Conoce a tus candidatos

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“Una de las grandes lecciones que me dejó (estar al frente de la Facultad de Filosofía) es la importancia de escuchar al otro, la importancia de ponerse en el lugar del otro, porque cuando uno se acerca con el otro, descubre muchas cosas que desde el lugar (en el) que (uno) se encuentra, no se ve”.

Las anteriores palabras corresponden a la doctora Blanca Estela Gutiérrez Grageda, y fueron pronunciadas en el programa “Conoce a tus candidatos”, transmitido por TvUAQ el 14 de octubre y las traigo a colación porque, desde mi muy particular punto de vista, pareciera que Gutiérrez Grageda en realidad no aprendió la lección de ponerse en el lugar del otro. Para no cansar a los lectores, únicamente mencionaré tres casos.

Caso 1. En 2014 diversas voces universitarias y de la sociedad civil propusieron que el Patio Barroco llevara el nombre del exrector Hugo Gutiérrez Vega, en homenaje a quien el 29 de septiembre de 1966, recuperara de las manos de la Iglesia católica este lugar para la UAQ. Sin embargo, la entonces directora de la Facultad de Filosofía se opuso, bajo el argumento de no estar de acuerdo en que los edificios públicos lleven nombres de personas.

Caso 2. A mediados de 2017 presenté una queja ante la Coordinación del Programa Universitario de Derechos Humanos de la UAQ (expediente PDH/030/2017), por la posible violación a mis derechos universitarios por parte de la doctora Blanca Estela Gutiérrez Grageda, Secretaria Particular de Rectoría, por un posible acto de exclusión y/o censura que, grosso modo, expongo.

A invitación expresa, de enero a diciembre de 2016 participé quincenalmente con la columna “Desde el segundo balcón”, en el proyecto editorial de la UAQ y Diario de Querétaro “A 100 años de la Constitución de 1917”, en fascículos quincenales publicados por este medio.

La invitación, recibida vía correo electrónico, para participar señalaba: “Cada ensayo (divulgativo) se publicará, primero, a manera de fascículo en el Diario de Querétaro, el día lunes de cada quincena, a partir del 8 de febrero, 2016”, “Y, posteriormente, el libro titulado A 100 años de la Constitución de 1917 será publicado por la UAQ y alguna otra editorial o instancia gubernamental que se sume en febrero de 2017”.

Después, a finales de mayo de 2017, la Secretaria Particular me llamó a su oficina para informarme que mis colaboraciones no habían sido publicadas en el libro conmemorativo, cuyo título final fue el de “Querétaro Constitucionalista: economía, política y sociedad”. En todo caso, si ya se sabía que mis textos no serían publicados ¿por qué no se me dio a conocer esto, previo a la publicación del libro? También llama la atención que pese a la relevancia de la publicación, no existió ninguna comisión editorial que avalara el proyecto.

Finalmente solicité por escrito de la manera más atenta a la doctora, Blanca Estela Gutiérrez Grageda, una explicación del por qué mis colaboraciones no fueron incluidas, porque, desde mi perspectiva me encuentro ante la violación de mis derechos universitarios, debido a que he sido excluido y/o, lo que sería todavía más grave, víctima de un acto de censura en la máxima casa de estudios de nuestra entidad.

Caso 3. Minutos antes de subir al presídium, bajo el argumento que el gobierno “es muy rudo”, la doctora Blanca Gutiérrez Grageda, impidió que la diputada de la fracción legislativa de Morena, Herlinda Vázquez Munguía, participara en la presentación del libro “Querétaro Constitucionalista: economía, política y sociedad”.

Lo anterior ocurrió el 14 de junio de 2017, en el auditorio del Museo Regional de Querétaro, evento al que la Presidenta de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la LVIII Legislatura del estado de Querétaro, había sido invitada para comentar la edición conmemorativa del centenario de la Constitución de 1917, coeditada por la UAQ y el Gobierno de Querétaro.

Desde mi perspectiva, no basta decir que es importante ponerse en el lugar del otro, de escuchar al diferente, sino la congruencia entre la teoría y la praxis.

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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