contratos de publicidad y no pasa nada, la corrupción queda impune y se vuelve a entrar en el círculo vicioso corrupción-impunidad-corrupción.

Ante este deplorable panorama, surge la pregunta ¿qué hacer? La solución está en nosotros, los ciudadanos; castiguemos en las urnas a los corruptos; cultivemos la cultura de la denuncia, exponiendo las corruptelas; no demos mordidas; alcemos la voz contra los ilícitos y abusos tanto de gobernantes como de empresarios ímprobos; boicoteemos monopolios y oligopolios; no seamos sumisos ante el poder, exijámosle eficacia, legalidad y honradez; respetemos los reglamentos, no ocupemos sitios para discapacitados, no transemos al prójimo. En pocas palabras: desarrollemos las virtudes cívicas. Hay que gritar otro ¡Ya Basta! contra la corrupción.

Caja de triques

Y la corrupción ha afectado hasta nuestro desempeño en los juegos olímpicos: México, con la 14ava economía del mundo, el 15avo lugar en extensión y el 11avo en población, con un PIB de más de 8,000 dólares al año, ha tenido un mediocre desempeño en la olimpiada de Beijing. Al cierre de estas líneas tenemos dos muy meritorias medallas de oro –la primera vez en 24 años– y una de bronce, logradas por tres mujeres y un hombre. Nuestros atletas hicieron un muy loable esfuerzo, pero el estado les falló.

Para contextualizar nuestro desempeño olímpico veremos que Cuba, con la 10ª parte de población y una fracción del presupuesto de México, tiene 20 medallas, 2 de oro; Georgia, débil país en guerra, tiene 6 medallas, 3 de oro; Jamaica, pequeña isla de 3 millones de habitantes tiene 11 medallas, 6 de oro. Nuestros atletas con su esfuerzo enorgullecen al pueblo mexicano y avergüenzan al gobierno.

¿Por qué es así? podemos esbozar algunas razones: no hay una política de estado para el deporte; tenemos el mismo presidente vitalicio del Comité Olímpico Mexicano desde hace 27 años; rivalidades entre las organizaciones del deporte: la CONADE y la CODEME; instalaciones inadecuadas, poco presupuesto.

México sigue atrapado en el desarrollo del deporte sin un liderazgo eficaz. En 2008 el presupuesto para el deporte (410 millones) es menos de la décima parte de lo que Calderón se gasta en su imagen (4,890 millones); ese migre presupuesto difícilmente le llega al deportista, casi todo se gasta en viajes, oficinas, secretarias, celulares, camionetas, asesores, coordinadores, etc. O sea, a pesar del gobierno y la corrupción nuestros atletas obtuvieron sus 3 medallas olímpicas ¡Felicidades!

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*Diplomático queretano. Embajador de Carrera del Servicio Exterior Mexicano. MBA, Universidad de Cornell.

Comentarios al fgcossio@prodigy.net.mx










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

3 Comentarios en “ Corrupción”

  1. Mario Rodríguez Estrada dice:

    Mi muy estimado Sr. Embajador…Tu artículo sobre la corrupción, al igual que a tus cientos de Lectores Cautivos, nos llena de tristeza, y nos forza a reflexionar y preguntarnos….¿nunca se solucionará en México?…¿quienes la practican más?…y buscando respuestas llegamos a la conclusión de que los directos implicados son “los de arriba”…porque “los de abajo”, aún cuando la practican la hacen en mucha menor escala…imitando a sus “patrones”…y cuando los “cachan”…jamás son de la primera, siempre de la segunda.
    Los jefasos nunca tienen la culpa, siempre son los de”abajo”, y sólamente les sirven como tapaderas o papel kleenex, y siguen disfrutando de los presupuestos con su “conciencia” aliviada y en pos de una nueva pillería…y eso todos lo sabemos, incluyendo a “ellos”, y se ríen, y se ríen, porque saben que viven en una red de protección en que los unos se cubren a los otros…en lo que respecta al deporte mexicano…pasa exactamente lo mismo…los cupulares, ordeñan las ubres del susodicho…y son tantos que solamente algunas gotas llegan a quienes de verdad impulsan al deporte, Cuba y todos los que nombras, mejores que México, tienen muy poca burocracia…En “aquellos tiempos” en Querétaro, mas o menos en 1960-70, la burocracia deportiva estaba representada por DOS personas, Don José Luis Herrera Pimentel y Doña “Cholita”…ambos apoyados por las desaparecidas Direcciones Federales de Educación Física…y ahora los INDEREQS parecen hormigueros, hacen como que hacen, y se mueven en consecuencia, pero no hacen nada…excepto, pentontadas…Gracias por tan buen artículo y reflexión acerca del deporte…Te abraza…Mario RE.-(Lector cautivo number one).-

  2. Alfredo Rodríguez dice:

    Sr. Embajador: Excelente artículo, sólo tendría un comentario… ciertamente la corrupción política es uno de los mayores males de varios países en el mundo, pero no coincido en que la solución pase totalmente por los ciudadanos… talvez de nada sirva que la ciudadanía se respete entre sí y que respete a las instituciones, si los políticos pueden pasar a nuestro lado burlándose de nuestra “decencia”, es decir, talvez lo que no está funcionando son las instituciones sociales, los Gobiernos, los sistemas impuestos y no tanto la socieda civil… Así tenemos, por ejemplo, que en México de poco nos sirve tener el poder de castigar a un político por nuestro voto, pues la única alternativa posible es votar por otra persona que pertenece a la misma esfera de corrupción… Así, antes que rescatar o crear valores cívicos, creo que se debería pasar antes por un rescate de los ciudadanos de la esfera política… Muy interesante tema que debería debatirse a fondo y precisamente entre la ciudadanía. Felicidades por su artículo…. Un saludo.

    en este sentido, lo deseable no sería de

  3. Muy interesante blog! Hace poco leí un reportaje sobre el mismo tema en un portal colombiano dedicado a proveer información electoral y sobre los candidatos en Colombia, especialmente lo relacionado con las elecciones 2010 en Colombia y con los candidatos al congreso y presidencia.

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